Monday, June 01, 2026
Sunday, May 31, 2026
Un verdejo con forma de pez espada
A
veces un libro inesperado que no estaba en tus planes ni en tu radar puede
resultar una gratísima sorpresa y desbancar a aquellos en los que tenías
puestas tus expectativas. En esta casa el cartero no llama dos veces. El ladrido
puntual de Pappo nos indica cuando alguien se acerca al jardín. Así ocurrió la
semana pasada cuando llegó un mensajero con una caja de la editorial Océano. Nunca
pido libros en línea, pero cada cierto tiempo llegan sorpresas a casa. Le di
las gracias, abrí el paquete y ahí dentro estaba Principio, medio, fin, el
nuevo libro de Valeria Luiselli. La verdad es que yo difícilmente habría
comprado ese libro por mi iniciativa. De Valeria yo había leído Los ingrávidos hace
unos doce años y me quedé (parafraseando al Santi Motorizado) con un “más o
menos bien”. No es que me molestara, pero no sentía que conectara conmigo. Tal
vez demasiado millenial y demasiado intelectualita para mis estándares. Vaya,
habiendo tanto que leer, difícilmente la volvería a poner en mi ruta de lectura.
Sin embargo como su nuevo libro llegó a mi puerta, empecé a leerlo y de pronto,
sin darme cuenta, ya llevaba 50 páginas y
la obra dejándose leer muy bien. Como esos vinitos blancos suaves que los
sirves con el frescor adecuado en el momento exacto y te caen de maravilla. No sé si es, como dice
Samanta Schweblin, “un animal del futuro con cinco corazones latiendo a la vez”,
o si es, como dice Enrique Vila-Matas, “asombrosa, genial, conmovedora destinada
a ser un clásico instantáneo”. Para mí es un como una copa fresca de Pinot
Grillo o Verdejo que hace química en tus entrañas. Y sí, Valeria Luiselli es bastante
vilamatiana pensándolo bien. Su libro, al que cuesta trabajo encasillar como
novela, tiene ese rejega esencia de pez enmantequillado que resbala entre las
manos de quienes quieren clasificarlo. Y a todo esto ¿de qué trata el libro? De
una madre y una hija que por aleatoriedades de un divorcio y unos cuantos
quebrantos emocionales acaban en Sicilia bajo el acecho del Etna y sus
fumarolas, entre furtivos vestigios grecorromanos y la cabeza de un pez espada
que apenas cabe en su refrigerador. Subrayé algunas frases: “Nuestros cuerpos
son casas, espacios físicos en donde los rastros de quienes vinieron antes
siguen viviendo y rebotando”; “bajo la sombra de un árbol con ramas como trapos
exprimidos vemos una estatua borbónica descabezada”; “una danza afantasmada,
extraña, un encuentro de dos en absentia”. El libro, por cierto, lo edita
Feltrinelli, el sello italiano que le compró Anagrama a Herralde. Yo pensaba
que Feltrinelli solo publicaba en italiano y que para el mercado de habla
hispana estaban los anagramos, pero al parecer ya le van a entrar con fe a la lengua
cervantina y su trío debut, además de Luiselli, lo completan El doctor Zhivago de Borís Pasternak, En
palabras sencillas del gringo Richard Ford y el mega clásico Doctor Zhivago
de Boris Pasternak (que yo tengo en la bellísima edición de Galaxia Gutenberg).
Como detalle coqueto, los italianos incluyen una linda postal que funge como
separador con la imagen del pez espada. El principio cayó bien. Yazco en el
medio y veremos qué tal el fin.
