Saturday, July 04, 2026
Dubrabka y Lobo Antunes
Portugal fue uno de mis primeros amores futbolísticos, pues fue la primera selección a la que alenté desde una tribuna. En el Mundial 86 a los lusos les tocó jugar en canchas regias y como mi abuelo era el cónsul honorario de Portugal en Monterrey, le correspondía recibirlos y darles la bienvenida oficial. En aquella selección jugaban estrellas hoy olvidadas como el veterano portero Manuel Bento, Joao Pinto, Carlos Manuel Correira y un jovencísimo Paolo Futre. El equipo (lo supe después) estaba fracturado e inmerso en una conspiración contra sus directivos. Contra todos los pronósticos le ganaron a Inglaterra, pero luego perdieron contra Polonia y Marruecos y quedaron eliminados. Pasaron 16 años antes de volver a un mundial.
Cuatreros de juliano el apóstata
1-
El 4 de julio de 1776
era un día sumamente caluroso en Filadelfia. En salón de la Casa de Pensilvania
yacían sudorosos John Hancock, Samuel Adams (el que inspiró la deliciosa
chelita) Benjamín Franklin, John Adams y Thomas Jefferson. Era tal el bochorno,
que estos caballeros optaron por abrir las ventanas pero como a un lado estaban
unos corrales de vacas, la salita pronto se infestó de moscas panteoneras. Obligados
a optar entre el bochorno y el enjambre, eligieron darle fast track al documento y
firmarlo sin peroratas ni discursitos. El papelajo en cuestión había sido
redactado por Jefferson y entre otras verdades espetaba que todos los hombres
son creados iguales y tienen derechos inalienables. Los derechos en cuestión
son la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Por supuesto, lo de ser
creados iguales y tener derechos inalienables no aplicaba para los más de 500
mil esclavos de origen africano que trabajaban en aquellas colonias. Que ni lo
mande su protestantito dios tan blanco. Lo que realmente repateaba a estos señoritingos,
es que el rey británico Jorge III no los dejara comerciar y enriquecerse
libremente, pues la corona británica era más pinche cobrona y voraz que el SAT.
Por cierto, lo del 4 de julio fue una suerte de pre aprobación en comisiones,
pues la firma oficial y definitiva de la Declaración de Independencia en
pergamino por los 56 delegados, se dio hasta el 2 de agosto, pero todas las
mitologías nacionales están llenas de detalles como estos (por estos rumbos
tampoco se gritó un viva México el 15 de septiembre).
2-
Creo que de todos los
personajes de 1776, el que me parece más
admirable es Thomas Paine, el ideólogo más liberal y laico del movimiento. Inglés
de nacimiento, este incendiario gacetillero creó un panfleto llamado Common Sense
que encendió la antorcha libertaria y provocó que toneladas de té fueran
arrojadas al mar. Thomas Paine era de los míos, pues fue un radical del laicismo
y el libre pensamiento. Rechazó las religiones institucionalizadas y
exigió la separación estricta entre iglesia y Estado. Fue un crítico feroz de
la biblia y defendió el uso de la lógica y la ciencia, abogando porque la razón
guiara a la sociedad, buscando proteger la libertad civil del control
eclesiástico. Hoy, 250 años después, me pregunto dónde quedaron esas sabias
ideas expresadas en Common Sense porque si algo les falta a los gringos hoy en
día es elemental Sentido Común.
3-
¿Cuándo se jodió USA Zavalita?
Caray, creo que una parte ya nació jodida. Siempre han sido un país muy bipolar.
Sus valores fundacionales honran la libertad, la democracia, el albedrío
individualista, el progreso material, pero al mismo tiempo tienen un complejo
mojigato y persignado y un odioso delirio supremacista. Aunque el 4 de julio es
hijo de las ideas de la Ilustración francesa, al final acaba brotando el
espíritu de los puritanos misóginos que cazaban guajolotes y ahorcaban mujeres
en Salem.
