Eterno Retorno

Saturday, February 21, 2026

Calasso y los Therians


 

 

Ahora que los Therians están viviendo sus quince minutos de trend topic, es un  momento oportuno para leer El cazador celeste, del gran Roberto Calasso, un ensayo que con absoluta erudición diserta sobre el eterno anhelo humano de mimetizarse o transformarse en animal.

He pensado en iniciar una serie de posts dedicados a los colegas que debieron ganar el Nobel de Literatura. Me refiero a unos cuantos güeyes realmente geniales que marcaron un antes y después en mi camino de vida como lector. El primero de ellos es Roberto Calasso, cuya vida entera parece ser una salvaje declaración de amor a la sabiduría, la erudición absoluta como una forma de vida cotidiana. Además de su descomunal labor como editor, Calasso fue un agudo ensayista que trazó los hilos conductores que unen a los grandes mitos de la antigüedad con el ser “absolutamente moderno”. Nadie como él extrae el néctar puro de las grandes mitologías para explicar y diseccionar el espíritu de la época actual. Yo empecé a leerlo con La locura que viene de las ninfas,  me seguí con Las bodas de Cadmo y Harmonía y de ahí pal real.

Hoy les hablo de El cazador celeste, porque me parece un ensayo que permite dimensionar los orígenes del actual trenecito del mame de los Therians. Con brutal franqueza colegas, yo no sé por qué carajos hay gente que se rasga las vestiduras condenando o ridiculizando a unos morros a los que les da por jugar a ser bestezuelas. Porque genera reacciones tan viscerales el simple afán de jugar a ser perros o gatos. El deseo humano de metamorfosear en animal es anterior a la escritura y al lenguaje mismo. Prácticas chamánicas y ceremonias guerreras en todas las latitudes tienen que ver con adquirir la fuerza o la astucia de determinado animal. Los Sapiens envidiamos los dones de no pocas bestias. ¿Qué es un Caballero Jaguar o un Caballero Águila? ¿Qué es un guerrero yaqui que se coloca la piel y los cuernos de venado para danzar? ¿Qué es un Berserker que se coloca una cabeza de lobo o de oso para combatir? Todos ellos quieren fundirse en la esencia del animal en cuya piel se envuelven.  Pero mejor transcribo textualmente al gran Calasso:  “Un día que, en verdad, abarcó miles de años, Homo hizo algo que nadie había inventado nunca: empezó a imitar a los otros animales, a sus depredadores. Fue así como se volvió cazador. Los animales, entonces, no eran necesariamente animales. Podía darse el caso de que fueran animales, pero también hombres, dioses, señores de una estirpe, demonios, antepasados. De modo que los hombres no eran necesariamente hombres; podían ser también la forma transitoria de otra cosa. Todo sucedía en el interior de un único flujo de formas, desde las arañas a los muertos. Era el reino de la metamorfosis”. En fin colega: si a ti te da por sentirte perro, gato o zorro, Roberto Calasso tiene algo que decirte.

Thursday, February 19, 2026

Botín español


 

Sabía que las tentaciones serían irresistibles, que al viajar a un sitio plagado de extraordinarias librerías corría el riesgo de acabar como un Pípila, cargando una tonelada de papel y tinta por los aeropuertos. En mi mochila no sobraba un resquicio y hasta un llavero me hacía bulto. Hice lo posible por contenerme, pero la carne es débil. En cualquier caso la masacre pudo ser mucho peor. Este es mi humilde botín de viaje. La joya de la pepena es la biografía de Pessoa de Richard Zenith con sus más de mil 500 páginas que pesan como ladrillo. La reliquia es Gracias y desgracias del ojo del culo del gran Francisco de Quevedo, en un plaquette de 1901 que pude pepenar en la antiquísima librería San Ginés. Encontré un par de novelukas a las que desde hacía un buen rato les traía hartas ganas: El desierto de los tártaros de Dino Buzzati y Un puente sobre el Drina, de Ivo Andric, joya de joyas de la literatura balcánica. Unas cuantas apuestas de autores que nunca he leído como Juan Malpartida, Geminelo Alvi o Mario Satz y un par de clásicos inspirados por el entorno, como el Romancero gitano de García Lorca y los Cuentos de la Alhambra de Washington Irving. Ahora a ver dónde compro un poco de tiempo y sosiego para leerlos todos. Con Pessoa tengo para entretenerme. Ya les platicaré.

