Eterno Retorno

Tuesday, November 28, 2023

Aguas colegas, que Predrag Jerkovic anda suelto en Guadalajara

 


 

 

En una estrofa de la canción Yo quiero ser una chica Almodovar, Joaquín Sabina proclama: “Y no permitir que me coman el coco

esas chungas movidas de Croatas y Serbios…”

Híjole, pues déjame decirte que te vamos a comer el coco querido Joaquincito porque ¿de qué carajos crees que se trata el libro que vine a presentar a la FIL tapatía? Pues justamente de chungas movidas, botellazos, entreveros, obuses y chingadazos de croatas, serbios, bosnios y albanokosovares. Por favor Joaquín, si de eso pide sus enchiladas el buen Predrag Jerkovic. De eso vive el pimpollo.

Una vez un crítico de la capital dijo que como escritor yo soy harto predecible y repetitivo, porque en todas mis historias hablo de Tijuana y de reporteros tijuanenses. Por supuesto, lo seguiré haciendo, pues Tijuana es mi inspiración y mi manantial de historias, pero hoy les tengo una noticia colegas: en esta noveluca no aparece Tijuana, ni siquiera México y tampoco un triste reportero de colado. Aquí todo se limita a puros balcánicos psicópatas y desquiciados. El personaje principal es radicalmente anti- espíritu de la época (todo el tema y el tono lo es) y la prosa no es elegante y poética, sino cruda y seca. Es el equivalente a una rola de hard core o thrash sin virtuosismo alguno y me bastó medio vuelo Tijuana-Guadalajara para releerla completa. Tal vez no es el tema de moda, pero creo que no existe ninguna novela mexicana que trate sobre la guerra de la ex Yugoslavia y la siniestra extravagancia del Tigre Arkan.

Originalmente, esta novela corta me la publicó Rafael Rodríguez en editorial Artificios de Mexicali. Le platiqué el tema al Gran Jefe Taibo, le gustó y hoy se estrena en el Fondo de Cultura Económica y créanme colegas, que con el Fondo… es a Fondo. Con El Samurái de la Graflex nos ha ido de lo más chingón que se puedan imaginar.

En cualquier caso la Filomena ha comenzado con un carrusel de entrevistas con colegas de distintos medios y afortunados reencuentros con carnalazos muy queridos como el gran Crononauta Still We Go y el Mata Matica Andrés Mauricio, traído desde Colombia por una cofradía bengalí. Y para hacer aún más alegre mi lunes, Amazonas Campeonas por sexta vez

Veremos qué nos depara este segundo día en la Filomena. Ha llegado el momento de liberar al último Tigre de Belgrado. Aguas colegas, que Predrag Jerkovic anda suelto en Guadalajara. Los esperamos a las seis de la tarde. Tengo el honor de ser acompañado por una leyenda editorial, mi tocayo Daniel Divisnky. Desde el Fondo y a Fondo colegas. Puro jarcor balcánico.



Saturday, November 25, 2023

El fotógrafo borrachón

 


El último gran éxito de la carrera de Radel,  lo habría conseguido  al  captar las mejores imágenes de los goles de Rossi, Tardelli y Altobelli que coronaron a los italianos campeones del Mundo en  la final del Mundial España 82 en contra del pánzer germano.  Sus fotografías superaban en calidad a las de fotógrafos de Roma y Milán e incluso a los alemanes,  que contaban con cámaras mucho más sofisticadas. Para desgracia de Radel, sus históricas imágenes tomadas en el Santiago Bernabeu  no alcanzaron a lucir en las ediciones del día siguiente, porque al momento en que Dino Zoff alzaba la Copa del Mundo, Radel ya estaba demasiado borracho como para darse a la tarea de revelar y hacer llegar su material y cuando los diarios aguardaban impacientes el envío, el veterano fotógrafo yacía ahogado en la crápula noche madrileña celebrando el tricampeonato de la Squadra Azzurra.

En los corrillos periodísticos era bien sabido que Radel entraba a la cancha con una pacha de whisky oculta entre las múltiples bolsas de su descomunal chaleco. Entre lentes y rollos, el veterano fotógrafo siempre tenía un lugar especial para un pomo que iba bebiendo a lo largo del partido y que estaba rigurosamente vacío cuando el árbitro silbaba el final.