4-
Yo mismo tengo una
relación contradictoria con esa nación. Mal que bien, me guste o no, es después
de México el país que más he recorrido y en donde he pasado más tiempo. Vaya,
incluso he vivido ahí en dos periodos de mi vida y confieso que fui feliz.
También fui becario de la Embajada para un viaje de estudios a Washington y
Arizona. He estado en la Casa Blanca y en el Capitolio, caminé los escombros de
las Torres Gemelas en septiembre de 2001 y subí a la cumbre más alta de las
Montañas Rocallosas. Soy norteño, fronterizo y ese pinche vecino a
veces tan odioso ha formado parte de mi vida, aunque muy a menudo lo deteste y
la verdad es que con el trumpismo lo detesto cada vez más.
5-
Claro, hay cosas suyas
que me agradan. Me gusta mucho Boston, me gusta todo Nueva Inglaterra, me gusta
Nueva York, me gusta Colorado y a fuerza de convivencia y vecindad le tengo
harto cariño a San Diego. Me gusta un chingo la cerveza Samuel Adams, adoro el
Jack Daniels y el Wild Turkey, las Barbecue Ribs del Phillies y la langosta
estilo Maine y el Clam Chowder. Adoro a Edgar Allan Poe y a Hermann Melville.
Me maman Slayer, Testament, Exodus y Pantera (aunque estos últimos sean unos
pinches rednecks). Me gusta un chingo Paul Auster, Philip Roth, Don de Lillo y
Cormac McCarthy. Me fascinan Social Distortion, Bad Religion y Dead Kennedys,
de la misma forma que me encanta Carson McCullers, Joyce Carol Oates, Lucia Berlin,
William Faulkner y Hemingway. La mejor música para hacer ejercicio es el Hard Core
neoyorquino empezando por Agnostic Front,
los Cro Mags y Sick Of It All, pero la mejor música para beber Jack Daniels es
Black Label Society, Johnny Cash, Down y todo el Southern Rock, que es la musicalización
del espíritu de Faulkner y Flannery O Connor. Me prende su Noir empezando por Chandler,
Hammet y hasta el Perro Ellroy (aunque sea un pinche redneck igual que Pantera)
y me gusta su ciencia ficción y su horror, empezando por Philip K. Dick y
Lovecraft (aunque también fuera un racista acomplejado).
6-
Me gusta todo eso y
muchas cosas más, pero también hay demasiadas cosas que detesto, empezando por
esa sensación de estar entrando a la Alemania nazi de 1936 cada que cruzo la
garita o llego a un aeropuerto, sabiendo que estás a merced del mal humor de un
migra para que tus derechos y garantías se vayan al carajo. Detesto su brutal
ignorancia, su rampante incultura, su actitud de llegar a todas partes creyendo
que todos estamos obligados a hablarles en perfecto inglés y hacer las cosas a
su manera. Detesto su nula hospitalidad y cultura de servicio, su vulgaridad
absoluta, su miedo, su desprecio o su caricaturización de todo lo que es foráneo
(un Alien es para ellos un freak, una aberración incomprensible). Su visión del
mundo es tan ñoña como el Small World de Disney. Detesto sus odiosos deportes
con mención honorífica a la nfl, pero sobre todo detesto su manera de vivir el
deporte como un show y detesto sobre todas las cosas que le digan soccer al
FUTBOL. Detesto su cultura del espectáculo, su ceremonia de los óscar, sus mil
y una figuritas de bisutería marca taylor swift o las kardashian y otras
tantísimas basuras por el estilo. Pero sobre todo detesto su mojigatería
hipócrita y su aferre a masturbarse con las biblias y las armas (siempre he
sospechado que utilizan las ametralladoras como consoladores). Ante mí todas
las religiones monoteístas son dañinas y nocivas, pero si hay una que me parece
particularmente destructiva es el protestantismo gringo (que se lleva de cachete
y nalgada con el sionismo israelí, pues son la misma cosa). Y lo peor de todo
es que sus fuerzas progresistas, quienes deberían enarbolar la bandera de resistencia
en estos tiempos oscurantistas, son unos pinches wokes. El wokismo es el cáncer
de las luchas libertarias. El Partido Demócrata se pudrió cuando se infestó de
wokes y en lugar de luchar por derechos sociales, se obsesionaron con el
lenguaje incluyente y consideran un gran triunfo que Helena de Troya sea negra
en una película. Nunca podrás derrotar al fascismo desdela trinchera de la ñoñería
woke.
