Será el equivalente a una pieza tocada por la orquesta del Titanic
Los neandertales que seremos será el equivalente a una pieza tocada por la orquesta del Titanic. Ya hemos chocado con el iceberg, el hundimiento es inminente, pero a nosotros tan solo nos resta seguir tocando y bailando antes de que el helado océano nos cubra por completo.
Hace exactamente 30 años, justo en el momento en que concluía
mi carrera universitaria, leí un ensayo que me sacudió: El horror
económico, de Vivianne Forrester
“Vivimos en medio de una falacia descomunal: un mundo
desaparecido que nos empeñamos en no reconocer como tal y que se pretende
perpetuar mediante políticas artificiales”, plantea Forrester, quien pronosticó
la extinción del trabajo como engranaje de la civilización y la metamorfosis
del proletariado en la casta de los prescindibles.
Sin embargo, Forrester no alcanzó a ver la irrupción de la
inteligencia artificial y su acelerado desarrollo.
Dos décadas después de Forrester, leí a Yuval Noah Harari advertirnos
que la humanidad transita de Homo sapiens a Homo deus.
Desde esa futura perspectiva, en menos de cien años nosotros seremos vistos por
nuestros bisnietos con la misma lejanía y extrañeza con que nosotros vemos a
los neandertales: seres biológicamente frágiles y cognitivamente limitados.
Después leí a Mustafá Suleyman, que como fundador de la
empresa Deep Mind algo sabe del asunto y va más allá. En su libro La ola que viene,
plantea un futuro distópico que hace poco habría parecido ciencia ficción pero
que hoy está a la vuelta de la esquina y está llegando de una manera mucho más
acelerada que nuestra capacidad de asimilarlo
“Pronto viviremos rodeados de una inteligencia
artificial responsable de ejecutar tareas complejas desde gestionar negocios y
producir contenido digital ilimitado hasta dirigir servicios públicos
fundamentales o mantener infraestructuras. Habitaremos un mundo de impresoras
de ADN y ordenadores cuánticos, patógenos artificiales y armas autónomas,
robots asistentes y energía abundante”.
Esto no ocurrirá dentro de un siglo, sino antes de una década.
La ola está llegando y ya nos revuelca. La propuesta de Los neandertales
que seremos, es fungir como una suerte de visión de los vencidos en
clave irónica.


