Eterno Retorno

Saturday, July 04, 2026

MEXICANIDAD AL PALO



Reflexiones mundialistas
1- Gilberto Mora es lo mejor y lo más trascendente que le ha pasado al futbol tijuanense en toda su historia. Entre los mil y un jugadores que han chutado pal monte entre olvidadas franquicias - del Inter a Chivas Tijuana, pasando por Nacional, Trotamundos y ese gran chiste llamado Xoloitzcuintles- Morita es lo único que marca un antes y un después en la historia del futbol mexicano. Por supuesto, no volveremos a verlo en canchas tijuanenses ni mexicanas. Algún día, dentro de diez o doce años, cuando Morita esté en el cénit de su carrera jugando finales europeas con Mánchester City o PSG, me costará trabajo creer que algún día lo vi jugar en la perrera xoloitzcuintla con 16 años anotándole un golazo a un Nahuel casi cuarentón. Vaya, para acabar pronto, el niño futbolista es el mayor (o acaso el único) aporte que el hankismo y su grupo Caliente han hecho a la nación.
2- Siento rabia cuando veo a Quiñones en plan de crack matón. Se me retuercen las tripas porque Tigres lo trajo, lo formó y lo desechó. Me da coraje recordar que en Tigres le llamábamos patas de raqueta y cuando fue vendido casi regalado al Atlas, lo festejamos sintiendo que estafábamos a los rojinegros con bisutería chafa. Lo que daríamos hoy por tenerlo en la delantera, lo que nos costaría comprar lo que un día tuvimos gratis. Nadie sabe lo que tiene hasta que…
3- Pienso que el modo party de Samuel García y su patética caravana de burócratas vestidos de naranja obligados a apoyar a los holandeses, pasará a la historia como una de las anécdotas más ridículas y esperpénticas de un político en un mundial (y mira que hay varias).
4- El futbol es hoy en día la única religión realmente universal, el único fenómeno capaz de poner en sintonía a la humanidad entera y de hacer que millones de seres en los más diversos rincones del planeta estén hablando de lo mismo. En Berlín cagados de calor y en Asunción enchamarrados hay multitudes congregadas en la plaza danzando como los ratones del Flautista de Hamelin
5- Creo que el mejor Mundial será siempre el que se jugó en tu adolescencia. El Mundial 86 marcó un antes y después en mi vida. Fue mi umbral entre la infancia y la adolescencia, mi entrada a un nuevo mundo de sensaciones, emociones e intensidades hasta entonces desconocidas. Es muy fácil caer en la tentación de idealizarlo, de ponerlo en un altar y decir que nadie lo igualará nunca, de la misma forma que hay tantos señores que consideran a México 70 y al Brasil de Pelé como el pico más alto del arte futbolístico, pero yo sé bien que la nostalgia es terriblemente mentirosa. Dejando a un lado el latrocinio corporativista de la siempre puerca y trompuda fifa y su afán de convertir el futbol en un parque temático estilo Disney, lo cierto es que en 2026 se juegan extraordinarios partidos con un nivel futbolístico supremo. Vaya, duele tirar este facto, pero creo que si se enfrentaran el Brasil de Pelé contra la Francia de Mbappé, les Blues les andan poniendo una chinga. Se tenía que decir y se dijo.
6- Pienso en el caleidoscopio de recuerdos que el verano del 26 creará en miles de niños y adolescentes y la forma en que lo recordarán cuando sean adultos. Por ejemplo, me imagino que mi sobrino Jorge Eugenio, devoto futbolista de nueve años de edad, recordará por siempre este Mundial porque el primer Mundial, como el primero amor, nunca se olvida.
7- Después de generar más dudas que certezas contra sudafricanos y coreanos, creo que los juegos contra checos y ecuatorianos pasarán a la historia como dos de las más sólidas y redondas exhibiciones de una selección mexicana en toda su historia. Hay cierta magia en eso de mantener la portería inmaculada, aunque a veces esa virginidad se vuelve una obsesión y pienso que cuando el Tala vaya finalmente a recoger un balón al fondo de las redes se puede venir la maldita debacle. Le sucedió a Walter Zenga en Italia 90.
8- Me extraña lo poco que hemos enfrentado a los ingleses en mundiales. Solo una vez en Wembley hace 50 años. Vaya, hemos enfrentando no pocas veces a Brasil, a Alemania, a Argentina pero con los ingleses no tenemos historia. Aunque es mucho más rival que cualquiera de los cuatro anteriores, el primero realmente serio que toca enfrentar, creo que México es favorito. Le doy un 60% por 40%. Nuestra tragedia se consumará al salir del Azteca.
9- En estos días es muy fácil ponerse en plan Borges y decir que los futboleros somos unos simios descerebrados, unas bestias primitivas enajenadas por un juego básico y cavernario. Tienes toda la razón Georgie: “el fútbol es popular porque la estupidez es popular”, pero resulta que yo asumo conscientemente esa estupidez y me entrego a ella gozando mi condición de estúpido. Muchas de las cosas que más felices nos hacen en la vida son estúpidas e innecesarias, divinamente inútiles, empezando por la literatura.

