Factos en torno al Monsi
Tiempo
de tirar factos sobre una vaca sagradísima: la mera verdad es que si yo
elaborara una hipotética lista de mis cien escritores mexicanos favoritos,
entre ellos no estaría Carlos Monsiváis. Sí, por supuesto que reconozco su peso
y estatura intelectual, su condición de ajonjolí de todos los moles de la
cultura mexicana en el Siglo XX, su rol insustituible como polemista y
animador, pero más allá de su omnipresencia editorial, la neta y sin que me
queda nada, es que la prosa del Monsi no me parece en absoluto disfrutable. Al
menos yo no nunca la he sabido disfrutar. ¿Pasa algo malo conmigo? ¿Tengo un error
de apreciación? En la adolescencia, en la época en que empecé a entrarle
con fe a José Revueltas, a Carlos Fuentes, a José Agustín, traté de
entrarle al Monsi y nomás no hubo química ni disfrute. Carlos Monsiváis es uno
de esos nombres que todo mundo pronuncia e identifica, incluso quienes son
ajenos al mundo cultural, pero hoy, a
propósito de la muerte (o estado comatoso) de Ediciones Era, me pregunto
seriamente qué tanta gente realmente lo lee actualmente o qué tanta gente lo
leyó a fondo. Olvídate de la figura pública y concéntrate en los libros y en la
prosa. ¿Hay alguna obra de Carlos Monsiváis que te vuele la cabeza? A mí no.
Es una
escritura farragosa, densa, ensimismada, empantanada en ese tonito
irónico que no acaba de desembocar y que (al menos a mí) nunca ni por
casualidad me resultaba simpática. Sin embargo, si me pidieras que hiciera una
lista de cien libros fundamentales (obras, no autores), sin duda incluiría “A
ustedes les consta”, la que a mi juicio es la más completa antología de la
crónica mexicana que se ha publicado en nuestro país. Me gustan casi todas las
crónicas incluidas (tan solo me brinco el soporífero e interminable prólogo
escrito por el compilador). Tal vez incluiría también Lo fugitivo permanece, su
compilación de cuentos mexicanos (que por cierto tengo con dedicatoria del mismísimo Monsi).
Vaya, aprecio a Monsiváis en su calidad de curador, pues sin duda fue un tipo
cultísimo y un gran lector, pero me es imposible disfrutar su escritura.
Disculparán ustedes mi brutal honestidad.
PD- Cosas del espíritu de la época. Hace poco, un
escritor muerto hace 16 años se volvió trend topic y por una semana se coló a todas las
conversaciones por su supuesto affaire con un político. En el imperio de las
fake news nos hemos acostumbrado a ver de todo, pero esto de sembrar frases en
una antigua entrevista no lo habíamos probado. Pero esa es ooootra historia.


