Los motivos de Bibi
¿Existe el mal absoluto? Hasta el más desalmado criminal tiene sus motivos, sus argumentos y sus justificaciones. Un depravado carnicero no está exento de ser un amoroso padre de familia y una faceta no excluye ni anula a la otra. Un buen periodista y un narrador con oficio es el que es capaz de reflejar a un personaje en su absoluta complejidad, con todas sus circunstancias, condicionantes y complejidades a cuestas. Cierto, tal vez mi manera de odiar al primer ministro israelí sea superficial y esté condicionada por una narrativa. Acaso en otra vida yo me tomaría el tiempo de leer la autobiografía de Benjamín Netanyahu para tratar de entender sus motivos, pero con brutal franqueza no pienso abonar 500 pesos a sus regalías ni robarle tiempo a otras lecturas mucho más provechosas y disfrutables para sumergirme en 700 páginas de autoelogios de alguien que cree encarnar el destino de Israel en una divina misión contra el terrorismo mundial. Así las cosas, me quedaré con la duda y lo seguiré odiando basado en “ideas preconcebidas”, que para mí se fundamentan en un elemental sentido común. Bibi podrá decir misa, pero para mí es y será por siempre un criminal de guerra y la historia lo deberá juzgar con la misma dureza que juzga a Hitler. Y sí, les juro que no me chupo el dedo: también aborrezco las teocracias islámicas y sé lo tendenciosas que son ciertas peroratas propalestinas, pero seas de izquierda o de derecha, ateo o creyente, el genocidio de Netanyahu es humanamente indefendible e injustificable. A lo largo de los años varios contactos me han bloqueado por mis críticas a Israel (el más reciente fue Rogelio Villarreal) y como suele suceder, su dardo favorito es echarme en cara que soy “antisemita”. No se saben de otra. Bueno, entonces que acusen de antisemitas a Yuval Noah Harari y a Etgar Keret, escritores israelíes de los que soy devoto lector y que se oponen firmemente al genocidio de Netanyahu. Llamen antisemita a David Grossman o al gran Paul Auster, que hasta el día de su muerte alzó la voz contra esta carnicería. En fin, sería interesante conocer los motivos de un genocida que actúa con la bendición de los amos del mundo, pero la neta no pienso regalarle mi tiempo ni mi dinero. Ahí pa la otra Bibi.