Lejos de afectar la calidad de sus fotografías, el licor parecía potencializarlas. Radel sostenía que sus mejores imágenes solían ser captadas cuando los primeros escarceos de la embriaguez empezaban a hacer de las suyas en su cabeza. El fotógrafo borrachón captaba como nadie las pinceladas artísticas del juego que a sus colegas pasaban desapercibidas.  La mala noticia es que sus neuronas alcoholizadas  cobraban la factura a la hora de comenzar con el trabajo posterior al silbatazo final, cuando llegaba el momento  del revelado y el envío.

Thursday, November 23, 2023

DEAD KENNEDY

 


Como no queriendo la cosa, una revista me acaba de hacer recordar que el Dead Kennedy hoy se convierte en sesentón. El tiempo corre a velocidades dispares y aún no sé si 60 años es algo reciente o ya huele a remota antigüedad. En cualquier caso, aún hay demasiada gente en el mundo que recuerda con claridad lo que estaba haciendo ese 22 de noviembre al mediodía. Tan solo imagino lo que provocaría un magnicidio de esas proporciones en 2023: cuántas fotos y videos habría del plomazo de Oswald, cuántos incendios en Twitter, cuántos enlaces en vivo y repentinas teorías de microondas machacadas por patéticos influencers. 60 añitos y los States son un descomunal banquete de pordioseros, un campo de pruebas de desquiciados francotiradores traumados, una nación más pirada y enferma gobernada por un viejo demócrata pusilánime que está a punto de perder el poder ante una horda fascista, mientras el planeta se desangra en Palestina y Ucrania como entonces se desangraba en Vietnam y los herederos de Castro siguen tronando sus chicharrones en Cuba. Los republicanos son cada vez más santurrones, racistas e intolerantes, viles merolicos bíblicos condenando el aborto y enalteciendo el sacrosanto derecho a disparar sus amadas armas mientras los demócratas son cacareadores de la ridícula agenda woke y su cultura de la cancelación. 60 añitos y lo mejor que nos dejó en herencia ese 22 de noviembre fue Libra de Don DeLillo y la música de los Dead Kennedys. Hora de escuchar Bedtime for democracy

 

Sunday, November 19, 2023

Scape to the void

 


 Los saltos al vacío son adictivos. Para qué negarlo. La fuerza de atracción del abismo puede llegar a ser muy cabrona. Hace unos días, varias cámaras filmaron el momento en que un hombre en bata y ensangrentado, recién dado a la fuga de un hospital del IMSS, se arrojó del puente de la 5 y 10 pese a los desesperados intentos de una mujer por salvarlo y pereció sobre el asfalto trastornando el tráfico en el crucero más congestionado de Tijuana. Todos vimos el video. No sé si tengo derecho a afirmar que mis amigos argentinos acaban de actuar como ese pobre suicida, que sin duda arrastraba un infierno existencial y huía de un vía crucis hospitalario. Cuando a la vida le da por morder muy duro y con los dientes afilados, el salto al vacío puede ser visto como una cura o por lo menos como una ruta de escape.

Quiero dejar atrás el vicio de opinar en torno aquello que ignoro. No puedo pensar en cabeza ajena y no camino en los zapatos de un argentino que le otorgó su voto a Javier Millei como para creerme con el derecho de llamarlo suicida. Tampoco es que hubiera razones para no considerar que te suicidabas si votabas por una hecatombe caminante como Serio Massa. Sin embargo, no puedo dejar de sentir que el triunfo de Millei en Argentina es un retroceso.

