Eterno Retorno

Monday, March 09, 2026

Era una foto horrible, por supuesto, pero solo una foto es la primera.

 


En el partido contra Avellino ocurrió lo increíble, una ceremonia de unidad y camaradería que marcó el cruce de un umbral: Radelgardo te dio por primera vez a beber de su pomo de whisky. Hasta ese momento su pacha de licor había estado reservada a un consumo personalísimo.

-      Venga, toma un trago, carajo. Así de tenso no podrás conseguir  nunca una buena foto. Para capturar la esencia del juego tienes que estar un poco entonado  y esta es mi poción mágica.

Bebiste de ese mal whisky con la solemnidad y la devoción de un templario que de pronto bebe elixir divino del Santo Grial.

Quince días después el  trago compartido  consumó su embrujo. Después de darte de beber,  Radel te puso un reto relativamente fácil. Debías tomar la foto del momento en que el veterano delantero inglés, Trevor Francis, era sustituido en el segundo tiempo por un novato. Que el entrenador Nedo Sonetti se atreviera a ordenar el cambio sacrificando al jugador más caro del club era toda una declaración de principios, una nota periodística en sí misma. Claro, tomar la quietud de un jugador que sale a paso de tortuga del campo de juego mentando madres contra su entrenador no es un reto tan complicado como captar el lance de un arquero o un penalti cañoneado. El resultado de tu intento fue más bien mediocre, pero Radel cumplió con palomear tu humilde fotografía  que ilustró una pequeña nota anexa en la edición de L Eco de Bérgamo en donde se hablaba de la inconformidad del delantero británico al ser sustituido. Aquella noche en el bar Botticelli, Radel derramó un tarro cervecero sobre tu cabeza.

-      Este es tu bautizo. Yo también recuerdo cuando publiqué mi primera fotografía. Fue en marzo de 1948, en la temporada en que fuimos quintos en Serie A. Era una foto horrible, por supuesto, pero solo una foto es la primera.

Saturday, March 07, 2026

No hay 15 malo Giganc


 

Hoy es una de esas noches en que me da por creer que las deidades, los duendes, los cheneques o los espíritus chocarreros que escriben los guiones de los partidos de futbol tienen una elevada dosis de malicia literaria, aunque al final cedan al canijo vicio de los finales felices. Parecía condenado a ser un Clásico exiliado al limbo donde habita el olvido, un choque de garra, tripa y tanates donde Tigres hizo todo el gasto pero parecía no alcanzarle, pero el chenque guionista decidió que el Ser de Luz merecía una despedida a la altura de su grandeza. Colegas: acudí a mi primer Clásico hace exactamente 40 años. He visito, vivido, sufrido y gozado mucho, pero con conocimiento de causa les puedo que alguien como André Pierre Gignac es una anomalía en el universo, un desafío a la lógica, el irreductible galo que resiste ahora y siempre al invasor gracias a una poción mágica que lo hace invencible: el salvaje e incondicional amor a la camiseta Tigre. ¿Es su último clásico? Muy posiblemente y merecía decir adiós así, resolviendo en el minuto 94 y anotándole su gol 15 a la mierda rayada. Pasarán los años y las hazañas del Gordo seguirán intactas. Lo siento femsa: podrás gastar y gastar millones, pero las deidades no se compran. Tráguense la derrota basura rayada. Igual no hicieron nada ¿Se enteraron que jugaban un Clásico? No creo. Les corre y les ha corrido atole en las venas. Hoy, como Asterix y Obelix, celebramos con jabalíes y amarramos al bardo. ¡Arribaaa los Tiguereess!!!

Wednesday, March 04, 2026

DEEPEST PÚRPURA DUERMEVELEBRYO

 


Un concierto con boleto pagado para ver a Deep Purple en Donnington, al aire libre. Basta tomar el metro y llegar, pero no…la onda, la verdadera buena onda se celebrará en Sidney ¿por qué no ir hasta allá? Claro, cosa de agarrar el avión. Sidney está cerca de Londres después de todo. ¿Cerca? Cuando alego que Australia está del otro lado del mundo, alguien me dice que existe un truquito, un atajo aéreo para cubrir esa ruta en minutos. Por herencia solo queda el metro en Londres, de madrugada como marca el canon de la duermevela, con accesos cerrados que solo se abren con una tarjetita color amarillo  de prepago que llevo en mi cartera y que pese a ser del trolley sandieguino ¡milagro! funciona en Londres.
Describiré  ahora la desafiante y presagiosa verticalidad de la torre, con su cúpula de medieval aldea y sin reloj ni utilidad a la vista, pero eso sí, altísima y marcada por la negritud de una profecía. La torre ardería como una vela, se partiría en dos y con ella todo el villaje, pero para hablar del ardor por venir, es preciso describir el retablo en llamas y el carro de mulas pintadas cargado con tres inodoros en forma de trono que Ortiz arrastró desde Sonora atravesando la Rumorosa solo para promover el folklore de su terruño coyotero. En el retablo en llamas bailaban las negrísimas sombras de los demonios y tuve la fatal certidumbre de que la total incineración de la aldea partiría de ahí, y que mi providencial irrupción de bombero salvador estaría condenada a fracasar, pero la manguera cumplió con arrojar con furia su torrente y el retablo ardiente (verso sin esfuerzo), con todo y sus demonios danzantes, fue pronto brasa empapada, humo recién bañado. La misión fue un éxito, pero la fatalidad del incendiario Apocalipsis por venir no había sido conjurada. Ardería, sin duda ardería. 