Friday, May 29, 2026
Entre balones y barricas
La irrupción de la Copa del Mundo en la gran conversación global suele notarse en las mesas de novedades editoriales. Nunca se publican y publicitan tantos libros futboleros como en la primavera previa a un Mundial. Sin embargo, dentro de este variopinto universo, ningún libro tan sui generis y original como Entre balones y barricas, Crónicas de futbol, vino y salud del doctor Homero Fuentes. El Doc ha unido en una misma obra dos de las creaciones más sublimes paridas por la raza humana desde que habitamos en planeta: El futbol y el vino. Dentro de las piezas de literatura futbolística, el libro de Homero es bastante atípico. Futbol, vino, salud. Una historia sabrosa y coloquial de los mundiales en donde además se narran detalles de la cultura vitivinícola de cada país sede y cada campeón. El engranaje ha funcionado a las mil maravillas. El maridaje es real.
Thursday, May 28, 2026
El espíritu de la radio
The Spirit of the Radio es posiblemente
mi rola favorita de Rush. La canción, compuesta por el genial Neil Peart, es un homenaje a la educación sentimental y la
liberación de toda una generación a través de la radio. “Las ondas de aire
invisibles crujen con la vida”. La radio como una "voz amigable y una
compañera discreta" que llevaba "un regalo invaluable" a los
oyentes. En algún momento de mi vida, cuando era un quinceañero y habitaba en
el Estado de México, el Instituto Mexicano de la Radio cumplió con ofrecerme una
verdadera alternativa cultural a través de su señal. Mi destartalada grabadora
estaba siempre sintonizada en 105.7 IMER- Cultura que sí se escucha. En un mundo
colonizado hasta el vómito por basura estilo luis miguel y timbiriche,
programas de IMER como Frecuencias Alteradas y Drenaje Profundo eran la única
alternativa posible para escuchar Metal, Punk o Hard Core. Paradójicamente, la
única oportunidad de escuchar música contestataria y blasfema y tener noticias
o avisos sobre las tocadas, era a través de una estación gubernamental,
mientras la radio comercial estaba sepultada en porquería ñoña. La radio fue
también mi puerta de entrada los medios de comunicación. Yo debuté en Stéreo 7
FM en Monterrey a los 18 años, junto con mi primo Héctor, y ahí me mantuve tres
años. Mi primo siguió por el camino audiovisual y yo me fui a la prensa
escrita.
Sí, la radio ha formado parte de mi
vida, pero creo que hoy enfrenta una profunda crisis y al igual que los medios
impresos, sangra o de plano agoniza.
La crisis en el Instituto Mexicano
de la Radio ha provocado el tristísimo final dos emblemáticos programas
culturales que eran verdaderos clásicos tijuanenses: El martes se trasmitió la
última edición de Letras al Aire, conducido por Adolfo Morales, Paty Roa y
Gabriela Sánchez, y esta noche se trasmite la última edición de Cada Jueves,
conducido por Jaime Cháidez Bonilla. En Letras al Aire fui invitado un par
veces y a Cada Jueves acudí muchísimas ocasiones a lo largo de más de 22 años.
De hecho creo que todas las personas que tuvimos algo que ver con la cultura en
Tijuana pasamos por el micrófono de ese programa. Jaime afirma que en los 32
años que estuvo al aire el programa entrevistó a más de 5 mil personas, lo cual
me parece una cifra realista. Lo destacable es que por ahí pasaron lo mismo
grandes nombres de la vida cultural nacional en gira por Tijuana que jóvenes emergentes.
Fue un programa plural, abierto e incluyente. En los últimos 14 años Jaime hizo
dueto con Cuauhtémoc Ruelas experto en materia cinematográfica. Cada Jueves y
yo nacimos en 21 de abril, en la frontera entre Aries y Tauro. El cumpleaños
nos unpia. Además de Letras al Aire y
Cada Jueves, otros clásicos programas culturales de IMER han sido suprimidos en
México. La ópera en el tiempo, El Andamio, Letras y voces de la Academia
Mexicana de la Lengua, Historia para todos, A pie de página y Quién es quién en
la historia música, entre otros. Puros programas consolidados y profesionales
con muy buen contenido cultural. ¿Por qué los suprimieron? Que no eran negocio
es una obviedad, pero te aseguro que sus conductores trabajaban voluntariamente
y no le costaban al IMER. Jaime jamás cobró en 32 años de labor en Cada Jueves
y me consta que le dedicaba tiempo y planeación, además de la constancia y la
disciplina para mantenerse sin fallar.