7-
Más que el Fuck the USA de Exploited yo pronuncio
el I'm So Bored With The USA de The Clash. Me aburren profundamente. Creo que
hoy en día lo mejor que tienen para ofrecerme es que de sus aeropuertos puedes
brincar a lugares muy lejanos y muy diferentes, mucho más divertidos e interesantes
que ese aburrido país que hoy celebra 250 años de libertad.
En fin
colegas, estos son mis sentimientos hacia el vecinito. Feliz 4 de julio.
Tuesday, June 30, 2026
Emilia Benítez 100 años
Hace cien años, el día de San Pedro y San Pablo, nació mi abuela en Málaga. Emilia Benítez Jiménez vino al mundo en una España en ebullición que estaba a punto de desangrarse. Se fue muy pronto, pero los diez años que alcancé a estar con ella fueron suficientes para quererla muchísimo. Ya no me falta tanto para tener la edad a la que murió. Muchas cosas han cambiado, pero en 1926 el azul del Mediterráneo y los muros del Gibralfaro ya eran idénticos a sí mismos. Su recuerdo nunca ha dejado de estar presente, pero en este centenario se cierran ciclos. Fuimos a Málaga, visitamos su casa en la calle Horno y la Catedral donde se casó con mi abuelo. También este año le ha heredado la nacionalidad española a su bisnieto y por si fuera poco, Málaga CF acaba de ascender a Primera Tiempo de escuchar Nací en el Mediterráneo.
Cuando los vikingos navegaron el Sena
De toda la colección de 24 enlistada en el menhir de Obélix, Astérix y los Normandos es posiblemente mi historia favorita. Con un desfase cronológico de nueve siglos, Goscinny y Uderzo nos narran el encuentro entre los galos y los hombres del Gran Norte que no conocían el miedo. Lo cierto es que los nietos de Carlomagno se tragaron la humillación de mirar una flota de 120 barcos vikingos navegando por el Sena. Sometido, el pobre rey Carlos El Simple tuvo que ceder ante el gran Rollo y regalarle grandes extensiones de tierra al norte de Francia y la mano de la bella princesa. A la fecha esas tierras, llenas de güerejos de rancho, se llaman Normandía y por ahí vive mi colega Iván Farías.
Tuesday, June 23, 2026
la mentada voz narrativa es una arena movediza de la que no me es dado escapar
No sé si algún día encontré mi voz narrativa. Yo creo que sí, porque de un
tiempo para acá todo lo que escribo me suena odiosamente igual, lo cual no es
desde luego una buena noticia. Redundo en las mismas expresiones, los mismos
temas y entornos con personajes repetitivos, cortados siempre con la misma
tijera.