Dubrabka y Lobo Antunes


 

Portugal fue uno de mis primeros amores futbolísticos, pues fue la primera selección a la que alenté desde una tribuna. En el Mundial 86 a los lusos les tocó jugar en canchas regias y como mi abuelo era el cónsul honorario de Portugal en Monterrey, le correspondía recibirlos y darles la bienvenida oficial. En aquella selección jugaban estrellas hoy olvidadas como el veterano portero Manuel Bento, Joao Pinto, Carlos Manuel Correira y un jovencísimo Paolo Futre. El equipo (lo supe después) estaba fracturado e inmerso en una conspiración contra sus directivos. Contra todos los pronósticos le ganaron a Inglaterra, pero luego perdieron contra Polonia y Marruecos y quedaron eliminados. Pasaron 16 años antes de volver a un mundial.

Una década antes, a mi abuelo le tocó recibir en casa al mismísimo Eusebio Da Silva, la mítica Pantera Negra, que hasta hace una semana ostentaba el récord como el mayor goleador mundialista de Portugal. Resulta que en 1976 Eusebio vino a jugar a rayados y como ese equipo es y ha sido siempre una basura, sus directivos lo maltrataron e incumplieron promesas de contrato y la Pantera pidió la intervención de mi abuelo en su calidad de cónsul.
El récord goleador de Eusebio conseguido en un solo mundial, fue roto por Cristiano Ronaldo al cabo de seis mundiales. De una u otra forma yo sigo queriendo mucho a Portugal y cuando finalmente Carol y yo pudimos visitar ese país, nos enamoramos de él. Sí, sería lindo ver a los lusitanos como campeones mundiales, pero hay algo que me impide emocionarme con ellos y ese algo es Cristiano Ronaldo. Yo sé que Cristiano es la única causa por la que hoy Portugal tiene millones de aficionados en todo el mundo, cuando hace dos décadas nadie los pelaba, pero en mi caso ocurre exactamente lo contrario: Cristiano es la causa por la que ya no puedo emocionarme demasiado con Portugal e incluso acabo odiándolos un poquito.
¿Por qué tengo esta reacción? Quizá porque a Cristiano le falta la Saudade, que es la esencia de poesía portuguesa. Demasiado culto a sí mismo, demasiado ego, diría Charly García. Sospecho que Pessoa y Mario De Sá- Carneiro no habían sido amigos de Cristiano (o quién sabe: a lo mejor se habrían enamorado de él), aunque tal vez un poeta espadachín como Luis de Camoens, aferrado y tozudo como era, se habría visto reflejado en su esencia voluntariosa. Tal vez Cristiano no debería caerme tan mal. En el fondo es un héroe desgraciado. Odioso, pero desgraciado al fin. Alguien aferrado a demostrar que el triunfo de la voluntad todo lo puede, aunque al final no es suficiente. Alguien que pudo ser el Zeus del Olimpo futbolístico, pero tuvo que conformarse con ser un semidios, eternamente a la sombra de una rosarina deidad chaparrita
En cualquier caso, ayer sentí mucha rabia, porque así como tengo una filia lusitana, padezco una añeja obsesión por la cultura balcánica y por lo que Croacia encarna para historia del futbol. Nunca olvidaré el verano del 96, cuando la naciente selección croata irrumpió pisando fuerte en la Euro de Inglaterra. ¿Cómo es posible que once prófugos de guerra enfundados en trajes de arlequines jueguen tan endiabladamente bien? Desde entonces la camiseta del mantel de cuadros se volvió sinónimo de Jogo Bonito. Ayer lo sufrí sobre todo por Luka Modrić, un héroe triste si los hay. A diferencia de Cristiano y su voluntad de poder, a Modrić le sobra saudade y su rostro, siempre nostálgico y melancólico, no niega al niño que vio morir a su abuelo en la guerra balcánica.
Pero claro, ayer rabié también por la tiranía asesina del algoritmo arbitral. El VAR es la esencia de un coitus interruptus, el mayor responsable de que los goles ya no sean orgásmicos y su festejo no sea una plena liberación de endorfinas. Ya en cualquier partido se anulan tres o cuatro goles porque el aura, los pensamientos, la gota de sudor, el pelo de la nariz o el piojo en el copete están un milímetro por delante del maldito vector. Alguien tiene que acabar con esta carnicería.
Ayer durante el partido pensé en un escritor portugués y una escritora croata que debieron ganar el Premio Nobel. António Lobo Antunes y Dubravka Ugrešić eran dos nombres que solían estar en las quinielas de Estocolmo. Lobo dijo adiós este año y Dubravka hace tres. Lobo fue el gran buceador de las abruptas densidades neuronales y Dubravka encarnó la límbica esquizofrenia de la diáspora balcánica, la vida entera yaciente en una mochila. Luka ya se despidió sin ser campeón del mundo y Cristiano difícilmente lo será (España se encargará de echarlo). Croacia y Portugal serán huérfanos de sus deidades y difícilmente esas selecciones levantarán una copa, de la misma forma que Lobo y Dubravka se quedaron sin el Nobel. Tiempo de leer El Museo de la Rendición Incondicional sin siquiera conetmplar rendirnos