Soñaba con algún concierto de Maiden, yo en primera fila  y el predecible ritual de la segunda rola, 2 minutes to midnight con todo y sarcófagos egipcios,  cuando hizo su aparición el alba en plan de hada invernal sugiriendo calcetines y tornando impostergable un inoportuno residuo de meada. Imposible retornar al sueño perdido. Imposible fundirme en ficciones sin fe, personajes que no creen en sí mismos, sombras sin sustancia. De cualquier caso, si hay un territorio con un vestigio de fertilidad narrativa, son estos oscuros amaneceres con cinco horas de sueño a cuestas y cierta predisposición a parir fantaseo y creer en cheneques capaces de dictar historias susurrando al oído. Pronto vendrá el sol de la mano del ruido y la furia del día, la dosis de perorata intolerante en las redes, tus pastillitas de verdad absoluta y tu inmersión en mil monólogos de sordos mientras la Parca va separando las piececitas con las que jugará esta jornada. 


Monday, March 02, 2026

aunque no se vea la mano sino el olvido

 


Por herencia queda  el recuerdo del olvido. Recordar qué olvidé algo, aunque no sé qué carajos es aquello que olvidé. Un recuerdito humilde y desamparado. Visitaciones de duermevela, encarnaciones de la cajita negra del subconsciente, y mientras el olvido se va corriendo por la madrugada, yo alcanzo a imaginar el momento en que lo intentaré cazar con esa red para mariposas llamada palabra escrita, la mentirosa jaula de pájaros nombradas Ensayos-Derrumbes y otras mostrencas porquerías  como quien en medio de la ensoñación  intenta verse la mano como aconseja  Juan Matus, aunque no se vea la mano sino el olvido. 
Solo al ver la roja y ardiente circunferencia herencia de mi verruga quemada, brotó de algún escondrijo subconsciente la imagen de la madre leprosa y su bebé. ¿Era lepra aquella piel llagada? La mujer era una tecata cubierta de escoriaciones y su bebé era casi un cadáver, un feto abortado aún con vida, cubierto de manchas purulentas y bubones. ¿Peste negra? ¿Riketzia? 
Paseos ciclistas sobre calles espectro, parques-mentira tragados por una urbana mancha. Pedales en pantano, omnipresencia del Santa Catacha, recordar finales inexistentes contempladas desde las cimas de estadios-mole, américaspueblas que no ocurrieron nunca y el sueño bálsamo, el sueño umbral, reescribir la historia de un cuerpo reencarnado tras reparar neuronas borrachas. La vida vuelve a empezar y desea ir construyendo la vereda con pura palabra. ¿Acaso hubo alguna otra cosa en el inventario? Palabras, puras pinches palabras. 
Furtividad bajo palabra. Ocultar un salero y arrojarlo al otro lado de la casa de los Milmo. ¿O acaso ocultaba un encendedor en la capillita azul? La barda se derrumba. La casa de los Milmo es esencia pura Them. Welcome Home. Alguien me contempla desde otro lado de la barda.
 Recuerdas el vinilo de Mercyful Fate sonando en el tornamesa. ¿Era Come to the Sabbath o Melissa? At the Graves o Never Ending Hill? Sonaba el vinilo. Los alcahuetos espectros cumplían con ser arena entre los dedos, sombras de duermevela.

Thursday, February 26, 2026

MILARCA


 Siendo un joven reportero, tuve la fortuna de entrevistar y tratar varias veces a Mauricio Fernández. Un cabrón de una pieza, brutalmente franco y directo. Me caía bien. Hoy, a pocos meses de su muerte, he tenido la fortuna de visitar la Milarca y les juro que no olvidaré la experiencia, pues la compartí con Juan Villoro, Andoni Zubizarreta, Celso Garza, Fernando Iwasaki con quienes me sumergí entre trilobites, fósiles, techos mozárabes y espadas medievales.