IMER es una institución apéndice de
la Secretaría de Educación Pública y su función es divulgativa ¿No nos debe
acaso una explicación? ¿No tendría que salir alguien del Instituto Mexicano de
la Radio a explicarle al auditorio por qué de un día para otro suprimen
programación de calidad? ¿Quién va a ocupar ese espacio? En fin, me dan
tristeza las extinciones, pero asumo que Jaime y los colegas se reinventarán y continuarán su labor
vía Podcast u otra tantas trincheras que
ofrece la caósfera digital.
Tuesday, May 26, 2026
Fió, Fede, Fer y Georgie
La
cabecera oeste de la mesa del comedor es el sitio donde transcurre más del 80%
de mi vida activa. En términos industriales esta es mi línea de producción, mi
cuarto de máquinas. Casi la totalidad de lo que he publicado desde 2012 hasta
la fecha ha sido trabajado aquí. Mis rincones de chamba tienden a convertirse
en pequeños altares, caóticos montajes de arte instalación en donde siempre hay
amasijos de libros como omnipresentes compañeros. Cuando volteo a mi derecha me
topo con varias fotos escolares de Ikercho, un par de polaroids familiares, un
Astérix y un Abraracúrsix alzando sus espadas, una hoja fosilizada que me
regaló mi madre y los rostros de cuatro seres que se hablaron de tú con lo
sublime y acabaron interiormente desbarrancados: Nietzsche, Dostoyevski, Pessoa
y Borges. Fió, Fede, Fer y Georgie. Al mirarlos frente a mí, me pregunto:
aparte de la obvia genialidad ¿hay algo que hermane a este cuarteto de mi
altar? Creo que la infelicidad, el temperamento obsesivo, la vocación para no
estar del todo en este mundo matraca. Entre 1899 y 1900 tres de ellos estuvieron
vivos. Borges era un bebé, Pessoa era un niño y Nietzsche un demente que había
perdido el habla y la capacidad de valerse por sí mismo. Dostoievski y Nietzsche
cohabitaron en el mundo entre 1844 y 1881 y entre 1881 y 1888 Nietzsche estuvo
solo. De 1899 a 1935 Pessoa y Borges compartieron época y desde el 35 al 86
Georgie se quedó solo. Fue de hecho el más longevo de los cuatro al sumar casi
87 años mientras que Pessoa fue el que murió más joven, con solo 47. Borges fue
el único que los leyó a todos. Analizó y debatió a Nietzsche, al Dosto lo admiró
en su juventud pero lo denostó en su edad madura y a Pessoa lo descubrió muy
tarde, ya anciano y ciego. Fue Emir Rodríguez Monegal quien se lo leyó. Pessoa
y Borges no tuvieron noción uno del otro mientras estuvieron vivos. Nietzsche
sí leyó a Dostoyevski pero Dostoyevski nunca leyó a Nietzsche (y si lo hubiera
leído probablemente lo habría rechazado). Pessoa sí leyó a Nietzsche (y
escribió bastante sobre su obra) y también admiró a Dostoyevski (de hecho leyó
muchísima literatura rusa). ¿Hay algo más que hermane a este improbable cuarteto?
Bueno, salvo por Dostoyevski, la paternidad les fue ajena. De hecho, es muy posible
que Pessoa, Nietzsche y Borges hayan muerto célibes. Borges se casó dos veces siendo
ya muy mayor y es posible que ni siquiera haya consumado el matrimonio. Eso sí,
aunque el amor carnal no era su fuerte, los tres cumplieron con tener amores
platónicos. Nietzsche se enamoró de Lou Salomé, Pessoa de Ofelia Queiroz y Borges
de Estela Canto, pero los genios no son muy hábiles que digamos a la hora
ligarse morras. ¿Habrían elegido otra vida si les hubiera sido dado? ¿Cambiarían
su obra genial por un poco de burguesa felicidad y preocupaciones mundanas?
