Otoñalidad otoñalizante
Cierto,
tal vez en nuestro árido ecosistema no haya lechos de hojas rojas cubriendo las
veredas, pero les juro que el otoño hace sentir su presencia. ¿En qué? En el
brillo de la luz, en la forma en que el viento acaricia nuestra cara, en la
forma de las nubes al caer la tarde, en los silencios e intuiciones. Aun
suponiendo que careciéramos de reloj y calendario, uno podría leer en el
horizonte la espiral del giro. No necesitas saber que es 24 de septiembre para
respirar la esencia del otoño que lentamente se derrama sobre nosotros. Es
todavía un otoño tímido que la juega de discreto, pero su presencia es ya
innegable. Es el vaivén de los ciclos, una cuestión de atmósfera, de
reingeniería hormonal, Eterno Retorno de fantasmas que nunca duermen.