A veces quisiera ya no ser yo, pero la mentada voz narrativa es una arena
movediza de la que no me es dado escapar. Trato de hacer algo distinto pero
todo me suena odiosamente familiar. Quisiera disfrazarme de otro escritor y
escribir como acaso nunca escribiría,
pero mis redundancias me delatan. Si escribir es ser otro, entonces me
enfundaré en algo más que un seudónimo y viviré la heteronimia como un auténtico esquizofrénico. Me enfundaré en
la piel de un escritor que no le teme al ridículo ni al cliché a la hora de
crear una oscurísima novela sobre satanismo, magia negra y aquelarres urbanos
en la periferia marginal, pero también seré un soez e impúdico pornógrafo dando
rienda suelta a una orgía barebacking o un exquisito vilamatiano dedicado a
escribir literatura sobre literatura, novelas en clave que solo un lector de
literatura culta podría entender, un escritor para escritores
Seré una mujer retacada de vino y psicotrópicos como Ámber Aravena, una
trabajadora de sala de masaje como Ipanema Dávila, una inocente cuentista
primeriza como Lluvia Salguero. Seré
todo eso y más, un travesti narrativo, un mil máscaras prosísticas, un
multipolar derramador de palabrería. Algún día diré “pero hoy ya no soy yo”
pero por ahora sigo anclado al único jodido escritor que he podido ser,
chapoteando en el fango de frases hechas y odiosas manías. Soy el que soy. La
pinche otredad escritural me ha dejado plantado como novia de rancho.
un Jekyll y Hyde escritural
Saturday, June 20, 2026
Nietzsche. Su música- Seine musik
El
pasado 30 de abril, deambulando por el centro queretano, fui a dar a una
galería de antigüedades. Aquello era en verdad un museo. Espadas, uniformes militares
de la Guerra de Reforma, óleos decimonónicos, muebles porfirianos, parafernalia
de choznos y tatarabuelos. Por momentos me sentí inmerso en una historia estilo
Aura de Fuentes. De pronto, desde una mesa de chucherías me sonrió un librito: “Nietzsche.
Su música- Seine musik”. No costaba más de cien pesos y lo pepené. Me di cuenta
entonces que el librito era el complemento o el acompañante de un disco de 16
piezas tocadas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM al final del
homenaje Cien Años sin Nietzsche celebrado en el 2000. El disco brillaba por su
ausencia en la galería. El librito, que viene en español y alemán, lo leí en el
trayecto entre Tequis y Querétaro. Confieso que aunque en mi juventud leí
muchísimo al buen Fede, nunca me había adentrado en su faceta de músico. “La música
nos habla a menudo más profundamente que las palabras de la poesía en cuanto
que se aferra a las grietas más recónditas del corazón”, escribió Nietzsche a
los trece años de edad y nada errado que andaba. Lo interesante es que el
filósofo no se limitó a hacer de la música una categoría filosófica fundamental
y a obsesionarse con Wagner, sino que él mismo se dedicó a componer música. Creó
al menos 70 piezas que incluyen coros a capella, música sacra e incluso
fragmentos de una misa. Hoy recibo el último amanecer de primavera escuchando
en Youtube el disco que debió acompañar al librito. Las piezas nietzschianas
son ejecutadas por Gustavo Rivero Weber y Natasha Tarasova al piano, con
Lourdes Ambriz como soprano, Encarnación Vázauez mezzosoprano, Leonardo Villeda
tenor y Jesús Suaste barítono. Confieso que imaginaba una música desbordada e
intensa como la prosa del Fede, pero sus composiciones musicales son calmas, melancólicas,
por momentos dulces. Sus primeras composiciones son infantiles y las concluyó a
los doce años inspirado por El Mesías de Händel. La filia musical fue herencia
paterna. Karl Ludwing Nietzsche, dicen, fue un virtuoso pianista con una
notable facilidad para improvisar variaciones. Creo que el único ejemplo anterior
de un filósofo que incursionara en la música es el de Rousseau, cuya ópera, El
adivino del pueblo, llegó a estrenarse.
La última
mañana de primavera arrastra el coro de los pichones que se niegan abandonar el
nido (o los nidos) que yacen en nuestra enredadera mientras leo los poemas de
Fede en Hiperión.
¡Sí! ¡Sé
de dónde procedo!
Insaciable
cual la llama
quemo,
abraso y me consumo.