Cuatreros de juliano el apóstata

 


 

1-               El 4 de julio de 1776 era un día sumamente caluroso en Filadelfia. En salón de la Casa de Pensilvania yacían sudorosos John Hancock, Samuel Adams (el que inspiró la deliciosa chelita) Benjamín Franklin, John Adams y Thomas Jefferson. Era tal el bochorno, que estos caballeros optaron por abrir las ventanas pero como a un lado estaban unos corrales de vacas, la salita pronto se infestó de moscas panteoneras. Obligados a optar entre el bochorno y el enjambre,  eligieron darle fast track al documento y firmarlo sin peroratas ni discursitos. El papelajo en cuestión había sido redactado por Jefferson y entre otras verdades espetaba que todos los hombres son creados iguales y tienen derechos inalienables. Los derechos en cuestión son la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Por supuesto, lo de ser creados iguales y tener derechos inalienables no aplicaba para los más de 500 mil esclavos de origen africano que trabajaban en aquellas colonias. Que ni lo mande su protestantito dios tan blanco.  Lo que realmente repateaba a estos señoritingos, es que el rey británico Jorge III no los dejara comerciar y enriquecerse libremente, pues la corona británica era más pinche cobrona y voraz que el SAT. Por cierto, lo del 4 de julio fue una suerte de pre aprobación en comisiones, pues la firma oficial y definitiva de la Declaración de Independencia en pergamino por los 56 delegados, se dio hasta el 2 de agosto, pero todas las mitologías nacionales están llenas de detalles como estos (por estos rumbos tampoco se gritó un viva México el 15 de septiembre).

2-             Creo que de todos los personajes de 1776,  el que me parece más admirable es Thomas Paine, el ideólogo más liberal y laico del movimiento. Inglés de nacimiento, este incendiario gacetillero creó un panfleto llamado Common Sense que encendió la antorcha libertaria y provocó que toneladas de té fueran arrojadas al mar. Thomas Paine era de los míos, pues fue un radical del laicismo y el libre pensamiento. Rechazó las religiones institucionalizadas y exigió la separación estricta entre iglesia y Estado. Fue un crítico feroz de la biblia y defendió el uso de la lógica y la ciencia, abogando porque la razón guiara a la sociedad, buscando proteger la libertad civil del control eclesiástico. Hoy, 250 años después, me pregunto dónde quedaron esas sabias ideas expresadas en Common Sense porque si algo les falta a los gringos hoy en día es elemental Sentido Común.

3-             ¿Cuándo se jodió USA Zavalita? Caray, creo que una parte ya nació jodida. Siempre han sido un país muy bipolar. Sus valores fundacionales honran la libertad, la democracia, el albedrío individualista, el progreso material, pero al mismo tiempo tienen un complejo mojigato y persignado y un odioso delirio supremacista. Aunque el 4 de julio es hijo de las ideas de la Ilustración francesa, al final acaba brotando el espíritu de los puritanos misóginos que cazaban guajolotes y ahorcaban mujeres en Salem.