¿Por qué me importa? Tal vez porque Argentina es un país al que le tengo harto cariño y cuya cultura – literaria, musical y futbolística- forma parte de mi educación sentimental. Vaya, es el segundo país que más veces he visitado en mi vida después de Estados Unidos y por ello me lastima verlos entregarse a un petulante payaso que a priori parece más ridículo que temible, aunque a estas alturas tal vez que haríamos bien en temer sus payasadas. Cierto, la única razón de peso para volver a confiar en el bodrio peronista, era la de no entregarse a los brazos de un tipejo que es una mala broma en el perene show de tiktokero que se ha transformado la política global. En cualquier caso, Millei refirma la supremacía de la gritería sorda y la bravuconada facilona, que son la nueva ley en la política global. Trump y Millei se disputan la copa de los gestos más grotescamente asquerosos de la política mundial. Prohibida la razón, el sosegado análisis y la mesura. A la mierda con la moderación y con el centro. Lo de hoy es el discurso del odio. Gana más el que odia más, el que grita más, el que vocifera, despotrica y hace los gestos más repugnantes. Puede que no tengas muy claro lo que crees (después de todo no hace falta) pero debes tener clarísimo aquello que odias y encarnar en tus palabras el odio de las masas. Qué tristeza que tantos millones de argentinos voten por la supresión del derecho a la salud y la educación pública, por la entrega del bien común a la ciega voracidad el mercado, por la justificación histórica de genocidas.

Libertad, libertad ¿cuántos crímenes se cometen en tu nombre?


Tuesday, November 14, 2023

El último Tigre de Belgrado afila garras y se prepara para rugir



¿Ya están listos colegas? Agárrense, porque El último Tigre de Belgrado ya está afilando las garras y se prepara para rugir en la Perla Tapatía donde tendré el descomunal honor de ser acompañado por mi Tocayo Daniel Divinsky. Mi gratitud con el Fondo de Cultura Económica por confiar en este entrevero balcánico que está a punto de salir de imprenta. Volvemos a las andadas. Guadalajara…ahí te voy!!!

 

Caterva de calafias y californios

 


Antes de ser descubierta, navegada y explorada por los europeos, California fue imaginada en el Viejo Mundo. Los mismos libros de caballería que hicieron perder la cabeza a Alonso Quijano hasta convertirlo en Don Quijote, fueron también los que alimentaron la imaginación de cartógrafos y exploradores, quienes llegaron a recorrer la recién encontrada América.

El Amadís de Gaula y Las sergas de Esplandián, clásicos de la caballería andante escritos por Garci Rodríguez de Montalvo, fueron obras de cabecera en la ficticia biblioteca de Alonso Quijano y lectura de viaje para personajes como Hernán Cortés y Bernal Díaz del Castillo. Estos dos libros, que fueron el equivalente a best sellers del Siglo XVI, se refieren a la California como una isla poblada por gigantescas amazonas. El mito de esta misteriosa ínsula o el de las Siete Ciudades, surgido también en la literatura caballeresca, alimentaron las fantasías de no pocos exploradores, con mención honorífica a Hernán Cortés, quien década y media después de haber conquistado Tenochtitlán, se obsesionó con la exploración de California. Sabiamente lo expresa el escritor Jorge Ruiz Dueñas: California era una palabra destinada a hacer verdadera la geografía apócrifa del mundo, aún secreto y fantástico. La dispersión de un nombre de leyenda metamorfoseado en territorio.

Sí, muchos de los  primeros expedicionarios europeos fueron lectores de libros de caballerías que imaginaban un mundo encantado a la medida de sus ficciones, pero no tengo a la mano muchos ejemplos de escritores de nuevas novelas caballerescas nacidas a partir de las experiencias vividas en las nuevas tierras recién exploradas.

Mirando a las Islas Coronados en un claro mediodía de otoño platico con el cronista e historiador Carlos Lazcano Sahagún, posiblemente el mayor experto actual en materia de Antigua California. En su recién editado libro, Hernán Cortés en California, incluye una secuencia de las cartografías americanas y californianas,  cuando aún se creía que Japón estaba frente a Cuba, que Sudamérica era una gran isla llamada Tierra de Santa Cruz o Nuevo Mundo,  mientras la región del Labrador y Terranova son mostradas como una extensión del noreste de China.    Aún después de la caída de Tenochtitlán se creía que viajando por el Oeste se podía llegar por tierra hasta China. Las fantasías que poblaban la imaginación de los exploradores españoles acabaron por manifestarse en los mapas antes que en la literatura.  La cartografía fantástica no dudó en incluir monstruos marinos y abismos oceánicos en los paralelos no navegados. La historia fantástica fue creada por cartógrafos y no por novelistas.