Luz se
vuelve cuanto toco
y carbón
cuanto abandono:
llama soy
sin duda alguna
Thursday, June 18, 2026
Recuerdos de Corea
En
cada país del mundo que visito hago siempre lo posible por ir a ver el futbol y
Corea, por supuesto, no fue la excepción. Hace dos años fuimos a ver al Suwon
FC contra el Daejeon Citizen. Los visitantes ganaron 1-2. Suwon es una ciudad
ubicada a una hora de Seúl en donde se ubica la descomunal Fortaleza de
Hwaseong. El futbol coreano es rapidísimo. Tal vez no tengan una depurada
técnica individual, pero ello lo suplen con una endiablada velocidad. Desde
1986 los coreanos no han faltado al Mundial, pero creo que en los últimos años
Japón los ha rebasado. Hace muchos años, en enero de 2002, Carol y yo fuimos a
ver un México vs Corea en el Rose Bowl de Pasadena. Los coreanos, que se
preparaban para ser coanfitriones del mundial, fueron invitados a la Copa Oro.
Aquel partido se jugó bajo un helado diluvio invernal. Acabamos empapados y
Corea ganó en penales 4-2. El Tricolor, por cierto, era dirigido por Javier Aguirre.
Corea
es sin duda un país admirable, aunque si nos dan a elegir, Carol, Ikercho y yo preferimos
mil veces a Japón. A Corea lo perjudica su excesivo materialismo, su obsesión
con la belleza artificial y con las marcas caras. No es casualidad que la
narrativa femenina coreana, hoy tan de moda gracias a Han Kang, horade tan profundamente
en la inclemente presión social machista a la que son sometidas las mujeres,
esclavizadas por inflexibles cánones de belleza.
Eso sí,
las bibliotecas de Seúl ya las quisiéramos en México. Impresionante la
biblioteca Starfield en Gangnam, pero también las bibliotecas ambulantes en
parques, donde dejan sombrillas y canastas con libros para quien quera echarse
en la hierba a leer. Bellísima la playa de Gwangalli en Busan y su barrio de
Gamcheon.
Veo
que los coreanos están felices en Guadalajara, entrándole con fe a las tortas
ahogadas. Como son guapos para el picante y para los caldos feroces rebosantes
de ajo, le entienden a las mil maravillas al menudo y al pozole.
Este
es el único partido de la primera ronda que trae consigo un grado de dificultad
para el Tri, pues checos y sudafricanos son unos tristes troncos. Aquí se
define el primer lugar del grupo y algo me dice que acabará en empate.
Tuesday, June 16, 2026
Lio en Bloomsday
También era Bloomsday cuando Lionel Messi anotó en Gelsenkirchen su primer gol mundialista. El rival era Serbia y Montenegro y Lio entró de cambio al minuto 74 cuando el marcador estaba 2-0. Entonces los goles cayeron en racimo, cuatro en doce minutos y el sexto fue de Messi, de pierna derecha al minuto 88. Vi el juego con Carol en la vieja tele de nuestro cuarto, la única que hasta entonces habíamos tenido desde que nos casamos en el 99. Estábamos a diez días de festejar nuestro séptimo aniversario de bodas y faltaban tres años y medio para que naciera Ikercho
Sunday, June 14, 2026
El pasado es arcilla que el presente labra a su antojo: 40 años sin Borges
El 14 de junio de 1986, minutos
antes de la s ocho de la mañana, Jorge Luis Borges falleció en Ginebra. Había
entrado en coma el día anterior. Las únicas personas que estuvieron a su lado
fueron María Kodama y el escritor Héctor Bianciotti, que viajó de urgencia
desde París. Semanas Borges antes había estado internado en el Hospital
Universitario Cantonal de Ginebra por un enfisema pulmonar. Tras recibir el
alta, se hospedó temporalmente en el Hotel L'Arbalète, pero al momento de morir
estaba en un departamento rentado en el casco viejo de Ginebra en la calle Gran
Rue 28.