4-             Yo mismo tengo una relación contradictoria con esa nación. Mal que bien, me guste o no, es después de México el país que más he recorrido y en donde he pasado más tiempo. Vaya, incluso he vivido ahí en dos periodos de mi vida y confieso que fui feliz. También fui becario de la Embajada para un viaje de estudios a Washington y Arizona. He estado en la Casa Blanca y en el Capitolio, caminé los escombros de las Torres Gemelas en septiembre de 2001 y subí a la cumbre más alta de las Montañas Rocallosas.   Soy norteño, fronterizo y ese pinche vecino a veces tan odioso ha formado parte de mi vida, aunque muy a menudo lo deteste y la verdad es que con el trumpismo lo detesto cada vez más.

5-             Claro, hay cosas suyas que me agradan. Me gusta mucho Boston, me gusta todo Nueva Inglaterra, me gusta Nueva York, me gusta Colorado y a fuerza de convivencia y vecindad le tengo harto cariño a San Diego. Me gusta un chingo la cerveza Samuel Adams, adoro el Jack Daniels y el Wild Turkey, las Barbecue Ribs del Phillies y la langosta estilo Maine y el Clam Chowder. Adoro a Edgar Allan Poe y a Hermann Melville. Me maman Slayer, Testament, Exodus y Pantera (aunque estos últimos sean unos pinches rednecks). Me gusta un chingo Paul Auster, Philip Roth, Don de Lillo y Cormac McCarthy. Me fascinan Social Distortion, Bad Religion y Dead Kennedys, de la misma forma que me encanta Carson McCullers, Joyce Carol Oates, Lucia Berlin, William Faulkner y Hemingway. La mejor música para hacer ejercicio es el Hard Core neoyorquino  empezando por Agnostic Front, los Cro Mags y Sick Of It All, pero la mejor música para beber Jack Daniels es Black Label Society, Johnny Cash, Down y todo el Southern Rock, que es la musicalización del espíritu de Faulkner y Flannery O Connor.  Me prende su Noir empezando por Chandler, Hammet y hasta el Perro Ellroy (aunque sea un pinche redneck igual que Pantera) y me gusta su ciencia ficción y su horror, empezando por Philip K. Dick y Lovecraft (aunque también fuera un racista acomplejado).

6-             Me gusta todo eso y muchas cosas más, pero también hay demasiadas cosas que detesto, empezando por esa sensación de estar entrando a la Alemania nazi de 1936 cada que cruzo la garita o llego a un aeropuerto, sabiendo que estás a merced del mal humor de un migra para que tus derechos y garantías se vayan al carajo. Detesto su brutal ignorancia, su rampante incultura, su actitud de llegar a todas partes creyendo que todos estamos obligados a hablarles en perfecto inglés y hacer las cosas a su manera. Detesto su nula hospitalidad y cultura de servicio, su vulgaridad absoluta, su miedo, su desprecio o su caricaturización de todo lo que es foráneo (un Alien es para ellos un freak, una aberración incomprensible). Su visión del mundo es tan ñoña como el Small World de Disney. Detesto sus odiosos deportes con mención honorífica a la nfl, pero sobre todo detesto su manera de vivir el deporte como un show y detesto sobre todas las cosas que le digan soccer al FUTBOL. Detesto su cultura del espectáculo, su ceremonia de los óscar, sus mil y una figuritas de bisutería marca taylor swift o las kardashian y otras tantísimas basuras por el estilo. Pero sobre todo detesto su mojigatería hipócrita y su aferre a masturbarse con las biblias y las armas (siempre he sospechado que utilizan las ametralladoras como consoladores). Ante mí todas las religiones monoteístas son dañinas y nocivas, pero si hay una que me parece particularmente destructiva es el protestantismo gringo (que se lleva de cachete y nalgada con el sionismo israelí, pues son la misma cosa). Y lo peor de todo es que sus fuerzas progresistas, quienes deberían enarbolar la bandera de resistencia en estos tiempos oscurantistas, son unos pinches wokes. El wokismo es el cáncer de las luchas libertarias. El Partido Demócrata se pudrió cuando se infestó de wokes y en lugar de luchar por derechos sociales, se obsesionaron con el lenguaje incluyente y consideran un gran triunfo que Helena de Troya sea negra en una película. Nunca podrás derrotar al fascismo desdela trinchera de la ñoñería woke.

7-               Más que el Fuck the USA de Exploited yo pronuncio el I'm So Bored With The USA de The Clash. Me aburren profundamente. Creo que hoy en día lo mejor que tienen para ofrecerme es que de sus aeropuertos puedes brincar a lugares muy lejanos y muy diferentes, mucho más divertidos e interesantes que ese aburrido país que hoy celebra 250 años de libertad.