Wednesday, February 18, 2026

Jarcoiris


 

Y volver, volver, volver, a mi TJ otra vez. Tuvimos una cita con nuestra ciudad en pleno Mardi Gras. Un arcoíris muy coqueto le dio la bienvenida al día y como el cuerpo exigía a gritos una elevada dosis de ceviche bajacaliforniano, tuvimos que complacerlo y de paso estrenamos el viaducto elevado que se inauguró en nuestra ausencia.

En Martes de Carnevale, tooodo absolutamente se vale

Sunday, February 15, 2026

Osito Madroño

 



Entre estas dos fotografías se interpone un cuarto de siglo. Podría parecer que ha transcurrido una eternidad, pero a mí me sigue dando por sentir que es un soplo la vida. En 2001 aún se utilizaban pesetas en España y se fumaba a placer en los bares. El osito, el madroño y el letrero de Tío Pepe al fondo siguen idénticos a sí mismos. Tal vez los han cagado un millón de palomas y han celebrado 25 cuentas regresivas de año nuevo cantando la rolita de Mecano, pero esencialmente la Puerta del Sol conserva su facha. Carol y yo estábamos en nuestros veintes y sumábamos dos años de casados. Aquel era nuestro segundo mochilazo europeo en pareja y aún faltaban ocho años para que Ikercho llegara a nuestras vidas. Un cuarto de siglo ha transcurrido y les juro que la flama pataperrera sigue ardiendo en nuestros corazones, pues nos seguimos emocionando con la misma intensidad al subirnos a un avión o a un tren, al caminar por primera vez una ciudad, al abrir la puerta de un nuevo cuarto de hotel y perdernos en alguna calle improbable en más de una veintena de países diferentes. El 14 de febrero Carol y yo celebramos 27 años juntos y solo puedo decir que nuestra vida en común es y ha sido la aventura más fascinante. Si estoy a su lado, a mí el corazón me late igual de fuerte, sea en Ensenada o en Tokio. Y lo más cabrón es que cuando aún no concluye un viaje, ya estamos emocionados planeando el siguiente.


Friday, February 13, 2026

¿Qué es Andalucía?


 

Mi abuelo se pregunta: ¿Qué es Andalucía? Si Andalucía está en la realidad -y en la realidad española-, ¿qué tipo de realidad corresponde a lo andaluz? ¿En qué zona o estrato del vasto territorio del ser podemos ubicar esa realidad andaluza? Hay en medio de la diversidad, un paisaje andaluz predominante, pero Andalucía no se circunscribe a su paisaje aunque no pueda prescindir de él. Hay valores que los andaluces realizan con determinadas peculiaridades y con especiales matices.

El alma de una nación -ha dicho Chesterton- es tan indefinible como un aroma». Muchas veces, cuando pronuncio el nombre de Andalucía. Mi abuelo evoca esos días en aquella Sevilla con aroma de jazmines, nardos y azahares.
Y me pregunto si esas brisas primaverales de Málaga, y esas hojas verdes de los naranjos cordobeses, y aquellas aguas cantarinas y melancólicas, bajo las adelfas blancas y rosas del Generalife granadino, no me dicen más del alma de Andalucía que todos los tratados y los ensayos eruditos que me ha tocado leer sobre esa región de España que he sabido hacer mía por derecho de amor y de estudio.

 

Aunque la noche delire como un pájaro en llamas,
Aunque no de a la gloria la Puerta de Alcalá,
Aunque la Maja desnuda cobre 15 y la cama,
Aunque la Maja vestida no se deje besar….

Última tarde en Madrid. Esperemos muy pronto volver a bajar en Atocha.

