Eterno Retorno

Thursday, March 26, 2026

En ese primer cuaderno

 


En ese primer cuaderno narraste la muerte de tu abuela Emilia; tu expulsión del Liceo Anglo Francés de Monterrey por mala conducta;  la fiebre futbolera de 1986;  tu primer orgasmo (aunque no entraste en detalles); el nacimiento de tu hermana Elisa; tu caída en el tutelar para menores por robar en un Súper 7; tu forzada mudanza a la Ciudad de México por el trabajo de tu padre adoptivo; tus primeros escarceos con la chilanga banda; las madrizas, vagancias y tu primer toque de mota; tu primera compulsiva escritura a bordo de un avión al iniciar un  idílico auto exilio de meses a paisajes de ensueño en  Colorado y Wyoming; tu entrada a una prepa hostil infestada de juniors malcriados; tu improbable desquinte en el verano del 89 con una tabasqueña a la que conociste en una callejoneada de Guanajuato;    el nacimiento de tu hermano Adrián en los días en que el muro de Berlín acababa de caer; la fiebre del Mundial 90 que te sorprendió inmerso en martirizantes exámenes extraordinarios; tu primer tatuaje y todo lo que cabe en una vida de los 10 a los 16 años. Tu diario comenzado en 1984 tuvo su punto final en la Navidad de 1990. En las últimas páginas hacías una letra microscópica, pues deseabas que el cuaderno concluyera al acabar el año. Empacaste un sexenio de vida en unas 200 páginas, pero justo es aclarar que aunado a tu letra  pequeñísima, los textos de aquel entonces no eran tan largos y tampoco tan constantes. A veces llegabas a pasar semanas sin escribir, sobre todo en los  primeros dos años del diario, pero con el correr del tiempo la escritura se fue tornando compulsión. Vivir implicaba necesariamente narrar la vida.

Wednesday, March 25, 2026

La sociedad de los poetas muertos

 



Signo de nuestro tiempo o acaso de la edad de quienes integran nuestros círculos profesionales, pero las muertes repentinas poco a poco se van volviendo ritual de lo habitual. Una tarde cualquiera curioseas en tu teléfono y de pronto, como si tal cosa, ahí está en blanco y negro la foto de un contacto con su moño oscuro. Horas después empiezan a aparecer las condolencias y los testimonios:  yo lo conocí, tengo todos sus libros dedicados, gran escritor, amoroso padre de familia, apenas la semana pasada tuvimos una mesa redonda en Zoom, recién ayer  platicamos por Whatts…

No lo sé, pero tengo la sensación de que últimamente escribo muchos obituarios En los últimos tres meses se han muerto cuatro poetas a quienes conocí y traté. La argentina Mónica Maristain y el  tijuanense Eduardo Hurado murieron con unas horas de diferencia el pasado mes de diciembre. Mónica me entrevistó varias veces y me publicó no pocos textos en su página Maremoto Maristain. A Eduardo Hurtado lo tuve como jurado en un premio estatal que gané con el libro Furtividad bajo palabra y nos tocó coincidir en no pocas presentaciones y eventos. Hace un mes murió Miguel “El Oso” Manríquez, un inmenso poeta sonorense con quien alguna vez compartí un viaje de ida y vuelta de Hermosillo a Obregón, mismo que aún recuerdo por lo ameno de su charla. Desde entonces nos hicimos amigos y hablábamos mucho a la distancia. Esta mañana murió Rael Salvador, el caudillo cultural ensenadense que con pura terquedad y entusiasmo mantuvo vivo el suplemento cultural Palabra del periódico El Vigía, donde publiqué regularmente desde 2014 a la fecha. De pronto, tengo una fatal conciencia de la inminencia de la muerte. Voy a cumplir 52 años y debo decir que me siento mucho mejor que en el 2025. He bajado mucho de peso, hago ejercicio todos los días y me siento con energía como para durar y dar lata en este mundo otro buen rato, pero sé que un día cualquiera, un contacto echará una mirada distraída a las redes y de pronto aparecerá mi foto con su moño negro, tal vez alguna esquela y al cabo de un par de días, el manto del olvido absoluto que seré. Me siento bien, pero sé que tampoco puede faltar demasiado para mi turno. En cualquier caso estoy mucho más cerca del día de mi muerte que del de mi nacimiento.