Lazcano Sahagún me dice con pleno convencimiento que la gran meta de vida de Hernán Cortés no era la conquista de Tenochtitlán, sino la conquista de la Mar del Sur y el hallazgo de la ruta que conduciría hasta Asia por el Oeste. Eso fue su verdadera obsesión. El Cortés que explora la Mar del Sur es ya un hombre de 50 años de edad que a cuestas tiene la conquista del Imperio Azteca pero que se aferra a encontrar el mítico paso a la China y que aún no tiene claras las dimensiones del Nuevo Mundo. Carlos me narra la historia a partir de la progresión de los mapas, lo cual echa a volar mi imaginación. ¿Sería imaginable una gran Odisea californiana? ¿Un relato que combinara la ruta de navegación de Cortés, Ulloa o Rodríguez Cabrillo con el mito de la Reina Calafia y las sierras pobladas por gigantas? 

Yo mismo he querido crear mi propio mito californiano en forma de una falsa enciclopedia llamada Caterva de calafias y californios. Si este ensayo trata sobre los intrincados caminos de la literatura nonata, acaso pueda permitirme escribir sobre uno de mis proyectos eternamente postergados. A falta de historiografía acaso sea momento de crear un hipotético cronista y un tardío editor que muchos años después encuentra el manuscrito perdido.

Con un guiño a Vidas imaginarias de Marcel Schwob, a Historia universal de la infamia de Borges o a Historias falsas  de Goncalo M. Tavares, Caterva de calafias y californios  está estructurado como un mentiroso diccionario biográfico.

La historia comienza en el momento en que Ánimas Rocafuerte, anciano vitivinicultor del Valle de la Trinidad y buscador de pinturas rupestres y reliquias de misiones, decide conformar una enciclopedia más grande aún que la de Diderot y D’Alembert en donde se narre la historia oculta de los personajes que imaginaron y construyeron las Californias. Rocafuerte va armando un rompecabezas con retazos de pinturas rupestres, viejos pergaminos, recortes de prensa, testimonios, grafitis y ligas a sitios ocultos en la red profunda.

El diccionario arranca con la biografía de la mítica Reina Calafia, amazona mayor de las Californias y la historia de Ginés de Larrazábal, integrante de la expedición de Cortés por el Pacífico, que en el barco leía un ejemplar de Las sergas de Esplandián y va construyendo en su cabeza la California mitológica mientras navegan entre las islas. Aparece Juan Rodríguez Cabrillo, Francisco Ulloa y el Padre Kino, primeros exploradores de la Península y la Alta California, así como los corsarios chilenos y británicos que invadieron San José del Cabo para jurar la independencia del territorio o el aventurero William Walker, fundador de la fallida República de Sonora.

La secuela de la historia, denominada Nuevos mapas del limbo transpeninsular,  comienza cuando Ánimas Rocafuerte, ya moribundo, encarga a la reportera Betina Ángeles el rescate y compilación de unas crónicas viajeras que conformarán el segundo bloque de la Enciclopedia apócrifa de las Californias. Betina relee los testimonios, escritos cada uno de ellos por un viajero diferente y al encontrarlos dispersos e incompletos, decide llenar ella misma los vacíos dando rienda suelta a la imaginación o emprendiendo sus propios viajes en busca de ruinas o vestigios que certifiquen la existencia de los sitios narrados.

Betina va narrando su propio periplo y el de los viajeros ficticios mientras va describiendo los lugares, con sus habitantes y leyendas. Lo que leeremos es su propia crónica testimonial como viajera, alternando con los testimonios que va recopilando y construyendo. Aunque los sitios son reales o en algunos casos legendarios, la ficción se impone a la realidad.

  Junto con Betina viajamos por las Islas Coronado y el legendario casino de Al Capone; La Chinesca y sus fumaderos de opio ocultos en laberintos subterráneos; los precipicios de La Rumorosa y su cofradía de fantasmas y aparecidos junto con su mítico manicomio; la Isla de Guadalupe y su santuario de tiburones blancos; el Foreign Club, el Nelson, el Casino Agua Caliente y los altares de la legendaria Sodoma de los años 20; el gran desierto transpeninsular y el lenguaje de sus piedras; la fiebre gambusina en la Ensenada decimonónica y el edén vinícola que los prófugos rusos molokanos construyeron en San José de la Zorra.