En fin colegas, estos son mis sentimientos hacia el vecinito. Feliz 4 de julio.

Tuesday, June 30, 2026

Emilia Benítez 100 años


 

Hace cien años, el día de San Pedro y San Pablo, nació mi abuela en Málaga. Emilia Benítez Jiménez vino al mundo en una España en ebullición que estaba a punto de desangrarse. Se fue muy pronto, pero los diez años que alcancé a estar con ella fueron suficientes para quererla muchísimo. Ya no me falta tanto para tener la edad a la que murió. Muchas cosas han cambiado, pero en 1926 el azul del Mediterráneo y los muros del Gibralfaro ya eran idénticos a sí mismos. Su recuerdo nunca ha dejado de estar presente, pero en este centenario se cierran ciclos. Fuimos a Málaga, visitamos su casa en la calle Horno y la Catedral donde se casó con mi abuelo. También este año le ha heredado la nacionalidad española a su bisnieto y por si fuera poco, Málaga CF acaba de ascender a Primera Tiempo de escuchar Nací en el Mediterráneo.

Cuando los vikingos navegaron el Sena



 

De toda la colección de 24 enlistada en el menhir de Obélix, Astérix y los Normandos es posiblemente mi historia favorita. Con un desfase cronológico de nueve siglos, Goscinny y Uderzo nos narran el encuentro entre los galos y los hombres del Gran Norte que no conocían el miedo. Lo cierto es que los nietos de Carlomagno se tragaron la humillación de mirar una flota de 120 barcos vikingos navegando por el Sena. Sometido, el pobre rey Carlos El Simple tuvo que ceder ante el gran Rollo y regalarle grandes extensiones de tierra al norte de Francia y la mano de la bella princesa. A la fecha esas tierras, llenas de güerejos de rancho, se llaman Normandía y por ahí vive mi colega Iván Farías.

No sé cuál camiseta debo usar este mediodía. Por solidaridad con mi hermana Ana, mis sobrinos alsacianos y el Ser de Luz Gignac me pondría la del gallito, pero mi vibra metalera 🤘 Noir me hace hinchar por Suecia 🇸🇪. Cierto, en literatura los franchutes tienen a muchas de mis vacas sagradas de todos los tiempos, pero en música solo tienen a Gojira y no mucho más mientras que Suecia tiene toneladas de bandas para dar y regalar. Pero bueno, más allá de lo literario y lo musical, la realidad es que en lo futbolístico Francia 🇫🇷 pasará caminando y sin despeinarse.

Tuesday, June 23, 2026

la mentada voz narrativa es una arena movediza de la que no me es dado escapar

 


No sé si algún día encontré mi voz narrativa. Yo creo que sí, porque de un tiempo para acá todo lo que escribo me suena odiosamente igual, lo cual no es desde luego una buena noticia. Redundo en las mismas expresiones, los mismos temas y entornos con personajes repetitivos, cortados siempre con la misma tijera.

A veces quisiera ya no ser yo, pero la mentada voz narrativa es una arena movediza de la que no me es dado escapar. Trato de hacer algo distinto pero todo me suena odiosamente familiar. Quisiera disfrazarme de otro escritor y escribir como acaso nunca escribiría,  pero mis redundancias me delatan. Si escribir es ser otro, entonces me enfundaré en algo más que un seudónimo y viviré la heteronimia como  un auténtico esquizofrénico. Me enfundaré en la piel de un escritor que no le teme al ridículo ni al cliché a la hora de crear una oscurísima novela sobre satanismo, magia negra y aquelarres urbanos en la periferia marginal, pero también seré un soez e impúdico pornógrafo dando rienda suelta a una orgía barebacking o un exquisito vilamatiano dedicado a escribir literatura sobre literatura, novelas en clave que solo un lector de literatura culta podría entender, un escritor para escritores

Seré una mujer retacada de vino y psicotrópicos como Ámber Aravena, una trabajadora de sala de masaje como Ipanema Dávila, una inocente cuentista primeriza como Lluvia Salguero.  Seré todo eso y más, un travesti narrativo, un mil máscaras prosísticas, un multipolar derramador de palabrería. Algún día diré “pero hoy ya no soy yo” pero por ahora sigo anclado al único jodido escritor que he podido ser, chapoteando en el fango de frases hechas y odiosas manías. Soy el que soy. La pinche otredad escritural me ha dejado plantado como novia de rancho.