Sin escalas hasta el final de la noche y más allá

 

Hace diez días, en la mañana dominical de los Idus de Marzo, Rael Salvador me escribió como hacía siempre que brotaba un nuevo ejemplar de Palabra. En los últimos doce años, la regla no escrita es que cada que salía un número del suplemento cultural al que cuidó y mantuvo vivo con tanto esmero, él me enviaba el archivo. En esta ocasión la portada estaba dedicada el cineasta húngaro Bela Tarr. Sin importar las circunstancias y ajeno a cualquier angustia por bonos de popularidad, Rael se la jugó siempre por la alta cultura. Palabra fue el suplemento bajacaliforniano que dio cabida a expresiones artísticas más complejas además de reunir una variopinta y sofisticada legión de colaboradores (Federico Campbell entre ellos). Desde 2014 a la fecha le envié periódicamente mi colaboración, a la que bauticé como Aleatoriedades. Obviamente me tocó coincidir con él no pocas veces en charlas y mesas redondas. Rael era un intelectual de otro tiempo, de la estirpe, vocación y estilo de un filósofo existencialista de los sesenta, una suerte de Sartre perdido en la Cenicienta del Pacífico. Derrochaba esencia de vieja escuela. Su estilo no era complaciente y sus convicciones no eran negociables. Caminaba por el sendero de la izquierda más tradicional, pero hizo de Palabra un suplemento plural en donde cabían todas las ideologías. Sé que amaba profundamente la obra de Eduardo Galeano (al que alguna vez entrevistó) y aún así me publicó un texto satírico sobre el uruguayo. Adoraba a Facundo Cabral (a quien también entrevistó) y su desafiante poesía navegaba en un cementerio marino entre las oscuras ínsulas de Breton, Jim Morrison y Rimbaud. Escribió hasta el último día su columna El último lector y es de los pocos colegas de quien puedo decir que se murió con la suya, abrazado a su bandera y su trinchera. Hoy, como el Rey Lagarto, tomó la autopista hacia el final de la noche.

 

 


Monday, March 23, 2026

Adiós Chesito

 


Se llamaba Jorge Castillo, pero todos lo conocíamos como el Che o el Chesito. Creció en       el barrio de Villa Devoto, el llamado jardín de Buenos Aires, y me narraba que siempre camino a la escuela pasaba por la famosa cárcel porteña. Fue hijo de un fotógrafo de quien heredó el oficio, la sagacidad y el buen olfato periodístico. Llegó a Tijuana a finales de los 80 y empezó a trabajar en el periódico El Mexicano. Hincha de River Plate y cristiano militante, tenía un fino humor y un natural don de gentes. A mí siempre me echaba carrilla por los Tigres y nunca dejó de recordarme la final de Libertadores que perdimos en el Monumental de Núñez. Los años pasarán y nunca olvidaré que en 2010, cuando trabajaba en la Comisión de los Festejos del Bicentenario que dirigía Patricio Bayardo,  el Chesito me dio un empujón clave para poder publicar mi primer libro. Alguna vez me invitó  platicar con su grupo en el Cecyte y pude constatar lo mucho que lo querían. No deja de ser una gran paradoja que haya dicho adiós justamente un 23 de marzo, pues cuenta la leyenda que exactamente 32 años antes, en 1994, el Che Castillo fue el único fotógrafo que logró colarse al Hospital General de Tijuana en donde Luis Donaldo Colosio fue oficialmente declarado muerto. Descansa en Paz Chesito. Hoy, como el Capitán Beto, navegas por el espacio con un banderín de River Plate en el comando.

Saturday, March 21, 2026

Lo que dicen mis colegas cimarrones sobre la piedra de la locura


 

Estudiantes y autor exploran simbolismos, ambiguedad y multiples interacciones en una obra que rompe con la narrativa tradicional.


