Eterno Retorno

Monday, March 02, 2026

aunque no se vea la mano sino el olvido

 


Por herencia queda  el recuerdo del olvido. Recordar qué olvidé algo, aunque no sé qué carajos es aquello que olvidé. Un recuerdito humilde y desamparado. Visitaciones de duermevela, encarnaciones de la cajita negra del subconsciente, y mientras el olvido se va corriendo por la madrugada, yo alcanzo a imaginar el momento en que lo intentaré cazar con esa red para mariposas llamada palabra escrita, la mentirosa jaula de pájaros nombradas Ensayos-Derrumbes y otras mostrencas porquerías  como quien en medio de la ensoñación  intenta verse la mano como aconseja  Juan Matus, aunque no se vea la mano sino el olvido. 
Solo al ver la roja y ardiente circunferencia herencia de mi verruga quemada, brotó de algún escondrijo subconsciente la imagen de la madre leprosa y su bebé. ¿Era lepra aquella piel llagada? La mujer era una tecata cubierta de escoriaciones y su bebé era casi un cadáver, un feto abortado aún con vida, cubierto de manchas purulentas y bubones. ¿Peste negra? ¿Riketzia? 
Paseos ciclistas sobre calles espectro, parques-mentira tragados por una urbana mancha. Pedales en pantano, omnipresencia del Santa Catacha, recordar finales inexistentes contempladas desde las cimas de estadios-mole, américaspueblas que no ocurrieron nunca y el sueño bálsamo, el sueño umbral, reescribir la historia de un cuerpo reencarnado tras reparar neuronas borrachas. La vida vuelve a empezar y desea ir construyendo la vereda con pura palabra. ¿Acaso hubo alguna otra cosa en el inventario? Palabras, puras pinches palabras. 
Furtividad bajo palabra. Ocultar un salero y arrojarlo al otro lado de la casa de los Milmo. ¿O acaso ocultaba un encendedor en la capillita azul? La barda se derrumba. La casa de los Milmo es esencia pura Them. Welcome Home. Alguien me contempla desde otro lado de la barda.
 Recuerdas el vinilo de Mercyful Fate sonando en el tornamesa. ¿Era Come to the Sabbath o Melissa? At the Graves o Never Ending Hill? Sonaba el vinilo. Los alcahuetos espectros cumplían con ser arena entre los dedos, sombras de duermevela.