El libro concluye con el ensanchamiento de la gran falla geológica que acabará por desprender la península bajacaliforniana de la plataforma continental, cuando la anarquía del subsuelo acabe por convertirnos en la ínsula que concibió el reino de la imaginación.

Monday, November 06, 2023

La liturgia del tigre electro y el caudillo espectral

 


Nunca imaginé que un libro mío pudiera inspirar la creación de un álbum de música electrónica. Cuando publicas un libro te desprendes de él y deja de ser tuyo. Es como arrojar un barco a un mar desconocido. Puede hundirse, naufragar y quedar varado a perpetuidad en una isla desierta o encontrar un improbable puerto que no aparecía en tus mapas. En la primavera de 2012 publiqué La Liturgia del Tigre Blanco y el libro tomó su propia ruta. Navegando en mares ignotos,  se encontró a un músico tijuanense exiliado en Brooklyn llamado Reuben Torres, creador del proyecto de música electrónica Espectro Caudillo. Justo en el Día de los Muertos, ha sido lanzado el álbum conceptual La Liturgia del Tigre Blanco. Algunas de las rolas se llaman como capítulos del libro: Cuando Tijuana era una fiesta, La siniestra extravagancia, El invierno del patriarca, Un político pobre, A la caza del Tigre Blanco. Hasta ahora solo había escuchado el primer sencillo llamado El temible Grupo Jaguar (que también tiene un video), pero ayer ya puede escuchar el disco completo y suena chingón. Yo no estoy versado en música electrónica, pero las rolitas me envuelven y me trasmiten algo mientras manejo por una carretera Escénica cubierta por la densa neblina otoñal. En cualquier caso, me emociona que los senderos bifurquen, que las letras metamorfoseen en música y que un trabajo de periodismo narrativo se transforme en un álbum conceptual. Venga colegas.  Celebremos una nueva liturgia.

 Espectro Caudillo lanza su álbum debut 'La Liturgia del Tigre Blanco' - NÓMADAS (nomadaspress.com)

Friday, November 03, 2023

Caminar por el Bardo

 


 

 

A la hora de los credos y las definiciones, yo me proclamo racionalista. No creo en paraísos, purgatorios e infiernos de ninguna índole y tampoco en cíclicas reencarnaciones. Sin embargo, con todo mi agnosticismo a cuestas, tampoco creo que la Muerte sea tan solo bajar la cortina y apagar la luz. Por más aferrados a la ciencia que seamos, debemos admitir que sobran testimonios de moribundos quienes coinciden en viajes a través de largos senderos iluminados, sueños premonitorios, contactos telepáticos con personas lejanas, visitas de seres queridos ya fallecidos e intensas retrospectivas en el camino de la propia vida.  La ciencia se aferra a prolongar la vida y vender la obsesión por la amortalidad, pero pocos se ocupan de ayudarnos a bien morir. Más de un milenio antes de la era cristiana, los egipcios tenían su Libro de los Muertos para asistir a los difuntos a la hora de toparse con Osiris en su viaje a la Duat y el Aaru. También los tibetanos hicieron lo propio y crearon su propia guía para atravesar el Bardo. En la Europa medieval de la peste negra, nació el Ars Moriendi, con consejos y protocolos cristianos para el bien morir. Ahora llega a mis manos El Arte de Morir, escrito por Peter y Elizabeth Fenwick, un sui generis matrimonio británico. Peter es neuropsiquiatra y neurofisiólogo especializado en el estudio de experiencias cercanas a la muerte, mientras que Elizabeth consagra su vida a la asistencia psicológica de enfermos terminales y moribundos. A medio camino entre la ciencia y la espiritualidad, este libro trata sobre las experiencias vividas al cruzar el umbral entre la vida y la muerte. ¿Magia y encantamiento? ¿Fenómenos psíquicos? Nuestra cartografía interior es compleja y si algo queda claro, es que no somos seres unidimensionales. Puedes creer o no en estos fenómenos, pero en cualquier caso hay demasiadas coincidencias como para echarlas a saco roto.