En la reciente sesión del círculo de lectura “Nopales de leer” tomada el 18 de marzo del 2026, los estudiantes reflexionaron sobre el cuento. “Yacen las piedras de la locura en la rumorosa” caracterizado por su complejidad simbólica y estructura poco convencional.
Desde el inicio, se destacó la presencia de elementos como “la piedra de la locura” y la ambientación en La Rumorosa, los cuales despertaron interpretaciones diversas sobre la locura, la realidad y la construcción de significado dentro del texto. 
Durante la sesión, varios lectores coincidieron en que la obra presenta una fuerte carga semiótica, integrando referencias a otras obras, contextos históricos y elementos culturales, también se mencionó la relación entre la literatura, la religión y la política. 

Uno de los puntos centrales del diálogo fue la dificultad para comprender el relato, especialmente en comparación con lecturas anteriores más accesibles. Algunos estudiantes señalaron que el texto resultó confuso en cuanto a su temporalidad, personajes y desenlace, lo que generó dudas sobre el papel de figuras como Ximena y la coherencia de los eventos narrados. 

A partir de estas inquietudes, surgió una reflexión sobre los distintos tipos de literatura. Se debatió la idea de que no existe una “mejor” literatura, sino diferentes formas de expresión: desde textos ligeros y de fácil comprensión hasta obras densas que requieren mayor interpretación. En este sentido, se resaltó la importancia de no descalificar ningún estilo, sino de explorar diversas propuestas literarias. 

La sesión tomó un giro significativo con la participación del autor del cuento Daniel Salinas Basave, quien explicó que su obra busca imitar la lógica de los sueños. Reconoció que se trata de un relato intencionalmente caótico, sin un cierre definitivo, en el que el lector tiene la libertad de construir su propia interpretación. Asimismo, reveló que se inspiró en experiencias personales, leyendas locales y referencias artísticas para crear una atmósfera ambigua y sugestiva. 

Finalmente, los alumnos valoraron la experiencia como un ejercicio enriquecedor que permitió confrontar distintas perspectivas de lectura. A pesar de las dudas generadas por el texto, se concluyó que su carácter abierto fomenta la reflexión y el diálogo, consolidando el objetivo principal del círculo de lectura: explorar la literatura desde múltiples miradas. 

Les recordamos que este circulo de lectura está abierto para todos aquellos estudiantes interesados en aprender y expandir su conocimiento literario, la próximas sesion será el próximo 8 de abril en la sala de posgrado de la facultad. 

Thursday, March 19, 2026

Remontada matadora


 

Aunque suelo ser un pesimista hormonal, confieso que en esta ocasión siempre tuve fe en la remontada, si bien no imaginé un guion tan en extremo cardiaco. Esta es la mejor manera de despedir el invierno y con excelentes augurios para la primavera que comienza. A veces necesitas un juego así para que tus emociones y endorfinas se transformen en lava volcánica y hagan erupción. En cualquier caso, aunque la concachaforrya suela valerme un carajo, el golazo de Gorriarán a pase de Gignac ya está inscrito en los instantes inmortales de la épica Tigre.

Nopales de Leer

 


Ayer tuve el gusto de convivir a la distancia con mis colegas del círculo de lectura Nopales de Leer (vaya nombre más creativo) de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UABC que coordina la maestra Liz Camacho. Mis colegas leyeron Yacen las piedras de la locura en La Rumorosa, acaso el cuento más surrealista que he publicado en mi vida. Me sorprendieron gratamente los comentarios e interpretaciones de los chicos. Un colega me preguntó si el nombre del personaje principal, Galaor Roa, estaba inspirado en el caballero Galaor, hermano de Amadís de Gaula y la respuesta es sí. También encontró paralelismos entre la hechicera del Amadís, Urganda la Desconocida y Ximena, la enfermera del manicomio de La Rumorosa. Yacen las piedras de la locura en La Rumorosa no es mi cuento más representativo y es muy diferente a mis otras historias. Me inspiré en la sensación tan alucinante que me invade cuando me ha tocado cruzar solo La Rumorosa al caer la noche y en las leyendas populares que se cuentan sobre esa carretera. También en la historia del manicomio de La Rumorosa, que aborda Federico Campbell en Pretexta y en el cuadro La extracción de la piedra de la locura de El Bosco. En cualquier caso, a mí siempre me parecerá un pequeño gran milagro que alguien se tome el tiempo de leer y analizar una historia nacida en tu cabeza y lo único que puedo decirles es Gracias infinitas colegas.