Sunday, February 08, 2026

Granada


 

Ahí está, asentada sobre dos históricas colinas -Alhambra y Albaicín-, Granada, la antigua capital del reino árabe. La serenidad comanda esta privilegiada región. Cielo claro y luz brillante. De lo hondo de la tierra parece latir, entresoñar, cantar y callar el perdido reino musulmán. Fuentes opalinas y romances de jardín. Gritos de niño, medias coplas y campanas. Estrellas menudas cintilean, sobre la vega granadina, lamentos ondulados. De pronto parece que va a surgir, desde los callejones de su barrio, Federico García Lorca, aquel hombre o mito a quien Juan Ramón llamara «de cinco razas: cobre, aceituna, blanco, amarillo, negro, como los anillos de cinco metales para el rayo, achaparrado en piña humana prieta...». Y acaso en la armonía y la eternidad de Granada evoquemos también -¿por qué no?- la presencia ausente del Manuel de Falla, sentado frente a su piano para interpretar, con hondo brío, el alma musical de Granada”.

Estas palabras no son mías, sino de mi abuelo, Agustín Basave, que hace más de 60 años publicó su ensayo Visión de Andalucía en la Colección Austral. Hoy entiendo su fascinación por esta tierra. Entre la perfecta geometría del Palacio de los Nazaríes en la Alhambra y el barroquismo desbordado de la Basílica de San Juan de Dios; entre el Paseo de los Tristes, las Teterías y las heladas veredas de la Sierra Nevada, Granada se ha encargado de embrujarnos.

Thursday, February 05, 2026

Ciudades de una sola noche





Hay ciertas ciudades o pueblos en el mundo en donde solo dormí una única noche de mi vida y nunca jamás retorné. Ciudades en donde por X o Y razón solo llegué de pisa y corre por unas cuantas horas, aunque por determinadas circunstancias, casi siempre inexplicables, son lugares que se quedaron a vivir en mi memoria. Por ejemplo, de los más de 18 mil 900 días que llevo respirando, depredando, jodiendo y cagando en este mundo, habré dormido unas 8 mil noches en Tijuana, unas 6 mil en Monterrey, unas mil en la CDMX y el Edomex, unas 200 en Groton,  Nueva Inglaterra, unas 100 en Ensenada, unas 70 en las afueras de Fort Collins, Colorado, unas 65 en Japón, unas 50 en Argentina, peeeero….voy a echar un poco de memoria y trataré de recordar las ciudades en donde solo dormí una única noche.  Sin duda se me va a pasar alguna, pero así de entrada me acuerdo de Jiménez, Chihuahua; Matehuala, San Luis; Rochester, Nueva York; Toronto, Canadá; Edimburgo, Escocia; Segovia, España; Zipolite, Oaxaca; Culiacán, Sinaloa; Phoenix, Arizona; Queens, Nueva York (Manhattan se cuece aparte); Gómez Palacio, Durango;  Pisa, Italia; Mulegé, Baja California Sur; Hamburgo, Alemania; Biarritz, Francia; Changchun, China; Nanjing, China;  Coimbra, Portugal; Porto, Portugal;  Ostumago, Japón; Nakatsugawa, Japón; Aomori, Japón;  Cholula, Puebla; Long Beach, California,  y aunque sin duda estoy olvidando algunas,  Córdoba, Andalucía, se ha agregado a la lista. Solo la noche del 4 al 5 de febrero de 2026 la habré pasado en esta joya del Al Andaluz. Y sin embargo, es única noche cordobesa, el Guadalquivir rugió como nunca. Pasamos una única noche en la joya del Al- Andaluz, pero les juro que ya presagia eternidad. La estampa que vimos del Río Guadalquivir furioso y al borde del desborde por la Borrasca Leonardo no la habían visto los mismos andaluces en varias décadas. Fue como si la única noche que una persona hubiera pasado en Monterrey en toda su vida fuera la del Gilberto y su única imagen en vivo del Río Santa Catarina fuera la del torrente chocolatoso arrastrándolo todo. Tras una noche de tormenta brava, el sol andaluz se abrió paso entre la sábana de nubes y nos regaló ráfagas que supieron a gloria. Además, la contemplación de la Mezquita-Catedral puede desatar un terremoto interior. El duelo y el romance de los dioses, Alá y Jesucristo amándose y acuchillándose, el palimpsesto teológico como una de las bellas artes. No, nunca olvidaremos Córdoba. Ojalá nos sea dado retornar.