 

 

un Jekyll y Hyde escritural

Saturday, June 20, 2026

Nietzsche. Su música- Seine musik

 


 

El pasado 30 de abril, deambulando por el centro queretano, fui a dar a una galería de antigüedades. Aquello era en verdad un museo. Espadas, uniformes militares de la Guerra de Reforma, óleos decimonónicos, muebles porfirianos, parafernalia de choznos y tatarabuelos. Por momentos me sentí inmerso en una historia estilo Aura de Fuentes. De pronto, desde una mesa de chucherías me sonrió un librito: “Nietzsche. Su música- Seine musik”. No costaba más de cien pesos y lo pepené. Me di cuenta entonces que el librito era el complemento o el acompañante de un disco de 16 piezas tocadas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM al final del homenaje Cien Años sin Nietzsche celebrado en el 2000. El disco brillaba por su ausencia en la galería. El librito, que viene en español y alemán, lo leí en el trayecto entre Tequis y Querétaro. Confieso que aunque en mi juventud leí muchísimo al buen Fede, nunca me había adentrado en su faceta de músico. “La música nos habla a menudo más profundamente que las palabras de la poesía en cuanto que se aferra a las grietas más recónditas del corazón”, escribió Nietzsche a los trece años de edad y nada errado que andaba. Lo interesante es que el filósofo no se limitó a hacer de la música una categoría filosófica fundamental y a obsesionarse con Wagner, sino que él mismo se dedicó a componer música. Creó al menos 70 piezas que incluyen coros a capella, música sacra e incluso fragmentos de una misa. Hoy recibo el último amanecer de primavera escuchando en Youtube el disco que debió acompañar al librito. Las piezas nietzschianas son ejecutadas por Gustavo Rivero Weber y Natasha Tarasova al piano, con Lourdes Ambriz como soprano, Encarnación Vázauez mezzosoprano, Leonardo Villeda tenor y Jesús Suaste barítono. Confieso que imaginaba una música desbordada e intensa como la prosa del Fede, pero sus composiciones musicales son calmas, melancólicas, por momentos dulces. Sus primeras composiciones son infantiles y las concluyó a los doce años inspirado por El Mesías de Händel. La filia musical fue herencia paterna. Karl Ludwing Nietzsche, dicen, fue un virtuoso pianista con una notable facilidad para improvisar variaciones. Creo que el único ejemplo anterior de un filósofo que incursionara en la música es el de Rousseau, cuya ópera, El adivino del pueblo, llegó a estrenarse.

La última mañana de primavera arrastra el coro de los pichones que se niegan abandonar el nido (o los nidos) que yacen en nuestra enredadera mientras leo los poemas de Fede en Hiperión.

¡Sí! ¡Sé de dónde procedo!

Insaciable cual la llama

quemo, abraso y me consumo.

Luz se vuelve cuanto toco

y carbón cuanto abandono:

llama soy sin duda alguna

Thursday, June 18, 2026

Recuerdos de Corea

 

 


En cada país del mundo que visito hago siempre lo posible por ir a ver el futbol y Corea, por supuesto, no fue la excepción. Hace dos años fuimos a ver al Suwon FC contra el Daejeon Citizen. Los visitantes ganaron 1-2. Suwon es una ciudad ubicada a una hora de Seúl en donde se ubica la descomunal Fortaleza de Hwaseong. El futbol coreano es rapidísimo. Tal vez no tengan una depurada técnica individual, pero ello lo suplen con una endiablada velocidad. Desde 1986 los coreanos no han faltado al Mundial, pero creo que en los últimos años Japón los ha rebasado. Hace muchos años, en enero de 2002, Carol y yo fuimos a ver un México vs Corea en el Rose Bowl de Pasadena. Los coreanos, que se preparaban para ser coanfitriones del mundial, fueron invitados a la Copa Oro. Aquel partido se jugó bajo un helado diluvio invernal. Acabamos empapados y Corea ganó en penales 4-2. El Tricolor, por cierto,  era dirigido por Javier Aguirre.

Corea es sin duda un país admirable, aunque si nos dan a elegir, Carol, Ikercho y yo preferimos mil veces a Japón. A Corea lo perjudica su excesivo materialismo, su obsesión con la belleza artificial y con las marcas caras. No es casualidad que la narrativa femenina coreana, hoy tan de moda gracias a Han Kang, horade tan profundamente en la inclemente presión social machista a la que son sometidas las mujeres, esclavizadas por inflexibles cánones de belleza.