Monday, March 09, 2026

Era una foto horrible, por supuesto, pero solo una foto es la primera.

 


En el partido contra Avellino ocurrió lo increíble, una ceremonia de unidad y camaradería que marcó el cruce de un umbral: Radelgardo te dio por primera vez a beber de su pomo de whisky. Hasta ese momento su pacha de licor había estado reservada a un consumo personalísimo.

-      Venga, toma un trago, carajo. Así de tenso no podrás conseguir  nunca una buena foto. Para capturar la esencia del juego tienes que estar un poco entonado  y esta es mi poción mágica.

Bebiste de ese mal whisky con la solemnidad y la devoción de un templario que de pronto bebe elixir divino del Santo Grial.

Quince días después el  trago compartido  consumó su embrujo. Después de darte de beber,  Radel te puso un reto relativamente fácil. Debías tomar la foto del momento en que el veterano delantero inglés, Trevor Francis, era sustituido en el segundo tiempo por un novato. Que el entrenador Nedo Sonetti se atreviera a ordenar el cambio sacrificando al jugador más caro del club era toda una declaración de principios, una nota periodística en sí misma. Claro, tomar la quietud de un jugador que sale a paso de tortuga del campo de juego mentando madres contra su entrenador no es un reto tan complicado como captar el lance de un arquero o un penalti cañoneado. El resultado de tu intento fue más bien mediocre, pero Radel cumplió con palomear tu humilde fotografía  que ilustró una pequeña nota anexa en la edición de L Eco de Bérgamo en donde se hablaba de la inconformidad del delantero británico al ser sustituido. Aquella noche en el bar Botticelli, Radel derramó un tarro cervecero sobre tu cabeza.

-      Este es tu bautizo. Yo también recuerdo cuando publiqué mi primera fotografía. Fue en marzo de 1948, en la temporada en que fuimos quintos en Serie A. Era una foto horrible, por supuesto, pero solo una foto es la primera.

Saturday, March 07, 2026

No hay 15 malo Giganc


 

Hoy es una de esas noches en que me da por creer que las deidades, los duendes, los cheneques o los espíritus chocarreros que escriben los guiones de los partidos de futbol tienen una elevada dosis de malicia literaria, aunque al final cedan al canijo vicio de los finales felices. Parecía condenado a ser un Clásico exiliado al limbo donde habita el olvido, un choque de garra, tripa y tanates donde Tigres hizo todo el gasto pero parecía no alcanzarle, pero el chenque guionista decidió que el Ser de Luz merecía una despedida a la altura de su grandeza. Colegas: acudí a mi primer Clásico hace exactamente 40 años. He visito, vivido, sufrido y gozado mucho, pero con conocimiento de causa les puedo que alguien como André Pierre Gignac es una anomalía en el universo, un desafío a la lógica, el irreductible galo que resiste ahora y siempre al invasor gracias a una poción mágica que lo hace invencible: el salvaje e incondicional amor a la camiseta Tigre. ¿Es su último clásico? Muy posiblemente y merecía decir adiós así, resolviendo en el minuto 94 y anotándole su gol 15 a la mierda rayada. Pasarán los años y las hazañas del Gordo seguirán intactas. Lo siento femsa: podrás gastar y gastar millones, pero las deidades no se compran. Tráguense la derrota basura rayada. Igual no hicieron nada ¿Se enteraron que jugaban un Clásico? No creo. Les corre y les ha corrido atole en las venas. Hoy, como Asterix y Obelix, celebramos con jabalíes y amarramos al bardo. ¡Arribaaa los Tiguereess!!!