y Federico me sale al paso en los sitios más improbables
Hace 90 años fusilaron a Federico García Lorca a las afueras de Granada. Justo la semana pasada me topé con su primer libro en una mesa de remate en la Revu. Impresiones y paisajes es una obra en prosa escrita por un joven que acababa de abandonar sus estudios de música por la repentina muerte de su querido maestro, Antonio Segura, a quien está dedicado el libro. “La poesía existe en todas las cosas, en lo feo, en lo hermoso, en lo repugnante; lo difícil es saberla descubrir, despertar los lagos profundos del alma” .
Tal vez fue por nuestro invernal periplo andaluz y por el hecho de haber visitado por primera vez Granada, pero el caso es que este ha sido para mí un año muy lorquiano y Federico me sale al paso en los sitios más improbables.Pronto se cumplirá el centenario de su muerte y el poeta sigue sin tener una tumba y el paradero de su cuerpo permanece en el misterio. Me hiere ver que hoy en España hay unos cuantos que quieren volver a entronizar a sus asesinos mientras cantan cara al sol.
En febrero me perdí caminando en las sierras granadinas y vi las cumbres nevadas pensando que acaso esos habrían sido los últimos paisajes contemplados por Lorca y que tal vez bajo alguno de esos árboles yazcan sus anónimas cenizas. “Y al pensar esto, el alma se nos llena de una melancolía plomiza”