Eso sí, las bibliotecas de Seúl ya las quisiéramos en México. Impresionante la biblioteca Starfield en Gangnam, pero también las bibliotecas ambulantes en parques, donde dejan sombrillas y canastas con libros para quien quera echarse en la hierba a leer. Bellísima la playa de Gwangalli en Busan y su barrio de Gamcheon.

Veo que los coreanos están felices en Guadalajara, entrándole con fe a las tortas ahogadas. Como son guapos para el picante y para los caldos feroces rebosantes de ajo, le entienden a las mil maravillas al menudo y al pozole.

Este es el único partido de la primera ronda que trae consigo un grado de dificultad para el Tri, pues checos y sudafricanos son unos tristes troncos. Aquí se define el primer lugar del grupo y algo me dice que acabará en empate.

Tuesday, June 16, 2026

Lio en Bloomsday


 

También era Bloomsday cuando Lionel Messi anotó en Gelsenkirchen su primer gol mundialista. El rival era Serbia y Montenegro y Lio entró de cambio al minuto 74 cuando el marcador estaba 2-0. Entonces los goles cayeron en racimo, cuatro en doce minutos y el sexto fue de Messi, de pierna derecha al minuto 88. Vi el juego con Carol en la vieja tele de nuestro cuarto, la única que hasta entonces habíamos tenido desde que nos casamos en el 99. Estábamos a diez días de festejar nuestro séptimo aniversario de bodas y faltaban tres años y medio para que naciera Ikercho

Eran las 7:00 de la mañana y yo debía irme a mi junta matutina en la redacción de Frontera. Salí de prisa y en el camino, en plena carretera Escénica, a unos metros del Colegio del Frontera, tronó la trasmisión de nuestra vieja camioneta Jimmy. Por primera y hasta ahora única vez, fui auxiliado por la grúa de Capufe a la que tienes derecho como usuario de la carretera federal. Ese Bloomsday murió mi viejísima camioneta. Arreglarla me salía demasiado caro así que la vendí como chatarra.
Ese mismo verano, dos meses después, vi a Messi en vivo cuando el Barcelona visitó a los Tigres en San Nicolás en la fiesta por el centenario de Cemex. Esa vez no se me hizo verlo jugar, pues Frank Rijkaard no le dio minutos, pero lo vi trotar y pelotear, pues los culés abrieron al público su entrenamiento en la cancha Tigre. Ronaldinho era la máxima estrella de aquel Barcelona y Messi era todavía una joven promesa.
Dos años después, el 4 de junio de 2008, vi a Messi jugar a nivel de cancha. Se jugaba un México vs Argentina en el Qualcomm de San Diego a donde yo entré acreditado como fotógrafo sin serlo. Un día antes me habían sacado dos muelas del juicio y esa semana se estaba celebrando la Feria del Libro de Tijuana en la Revu. Para entonces Messi ya era Messi. Argentina goleó 4-1, Lio anotó el tercer gol y yo estaba atrás de la portería. Fue la única vez en mi vida que vi jugar a nivel de cancha y a pocos metros un superdotado, un genio de otra galaxia. Lio mete goles de fantasía y lo increíble es que los hace ver como algo tan fácil, como si fuera lo más natural del mundo. Que 20 años no es nada, dijo el Zorzal Criollo y conforme envejezco cada vez le creo más. 20 años después me deleito viendo a Messi anotar sus goles 14, 15 y 16 en la Copa del Mundo. También estoy con Carol y estamos en la mismita casa, pero no en la recamara sino la sala. Ikercho duerme siesta en el sillón. Es Bloomdsay pero por su ausencia ha brillado la Guiness, los riñones fritos y el whisky irlandés. Eso sí, yo cumplí con arrancar el día leyendo un pasaje del Ulises (Hamlet ou Le Distrait, página 314) al amanecer. El futbol suele marcar la cronología de mi vida. Hace 20 años, que fueron un suspiro, vi en esta misma casa el primer gol mundialista de Messi y hace 40 años, en el Bloomsday de 1986, veía al Brasil de Sócrates y Josimar destazar a Polonia y ahora escribo esto mientras Jordania juega el primer partido mundialista de su historia. A veces me aterra recordar con tal precisión los detalles exactos de lo que estaba haciendo cuando se jugó un partido histórico.
¿Habrá tiempo para recordar el 26 cuando los días de esta ingrata copa sean remotos ayeres?