Los últimos meses de Borges siguen
siendo un gran misterio. Para muchos de sus amigos, empezando por Bioy Casares,
resultó sorpresivo y extraño que Borges
y María Kodama decidieran repentinamente irse a Europa a finales de 1985 sin
avisarle a nadie, máxime tomando en cuenta la deteriorada salud de Georgie y su
deseo, muchas veces expresado, de morir y ser enterrado en Buenos Aires. Extraño resultó que se fuera sin despedirse.
El 27 de noviembre vio por última vez a su amigo Bioy en una exposición de sus
primeras ediciones. Roberto Alifano me contó que esa mañana todavía trabajó con
él como era su costumbre, dictándole poemas y haciendo correcciones en el departamento
de la calle Maipú. También desayunó con su hermana Norah. A ninguno de los dos
les dijo que horas más tarde volaría a Europa para no volver jamás. ¿Por qué?
Los meses pasaron y mucho más
extraño resultó a sus amigos enterarse por rumores, que Borges y María Kodama
se habían casado el 26 de abril. De acuerdo con la biografía escrita por Lucas
Adur, fue el abogado Osvaldo Vidaurre quien se encargó de gestionar una extraña
licencia matrimonial en Paraguay, pues Borges no estaba oficialmente divorciado
de su primera esposa, Elsa Astete Millán. Más sospechoso aún fue que esa misma semana,
el mismo Vidaurre, con un supuesto poder firmado por Borges, iniciara las
gestiones para vender su departamento en la calle Maipú y trasladar su biblioteca
a Ginebra. También estaba gestionando un permiso de residencia permanente en
Suiza.
La cofradía anti Kodama es numerosa
y radical. Roberto Alifano me dijo que aquel matrimonio no fue legalmente
válido y que Borges estaba ya demasiado enfermo como para tener plena
conciencia. Él piensa que Kodama arregló todo a sus espaldas. Sin embargo, Lucas
Adur anota que después de la austera y disimulada boda, Borges afirmó: “Ahora
sé que existe el paraíso porque me casé con María”. A sus casi 50 años, Kodama era
dueña de una elegante y enigmática belleza. Entiendo que Borges se haya
enamorado de ella, pero como albacea literaria fue una inflexible tirana. De
hecho, la inflexible tiranía de Kodama tuvo efectos en mi humilde camino de
vida escritural. En 2018 yo gané un premio en Argentina llamado Fundación El
Libro. Mi amigo Oche Califa me dijo que la idea original era llamar a ese
galardón Premio Jorge Luis Borges, pero Kodama, por supuesto, no lo autorizó. Habría
sido hermoso tener en mi hoja de vida un premio con el nombre del escritor que
más admiro. Horas después de que el mundo conociera la noticia de la muerte de
Jorge Luis Borges, la selección de Argentina estaba sentada en las gradas del Estadio
Azteca viendo el partido Paraguay vs Inglaterra de donde saldría su próximo rival.
Lineker despedazó a los guaraníes y ese día la albiceleste se enteró que le
esperaba la guerra de las Malvinas en Santa Úrsula. La Pérfida Albión estaba
lista. No creo que nadie en la concentración argentina haya tenido tiempo para
pensar en la muerte de Borges. Asumo que el único que lo habría leído era Jorge
Valdano. Cuando a Maradona le preguntaron qué pensaba de Borges, preguntó que
en qué equipo jugaba.
Cuando murió Borges yo tenía doce
años de edad y solo había leído un cuento suyo: Los dos reyes y los dos laberintos.
Mi imagen infantil de Borges era la del escritor ciego al que le emocionan los
laberintos. Tres años después leí El Aleph y desde entonces no dejé de leerlo y
ya me hice a la idea de que lo leeré hasta el último día de mi vida.
Esta mañana, mientras veo a
Curazao plantarle digna batalla al Panzer germano, leo al azar poemas de Los
conjurados, su última obra.
Todos los ayeres un sueño: El
pasado es arcilla que el presente labra a su antojo. Interminablemente.












