Eterno Retorno

Friday, October 02, 2026

Los mandamientos de una dedidad celotípica y posesiva contaminando y afeando las playas de Ensenada

 


Parece ser que las playas de la Cenicienta del Pacífico han sido afeadas y contaminadas con unos adefesios que citan los diez mandamientos del antiguo testamento. Me ha sorprendido gratamente la reacción de no poca gente que aboga por el Estado Laico y al parecer (solo al parecer) el Ayuntamiento de Ensenada los retirará. Francamente nunca he entendido ese enfermizo aferre de los cristianos por machacarnos y embarrarnos a su dios hasta en la sopa. Ellos dicen que los ateos no tendríamos que molestarnos, que se trata únicamente de compartir nobles preceptos de conducta que son universales. ¿Neta? No creo. ¿Ya leyeron sus diez mandamientos? Los cuatro primeros nada tienen que ver con la sana convivencia entre seres humanos. Nada de eso. Para el siempre celoso y posesivo dios de los hebreos la prioridad de prioridades es asegurar su contrato de exclusividad. El primer mandamiento dice “no tendrás otros dioses delante de mí”.

El segundo dice “no te harás ídolos ni imágenes”.

El tercero dice “no tomarás el nombre de dios en vano” y el cuarto “guardarás el día de reposo para santificarlo”

Cuatro mandamientos en los que esa odiosa criatura imaginaria se limita a exigir adoración y sumisión y yo me pregunto ¿qué carajos aportan esos preceptos en una playa ensenadense? ¿En qué nos benefician? ¿Acaso me convierto en mejor ciudadano por someterme a un ente ficticio inventado hace tres mil años por los hebreos?

En buena onda colegas, creo que sería mejor, más terrenal y sobre todo más útil escribir “quiere, cuida y limpia a esta playa como a tu propio hogar”.

Ya en serio, ¿quieren compartir códigos de conducta? Escriban los Principios Generales del Derecho o la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Si tú te limitas a cumplir los mantras laicos que nos heredó la Revolución Francesa puedes asegurar una perfecta convivencia con la humanidad en lugar de estar promoviendo la humillante postración ante un dios tiránico que lleva más de tres milenios haciéndonos daño.

Qué tal si en lugar de tus anacrónicos mandamientos ponemos estas palabras:

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

No sé ustedes colegas, pero yo creo que eso se escucha mucho mejor y abona a una más sana convivencia.

Escriban: “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”.

¿Qué necesidad de ensuciar una linda playa con los exabruptos coléricos de un odioso ente imaginario?

Miren colegas, yo soy un ateo muy democrático y detesto a todos los dioses monoteístas por igual, ya sea el inventado por los judíos, los cristianos o los musulmanes. Para mí es la misma porquería nociva.

Sin embargo, creo que a la hora de las competencias, la representación más odiosa y cagante de dios es el del antiguo testamiento. Ese diosesillo celotípico y posesivo que disque le dictó los mandamientos a Moisés, es el mismo hijo de puta que mató primogénitos, que ahogó a miles de egipcios en el mar, que derrumbó las murallas de Jericó y que en nombre de su “pueblo elegido” sigue justificando atrocidades modernas, pues a la fecha los sionistas suelen invocarlo para justificar las matanzas de niños palestinos (de la misma forma que los terroristas musulmanes invocan a Alá para matar israelíes).

 De verdad cristianos, si quieren ocupar los espacios públicos, yo les doy ideas. Qué tal unos botes de basura, unas bolsas para recoger las cacas de los perros, unos bebederos para migrantes o gente en condición de calle. Unas bancas, unas sombrillas, una biblioteca ambulante para que la gente pueda sentarse a leer en la playa. Cualquier cosa nos es más útil que la perorata de su ficticia bestezuela exigiendo miedo, adoración y sumisión.

Búsquenme para más ideas.

Que la paz sea con ustedes