Sunday, June 14, 2026

El pasado es arcilla que el presente labra a su antojo: 40 años sin Borges

 



El 14 de junio de 1986, minutos antes de la s ocho de la mañana, Jorge Luis Borges falleció en Ginebra. Había entrado en coma el día anterior. Las únicas personas que estuvieron a su lado fueron María Kodama y el escritor Héctor Bianciotti, que viajó de urgencia desde París. Semanas Borges antes había estado internado en el Hospital Universitario Cantonal de Ginebra por un enfisema pulmonar. Tras recibir el alta, se hospedó temporalmente en el Hotel L'Arbalète, pero al momento de morir estaba en un departamento rentado en el casco viejo de Ginebra en la calle Gran Rue 28.

Los últimos meses de Borges siguen siendo un gran misterio. Para muchos de sus amigos, empezando por Bioy Casares,  resultó sorpresivo y extraño que Borges y María Kodama decidieran repentinamente irse a Europa a finales de 1985 sin avisarle a nadie, máxime tomando en cuenta la deteriorada salud de Georgie y su deseo, muchas veces expresado, de morir y ser enterrado en Buenos Aires.  Extraño resultó que se fuera sin despedirse. El 27 de noviembre vio por última vez a su amigo Bioy en una exposición de sus primeras ediciones. Roberto Alifano me contó que esa mañana todavía trabajó con él como era su costumbre, dictándole poemas y haciendo correcciones en el departamento de la calle Maipú. También desayunó con su hermana Norah. A ninguno de los dos les dijo que horas más tarde volaría a Europa para no volver jamás. ¿Por qué?

Los meses pasaron y mucho más extraño resultó a sus amigos enterarse por rumores, que Borges y María Kodama se habían casado el 26 de abril. De acuerdo con la biografía escrita por Lucas Adur, fue el abogado Osvaldo Vidaurre quien se encargó de gestionar una extraña licencia matrimonial en Paraguay, pues Borges no estaba oficialmente divorciado de su primera esposa, Elsa Astete Millán.  Más sospechoso aún fue que esa misma semana, el mismo Vidaurre, con un supuesto poder firmado por Borges, iniciara las gestiones para vender su departamento en la calle Maipú y trasladar su biblioteca a Ginebra. También estaba gestionando un permiso de residencia permanente en Suiza.

La cofradía anti Kodama es numerosa y radical. Roberto Alifano me dijo que aquel matrimonio no fue legalmente válido y que Borges estaba ya demasiado enfermo como para tener plena conciencia. Él piensa que Kodama arregló todo a sus espaldas. Sin embargo, Lucas Adur anota que después de la austera y disimulada boda, Borges afirmó: “Ahora sé que existe el paraíso porque me casé con María”. A sus casi 50 años, Kodama era dueña de una elegante y enigmática belleza. Entiendo que Borges se haya enamorado de ella, pero como albacea literaria fue una inflexible tirana. De hecho, la inflexible tiranía de Kodama tuvo efectos en mi humilde camino de vida escritural. En 2018 yo gané un premio en Argentina llamado Fundación El Libro. Mi amigo Oche Califa me dijo que la idea original era llamar a ese galardón Premio Jorge Luis Borges, pero Kodama, por supuesto, no lo autorizó. Habría sido hermoso tener en mi hoja de vida un premio con el nombre del escritor que más admiro. Horas después de que el mundo conociera la noticia de la muerte de Jorge Luis Borges, la selección de Argentina estaba sentada en las gradas del Estadio Azteca viendo el partido Paraguay vs Inglaterra de donde saldría su próximo rival. Lineker despedazó a los guaraníes y ese día la albiceleste se enteró que le esperaba la guerra de las Malvinas en Santa Úrsula. La Pérfida Albión estaba lista. No creo que nadie en la concentración argentina haya tenido tiempo para pensar en la muerte de Borges. Asumo que el único que lo habría leído era Jorge Valdano. Cuando a Maradona le preguntaron qué pensaba de Borges, preguntó que en qué equipo jugaba.

Cuando murió Borges yo tenía doce años de edad y solo había leído un cuento suyo: Los dos reyes y los dos laberintos. Mi imagen infantil de Borges era la del escritor ciego al que le emocionan los laberintos. Tres años después leí El Aleph y desde entonces no dejé de leerlo y ya me hice a la idea de que lo leeré hasta el último día de mi vida.

Esta mañana, mientras veo a Curazao plantarle digna batalla al Panzer germano, leo al azar poemas de Los conjurados, su última obra.

Todos los ayeres un sueño: El pasado es arcilla que el presente labra a su antojo. Interminablemente.