Eterno Retorno

Tuesday, September 15, 2026

Leamos al Miguelón de la Montaña

 


 

Nunca he militado ni militaría en un partido político y tampoco soy feligrés de alguna religión. No tengo dios ni tengo líder.  Vaya, ni siquiera he pertenecido nunca a una asociación, club, fraternidad o cosa parecida. Mi único clan es mi nido familiar que se limita a Carol e Ikercho. Cuando el ruido de una época se torna demasiado nocivo y a tu alrededor sobran predicadores de “verdades absolutas” no queda más remedio que retornar a los Ensayos de Michel de Montaigne.

“Los acontecimientos de este mundo nada pueden contra ti mientras te niegues a tomar parte en ellos; el desvarío de una época no es una calamidad real mientras conserves tu claridad de ideas”

Mi red neuronal vive en permanente estado ensayístico, alimentada por un crónico signo de interrogación, paseando por el voltaireano jardín de las dudas. Nada más ajeno a mí que el dogma de fe o las verdades absolutas. Lo mío es desentrañar, destripar, despanzurrar conceptos.

una mente que camina con la pregunta abierta en la mano en lugar de con la conclusión guardada en el bolsillo. Montaigne lo describía como “ensayar” en el sentido literal: probar, experimentar, poner a prueba las propias ideas como quien prueba un arma o un caballo.

Esa actitud genera, casi por necesidad, un método: el de avanzar escribiendo sin saber exactamente a dónde carajos vas a llegar, dejando a las benditas contradicciones dialogar entre sí.

En fin colegas, leamos al Miguelón de la Montaña y desafiemos a este Zeitgeist con complejo de guillotina.