Golazos de cabeza en Escobedo


 

Miren colegas, en cuestión de ferias, tertulias y aquelarres librescos yo, al puro estilo de José José, he rodado de acá para allá, pero les juro que nunca había ido a un festival que fuera exclusivamente de futbol y creación artística, es decir futbol y literatura, futbol y fotografía, futbol y teatro, futbol y cine. Una idea muy chingona. Un señor golazo de cabeza. Fue un gustazo charlar ayer con mi colega limeño-sevillano-nikkei, Fernando Iwasaki y con Tlatoani Carrera. Ojalá el festival permanezca y se organice cada año. Mi gratitud con Juan Villoro y Celso Garza, que fungieron como directores de orquesta. Gracias al alcalde Andrés Mijes y a su equipo por ser tan buenos anfitriones y al Escobedo FC que estuvieron al pie del cañón. A Iwasaki le robo el concepto nietzschiano de que hay equipos apolíneos y dionisiacos. Tigres es dionisiaco, Monterrey apolíneo; Betis es dionisiaco, Sevilla apolíneo; Boca es dionisiaco, River apolíneo y así nos la podemos llevar. En fin, el futbol siempre es muchísimo más que futbol. Chingona experiencia colegas. Ustedes rifan. ¡Arriba Escobedo!

Tuesday, February 24, 2026

Goles de Cabeza en Escobedo

 


Viene a mi tierra natal porque me dijeron que acá  en Escobedo se celebraría un impío maridaje entre literatura, teatro, cine, artes plásticas, fotografía  y futbol. Con la dirección de orquesta del gran Juan Villoro y con la presencia de personajes como Andoni Zubizarreta (el histórico arquero de España en México 86); Félix Fernández (a quien estando yo atrás de su potería vi coronarse con Atlante en 1993); Eduardo Sacheri (el hincha del Rojo de Avellaneda que creó El secreto de sus ojos); Roberto Gómez Junco, el comentarista futbolero más culto de este país  y muchísimos personajes más. Gracias a mi colega Celso Garza y al Ayuntamiento de Escobedo por invitarme.  Mañana a las seis de la tarde me toca compartir la mesa con mi colega peruano Fernando Iwasaki. Allá los espero en el Teatro Fidel Velásquez. Hoy rueda el balón y se derrama tinta en Escobedo.

Saturday, February 21, 2026

Calasso y los Therians


 

 

Ahora que los Therians están viviendo sus quince minutos de trend topic, es un  momento oportuno para leer El cazador celeste, del gran Roberto Calasso, un ensayo que con absoluta erudición diserta sobre el eterno anhelo humano de mimetizarse o transformarse en animal.

He pensado en iniciar una serie de posts dedicados a los colegas que debieron ganar el Nobel de Literatura. Me refiero a unos cuantos güeyes realmente geniales que marcaron un antes y después en mi camino de vida como lector. El primero de ellos es Roberto Calasso, cuya vida entera parece ser una salvaje declaración de amor a la sabiduría, la erudición absoluta como una forma de vida cotidiana. Además de su descomunal labor como editor, Calasso fue un agudo ensayista que trazó los hilos conductores que unen a los grandes mitos de la antigüedad con el ser “absolutamente moderno”. Nadie como él extrae el néctar puro de las grandes mitologías para explicar y diseccionar el espíritu de la época actual. Yo empecé a leerlo con La locura que viene de las ninfas,  me seguí con Las bodas de Cadmo y Harmonía y de ahí pal real.

Hoy les hablo de El cazador celeste, porque me parece un ensayo que permite dimensionar los orígenes del actual trenecito del mame de los Therians. Con brutal franqueza colegas, yo no sé por qué carajos hay gente que se rasga las vestiduras condenando o ridiculizando a unos morros a los que les da por jugar a ser bestezuelas. Porque genera reacciones tan viscerales el simple afán de jugar a ser perros o gatos. El deseo humano de metamorfosear en animal es anterior a la escritura y al lenguaje mismo. Prácticas chamánicas y ceremonias guerreras en todas las latitudes tienen que ver con adquirir la fuerza o la astucia de determinado animal. Los Sapiens envidiamos los dones de no pocas bestias. ¿Qué es un Caballero Jaguar o un Caballero Águila? ¿Qué es un guerrero yaqui que se coloca la piel y los cuernos de venado para danzar? ¿Qué es un Berserker que se coloca una cabeza de lobo o de oso para combatir? Todos ellos quieren fundirse en la esencia del animal en cuya piel se envuelven.  Pero mejor transcribo textualmente al gran Calasso:  “Un día que, en verdad, abarcó miles de años, Homo hizo algo que nadie había inventado nunca: empezó a imitar a los otros animales, a sus depredadores. Fue así como se volvió cazador. Los animales, entonces, no eran necesariamente animales. Podía darse el caso de que fueran animales, pero también hombres, dioses, señores de una estirpe, demonios, antepasados. De modo que los hombres no eran necesariamente hombres; podían ser también la forma transitoria de otra cosa. Todo sucedía en el interior de un único flujo de formas, desde las arañas a los muertos. Era el reino de la metamorfosis”. En fin colega: si a ti te da por sentirte perro, gato o zorro, Roberto Calasso tiene algo que decirte.