Eterno Retorno

Thursday, June 01, 2023

Los dragones leen


 

Aún no sé si los dragones vuelan, pero hoy comprobé que los dragones leen. Vaya recepción más cálida la que nos brindaron los Dragones del Cobach Siglo XXI. Extraordinario evento el que organizó la maestra Myrna Angulo. Me dio muchísimo gusto volver a compartir la mesa con Don Genaro Nonaka y ver las fotografías de su padre cubriendo todo el gimnasio. Sucede que todos los alumnos de sexto semestre leyeron El Samurái de la Graflex. Teniendo en cuenta que son catorce grupos de 50 alumnos cada uno, ello significa que unos 700 bachilleres leyeron las andanzas de Kingo Nonaka. Podría creer que lo leyeron para aprobar la materia, pero a juzgar por su entusiasmo, por sus preguntas y por su paciencia a la hora de las dedicatorias, sospecho que hicieron clic con el Samurái. No exagero si les digo que firmamos más de 500 libros.

Al final del camino, para eso anda uno por ahí liberando barquitos de palabras. Gracias por siempre Dragones. We Rock!

Monday, May 29, 2023

Pura doble T

 


 

Pura doble T viejón: Tigres- Toscana. Digamos que no es la cosa más ordinaria del mundo que en el mismo día, en la misma ciudad y casi al mismo tiempo, un escritor y un equipo de Nuevo León se coronen campeones. Qué grato es leer El Norte y ver que la portada de Cancha es la Octava Maravilla Felina y la portada de Vida la Bienal Vargas Llosa para David Toscana por un libro que en lo personal disfruté muchísimo como es El peso de vivir en la tierra. Yo sé que Toscana es monje literario de la purista estirpe borgiana que considera al futbol una pasión pueril y mundana y también sé que ningún jugador de Tigres ha leído El peso de vivir en la tierra (aunque Nahuel, sépanlo ustedes, es un gran lector) pero yo soy y he sido seguidor de ambos y con brutal honestidad les digo que no pensé que ninguno de los dos ganara ayer en la Perla tapatía.

Vaya, si el espíritu de la época hubiera sentado sus reales, era mucho más probable que el premio lo ganara Cristina Rivera Garza o Brenda Navarro. Era lo obvio. También la comentocracia patriotera y villamelona actuaba como porrista de las Chivas, pero anoche los mariachis callaron y la historia fue distinta en Guadalajara.

Con David Toscana empecé por el principio. El 21 de abril de 1993, día de mi cumpleaños 19, alguien me regaló su primera novela, Las Bicicletas, recién publicada entonces en Tierra Adentro. Así comencé a recorrer su sendero narrativo, uno de los más sui generis y atípicos de nuestra literatura.

¿Es posible ser un Alonso Quijano de la literatura rusa? Pregúntenle a Toscana. Miguel de Cervantes creó un personaje que se enfrascó tanto en la lectura de libros de caballería, que acabó él mismo creyéndose un caballero andante y salió a los caminos de La Mancha a buscar encarnar a Amadís de Gaula o a Tirante el Blanco y vivir en carne propia sus aventuras. David Toscana, devoto lector de literatura rusa, crea a un personaje que bien podría ser su hipotético alter ego, Nicolás, un burócrata del Monterrey de 1971 tan enfrascado en la literatura rusa, que un día decide cambiar su nombre a Nikolái Nikoláievich Pseldónimov, ponerse a beber vodka en una cantina de mala muerte, contraer tuberculosis y encarnar la vida de un Raskolnikov o un Aliosha Karámazov. La única forma de vivir al máximo la literatura y fusionarse con ella, es actuar como sus personajes y vivir sus aventuras. Nikolái representa por una parte a los personajes de Pushkin, Dostoievski, Gógol, Tolstói o Chéjov, actuando como un proletario del Imperio Ruso de Siglo XIX, pero al mismo tiempo se obsesiona con Yuri Gargarin y sus contemporáneos cosmonautas que emprenden la carrera por la exploración espacial, todo ello en el Monterrey de los años setenta, sumido en la crisis echeverrista y las revueltas estudiantiles. David Toscana derrocha imaginación y acaso parodia su propia y confesa obsesión por la literatura rusa clásica. Satirizar o parodiar es en cierta forma una declaración de amor. Tengo la certidumbre de que Gógol, Tolstói, Dostoievski y Chéjov seguirán siendo leídos dentro de muchísimos años. Sospecho que Toscana también. También dentro de muchísimas décadas, cuando yo ya no esté vivo, se seguirán evocando las hazañas de Nahuel y de Gignac e incluso los niños que no han nacido hablarán de este Tigres de leyenda. La inmortalidad existe. Pura doble T colegas.

OCTAVA MARAVILLA

 



Ocho ligas ganas, como el # de Tommy Boy. Ocho vueltas olímpicas, seis de ellas de visitantes. Ocho y casi nunca como favoritos, pero la de esta noche ha sido de las más espectaculares y cardiacas de las que se tenga memoria. Sí, lo confieso, iba a echar carrilla y a decirles que los mariachis y los villamelones callaron, pero la realidad es que Chivas fue un grandísimo rival. Pudo habernos matado con un 3-0 en el primer tiempo, pero este hermoso deporte psicología, fortaleza mental, manejo de las emociones y en algún momento intuí, como quien mira un lejano islote en altamar, que si Tigres acortaba distancia remontaría, que el milagro era posible.

Gente muy querida por mí le va a las Chivas y solo puedo decirles que estén orgullosos de estos jóvenes que sin duda serán base del tricolor en 2026

Nunca olvidaré que este equipo Campeón fue el primer Tigres que Ikercho vio jugar en vivo y que el primer gol que vio de nuestro equipo, estando atrás de la portería, fue de Gignac, así como yo no olvido que el primer gol Tigre que vi en mi vida fue un penal de Tomás Boy hace casi 40 años. Tampoco olvido a Robert Dante Siboldi levantando los dos trofeos del ascenso.

Llegué a pensar que ya no nos sería dado volver a ver a Nahuel, a Gignac, a Aquino y a Pizarro con una medalla en el cuello, pero a este Tigre le quedaba un gran rugido en el arsenal y retumbó en Guadalajara. Un gran equipo es un accidente tan atípico como el más bello arcoíris. Es una verdadera alineación de astros donde basta un factor en contra para que todo se haga pedazos.

Las pasiones no se basan en la razón, el análisis, la reflexión o el cálculo. Las pasiones son arrebatadoras, a menudo absurdas e inexplicables, emparentadas con la demencia y no con la cordura. Así ha sido mi afición Tigre aunque Borges considere el non plus ultra la simiesca ignorancia el emocionarse hasta las lágrimas por unos desconocidos que levantan un trofeo y dan una vuelta la cancha, como es posible emocionarse con una imagen poética o una arquitectura prosística matadora, aunque las palabras también sean construcciones alegóricas cuyo significado y trascendencia inventamos nosotros y hoy, como dice Mago de Oz, toca ser feliz