Eterno Retorno

Tuesday, June 11, 2024

No están muertos los caracoles que pueden yacer eternamente

 


Pequeños grandes holocaustos en universos paralelos que nos pasan desapercibidos. Esta mañana caminé por el monte y reparé en que los tallos de las matas baldías están cubiertos de blancas protuberancias. ¿Serían bulbos o alguna plaga acaso? Nada de eso. Son conchas secas de caracoles. No diez o veinte, sino miles, decenas de miles de caracoles muertos aferrados a los tallos de matas también secas. A lo largo de toda una vereda recta y ascendente de poco más de dos kilómetros iba viendo racimos y racimos de caracoles secos. ¿Es acaso un fenómeno atípico o es algo que ocurre siempre al morir la primavera y yo no me había dado cuenta? Suelo caminar con cierta frecuencia por esos parajes y no había reparado en la cantidad de conchas.  Cuando era niño y me dedicaba a ser atento observador de la naturaleza, sin duda lo habría documentado con científica exactitud, pero hoy simplemente me había pasado de noche. Pareciera como si los caracoles se hubieran aferrado a los tallos buscando un último resquicio de humedad pero al final las plantas se secaron junto con ellos. No está muerto lo que puede yacer eternamente, dice Lovecraft y acaso esos caracoles tan solo aguarden el momento de una lluvia que los haga revivir, aunque en la sequedad de las conchas no se observaba vestigio de vida.  Es increíble cómo el ecosistema se puede transformar en cuestión de semanas. Todavía en mayo las colinas estaban cubiertas de flores y tras las lluvias los caracoles se arrastraban victoriosos por la tierra mojada y yo caminaba con los tenis enlodados cuidándome de no pisarlos, pues siempre he pensado que es de mala suerte hacer reventar un caracol bajo nuestro pie. ¿Vieron la película de Turbo?  A Ikercho le encantaba de pequeño y tal vez por eso albergo cierto espíritu protector para con estos animalitos.

Leo que en su hábitat natural, los caracoles Archatinidae viven  entre cinco y siete años y los caracoles del género Helix aproximadamente de dos a tres. Estos moluscos enconchados irrumpieron en el planeta muchísimos millones de años antes de nosotros y sospecho que seguirán arrastrándose por la tierra cuando de nosotros no quede ni el olvido que seremos. Muy acordes con el espíritu de la época, los caracoles son hermafroditas. Están doblemente equipados de un  órgano reproductor masculino y del órgano receptivo correspondiente. Sin duda los no binaries los envidian. La primavera aún no muere y ya no queda una sola flor en el entorno. Yermos prados amarillentos lo envuelven todo. Aún así, en la zona costa bajacaliforniana el cielo es oscurísimo y las mañanas terriblemente húmedas. Así es junio por estos rumbos. Los días más largos del año son también los más oscuros. Desde la colina el mar parece el montaje paisajístico de un estudio pobre y los cinco o seis estáticos barcos son bisutería de teatro marginal. Lo único que se mueve en el cielo es el humo de la termoeléctrica de Rosarito diluyéndose en el horizonte gris y alguna furtiva bandada de pelícanos volando en V mientras la sombra de la muerte camina paciente a nuestro lado aguardando el momento de tocarnos el hombro.



Pd- Pero con el paso de extraños eones, incluso la muerte puede morir