Eterno Retorno

Saturday, April 13, 2024

Trío jarcorero XIXnónico

 


¿Quiénes son los mayores novelistas del Siglo XIX? Para Stefan Zweig no hay duda: Balzac, Dickens y Dostoievski. Sin duda Vargas Llosa pegaría el grito en el cielo alegando que el mejor es Flaubert y Nabokov encabronado diría que Tolstói es deidad y Dostoievski un pobre pirado. El debate se pondría feroz. Zweig aclara que no se trata de hacer menos a Flaubert, Tolstói, Víctor Hugo o Stendhal, pero bajo su opinión,  este trío de personalidades tan contrastantes son meridianos para entender a la humanidad, al grado de inducir a poner su nombre a hechos o personas. Hay, por ejemplo, entornos balzacianos, personajes dickensianos o psicología dostoievskiana. Balzac retrata el engranaje social, Dickens la esfera familiar y Dostoievski el conflicto interno como nadie había hecho. Zweig, que es mi faro a la hora de escribir biografías,  publicó este ensayo en 1919 en Salzburgo y yo lo leo en una fría tarde primaveral rosaritense.

Monday, April 08, 2024

CLIS DE SOL

 


Como no queriendo mucho la cosa, esta mañana recordé que desde 1993 tengo tatuado un eclipse y ni siquiera tengo clara la razón por la que elegí ese dibujo y qué significado tenía para mí. Suelo olvidar que lo tengo.

También recordé que mi primera irrupción en una publicación colectiva, fue una antología del taller literario de la Universidad Regiomontana a la que titularon Y después del eclipse, pero con brutal franqueza he olvidado a quién y por qué se le ocurrió ese nombre y si acaso los eclipses significaban algo para nosotros en aquel demencial 94.

Recordé que diez años antes, siendo niño, me llevaron a ver el gran eclipse del 84 al parque Tangamanga de San Luis, pero la lluvia frustró nuestros planes. Esa tarde Manuel Buendía fue asesinado por la esquina de la información.

Recordé que en julio del 91 vimos el eclipse en una barranca al fondo de nuestra calle en Lomas del Olivo y hoy pienso que si acaso hay futuro lejano, no recordaré demasiados detalles de este sol cubierto del 24, que en Baja California transcurrió sin pena ni gloria y que será posiblemente el último gran eclipse solar de mi vida.