A la Democracia se le mueve una patita
Ayer
fue un buen martes. De pronto, cuando la esperanza parecía estar perdida, la golpeada
y alicaída Democracia salió a la superficie, dio una gran bocanada de aire y le
demostró al mundo que aún no se ha ahogado. Vituperada, escupida y
menospreciada por ególatras tecno oligarcas y caudillos populistas, la Democracia
salió este 3 de noviembre a demostrar que aún le es posible resurgir de sus cenizas.
Ocurrió hace una semana en Brasil y ahora ocurre en el patio vecino. Cuando el
mundo apesta a podrido, vuelven a surgir nuevas llamas de esperanza.
Cierto,
la Democracia es imperfecta, derrocha defectos, pero es, pese a todo y contra todo, el único sistema
político que honra la dignidad humana, la pluralidad de nuestro gran ágora. No
se trata de derechas o izquierdas sino de volver a enaltecer el espíritu de la
Ilustración; del pueblo siendo capaz de contener legalmente el abuso del poder
absoluto; del andamiaje institucional conteniendo el capricho narcisista de los
tiranos; del laicismo y el pensamiento racional poniendo un freno a la
mojigatería fanática. Esa es la herencia del Espíritu de las Leyes de
Montesquieu y de El Contrato Social de Rousseau.
“Es
una experiencia eterna que todo hombre que tiene poder siente la inclinación a
abusar de él, yendo hasta donde encuentra límites. Cuando el poder legislativo
y el poder ejecutivo se reúnen en la misma persona o en el mismo cuerpo de
magistrados, no hay libertad”, expresa Montesquieu. Nunca más vigente. Te lo digo Juan para que lo entiendas Pedro.
La
bocanada de luz y esperanza, es volver a comprobar que pese a todo, la Democracia
funciona y que tú, ciudadano oprimido y golpeado, aún tienes el poder de
enfrentarte legalmente a un déspota. Cuando parece que el poder es absoluto e inamovible,
el pueblo demuestra otra vez que si aborta la corrosión de la conformidad, cierra
el puño y sale a la calle a ejercer su voto, el engranaje se mueve y el déspota
tiembla. Esa es la esencia de una Democracia Liberal y por eso debemos
defenderla
Insisto,
esto va más allá de izquierdas o derechas. Se trata de defender la esencia de
la Democracia, de la Libertad de Expresión como un valor sagrado, de la
auténtica y real División de Poderes como una condición imprescindible de
cualquier país libre.
No
lo hice intencionalmente, pero ayer por
alguna razón volví a usar después de muchos años mi vieja camiseta de los Dead
Kennedys. Recordé entonces ese disco de 1986 llamado Bed Time for Democracy,
cuando Biafra y los suyos advertían que la Democracia se estaba yendo a dormir.
El
título es una burla directa a una comedia de 1951 llamada Bedtime for Bonzo
protagonizada por Ronald Reagan, en donde el futuro presidente intenta educar a
un chimpancé llamado Bonzo. Al cambiar Bonzo por Democracy, los Kennedys le echaban en cara a Ronald que
estaba mandando a dormir o destruyendo los valores democráticos de Estados
Unidos y tratando al pueblo estadounidense como un chimpancé. Creo que ni en su
peor pesadilla los Dead Kennedys imaginaban lo que significaría para Estados
Unidos esa basura humana llamada Trump y el nivel tan burdo y grosero con que
prostituyó la tradición democrática de su país insultando a las instituciones. Últimamente,
mientras hago ejercicio, escucho muchísimo Hard Core americano de los 80:
Agonstic Front, Minor Threat, Sick of it
All, Youth of Today, Bad Brains y pienso en la dignidad y la honestidad de ese
movimiento que le plantó cara a la ultraderecha más rancia. Me duermo releyendo
esa piedra fundacional del liberalismo laico estadounidense llamada Common
Sense del agnóstico Thomas Paine y pienso que este martes el sentido común
volvió a la casa de los vecinos. Estados Unidos es una nación plural, multiétnica
y democrática. Esa y solo esa es su grandeza. Solo espero que tenga la
fortaleza y la dignidad para enviar a Trump y a los suyos al basurero más
pestilente y recóndito de la Historia.
Insisto
colegas: esto no es de izquierda o derechas, sino de Democracia contra despotismo y corrupción.
El que quiera entender que entienda. Si ves las barbas de tu vecino cortar…
Hay
mucha basura ultraderechista que prostituye la palabra Libertad y basura
populista que prostituye la palabra Pueblo. Son extremos de la cuerda que se
hermanan pues ambos odian la pluralidad, la prensa libre y los contrapesos institucionales.
El
gran recordatorio de ayer es que la Democracia vale, que tu voto cuenta, que la
aplanadora no es omnipotente y que aunque cueste trabajo creerlo, tú, Ciudadano,
sigues teniendo el poder de mandar a un tirano a chingar a su reverenda y
putísima madre.







