Eterno Retorno

Thursday, January 01, 2026

Cuando los primeros escarceos de la embriaguez empezaban a hacer de las suyas en su cabeza

 


En los corrillos periodísticos era bien sabido que Radel entraba a la cancha con una pacha de whisky oculta entre las múltiples bolsas de su descomunal chaleco. Entre lentes y rollos, el veterano fotógrafo siempre tenía un lugar especial para un pomo que iba bebiendo a lo largo del partido y que estaba rigurosamente vacío cuando el árbitro silbaba el final.

Lejos de afectar la calidad de sus fotografías, el licor parecía potencializarlas. Radel sostenía que sus mejores imágenes solían ser captadas cuando los primeros escarceos de la embriaguez empezaban a hacer de las suyas en su cabeza. El fotógrafo borrachón captaba como nadie las pinceladas artísticas del juego que a sus colegas pasaban desapercibidas.  La mala noticia es que sus neuronas alcoholizadas  cobraban la factura a la hora de comenzar con el trabajo posterior al silbatazo final, cuando llegaba el momento  del revelado y el envío.

Cuando tú lo conociste, al final del verano del 86, el viejo Radelgardo purgaba la culpa de su último gran fracaso, cuando una parranda en los bares romanos le costó quedarse dormido en la barra y perder el avión que al amanecer lo habría llevado al Mundial de México en donde Italia, campeón defensor,  jugaría contra Bulgaria el partido inaugural. De nada sirvieron sus pretextos y sus ruegos para que le gestionaron un nuevo pasaje aéreo. La Gazetta delo Sport nada quiso saber de gastar una lira más en un fotógrafo irresponsable que sin duda iría a México a ahogarse en tequila.

La pérdida del avión le costó a Radel ser vetado ahora sí para siempre de los grandes diarios nacionales y de los partidos de la selección de Italia o de los equipos grandes aspirantes al Scudetto. Entonces tuvo que volver a conformarse con trabajar para L’Eco Di Bérgamo y limitarse a cubrir los partidos como local del Atalanta, que en la agonía  del verano del 86  iniciaba una nueva temporada con más pena que gloria peleando con las uñas por mantenerse en la serie A.