Bajo la Luz de Agosto muda de piel y veneno como una serpiente danzante
Crónica visual de un fin de semana típicamente tijuanero. Los mil y un rostros de una ciudad que se derrite en nuestra cabeza bajo la faulkneriana Luz de Agosto.
Tardecitas de ronda con mi amada y una cita con nuestra ciudad, tan repleta de señuelos y ocultas cartografías, de omnipresentes conejos blancos de Alicia que saltan a la realidad aparte a la vuelta de una esquina entre Caesars y el Dragón Rojo.
Fin de semana de retornar al lenguaje universal de las calorías inmoladas al alba dominical y reencontrarme con un viejísimo amigo llamado Carlos Castaneda, releyendo íntegro el capítulo La muerte como consejera en Viaje a Ixtlán.
Borgeanamente husmeando en una biblioteca ajena, supe que Bert Hellinger en efecto vino a México a encontrarse con el Nahual que encarna el legado de don Juan Matus (y que según cierta leyenda urbana habita en el territorio Kumiai de Tecate).
Me reencontré con rolitas que hace años no escuchaba: Sonó el From Enslavement to Obliteration de Napalm Death, el Epitafio del Rey Carmesí y el Animalero pinkfloydiano.
También hubo tiempo para darle rienda suelta a mi vocación de pepenador de reliquias y antiguallas editoriales. Un García Lorca en Gredos, una biografía de Gabriela Mistral en Editorial Universitaria de Buenos Aires de 1966 y unos cuantos cuadernillos baratísimos editados en los setenta por Difusión Cultural de la UNAM (William Carlos Williams con traducción y prólogo de mi admirada Pura López Colomé; Efrén Hernández compilado por Alí Chumacero; los Mamotretos de León de Grieff y una aleatoria selección del gran Saúl Ibargoyen).
De pronto, me entero que los errabundos Juglares, el Samurái y mi tigrito balcánico han tenido a bien retornar a Gandhi después de un larguísimo exilio, en vecindad con el buen Rafita Saavedra.
Y no, nada errado andaba Italo Calvino al afirmar que las urbes son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje secreto y oculto. Tijuana contiene claves y señuelos como las líneas de una mano en su anárquico trazado en donde se lee su destino. Tijuana metamorfosea. Bajo la Luz de Agosto muda de piel y veneno como una serpiente danzante.