Salvo por Nietzsche que daba excesiva importancia a su obra y se consideraba a
sí mismo un iluminado, los otros tres fueron bastante humildes y apocados (si
bien el Dosto sí llegó a creer que como escritor tenía una suerte de misión
ontológica). ¿Me habría gustado a mí vivir sus vidas? No lo creo. ¿Habría
podido ser amigo de alguno de ellos? Lo dudo. Sin embargo los cuatro están aquí
mirándome todo el tiempo mientras me dedico a procrastinar y a escribir ociosamente
estos desvaríos con el aparente afán de postergar eternamente el momento de
entregarme a eso que se supone es trabajo productivo y redituable.
Wednesday, May 20, 2026
Los villanos de Birmingham
En el barrio de Aston, entre el hollín de las fábricas acereras, nació el Heavy Metal. En esas calles cubiertas de óxido crecieron, durante la hostil postguerra, unos niños llamados Tony Iommi, Geezer Butler, Ozzy Osbourne y Bill Ward. Ahí estaba la fundidora donde Iommi se rebanó los dedos antes de crear su riff inmortal. Ahí, en el Villa Park, se despidió del Mundo el Príncipe de las Tinieblas, Mister Ozzy Osbourne. Sí, Birmingham es una ciudad muy metalera. Sus criaturas más célebres son Black Sabbath y Judas Priest, pero también de ahí salió Napalm Death, Extreme Noise Terror, GBH, Benediction, Godflesh. Vaya, The Moody Blues, la banda favorita de mi madre y cuya música fue el soundtrack de mi infancia, también es de la capital acerera y obvia decir que yo prefiero por mucho a las bandas metaleras de Birmingham sobre las poperas de Manchester. Del barrio de Aston son también los Peaky Blinders y sus boinas con navajas que tanto me gusta usar. Tal vez por esa razón me pone contento ver al Aston Villa levantando una copa europea después de 44 años de sequía y cobija arrastrada. El Aston Villa fue un cuadro enorme en los años veinte, precisamente los tiempos de los Peaky Blinders y contra todo pronóstico, en 1982 levantó una Orejona. Tiene esencia de equipo barrial, rudo y peleonero y eso me cae bien. Claro, sin que me quede nada, la neta es que en esta final contra el Friburgo esperaba un juego ligeramente más épico y reñido, pero los de la Selva Negra se pasaron de inocentes y apenas dieron batalla, si bien le perdonaron una expulsión al Villa. Faltan por jugarse la Conference y la Champions y yo voy con el Rayo Vallecano y con el Arsenal. Por cierto, hay altas probabilidades de que las tres copas de Europa queden en manos de técnicos españoles. Algo están haciendo bien en mi segunda patria
Monday, May 18, 2026
Origami
Tantísima es nuestra nostalgia por los Highboru bar nipones, que Carol mandó pedir dos típicos tarros de Suntory Whisky para regalármelos de cumpleaños. Los Jaiboles japoneses invariablemente se sirven en ese tipo de tarro. No en vaso whiskero ni en copa. El Highball se sirve en tarros de Suntory, todos con el mismo escudo amarillo con la respectiva firma de Shinjiro Torii, el legendario fundador de la destilería y padre del whisky japonés. En un típico Izakaya japonés, un tarro de whisky vale lo que una chela. Algunos le agregan rodaja de limón amarillo y jengibre. Nuestros tarros atravesaron el Pacífico y hoy llegaron a nuestra casa. Pero el detalle más lindo que hace toda la diferencia, es un origami acompañando la carta de agradecimiento del vendedor con su respectivo sello de sakura para una simple venta en línea. El origami (o papiroflexia) es el arte japonés de plegar papel para crear figuras tridimensionales. Su premisa fundamental es no usar tijeras ni pegamento, transformando una hoja de papel en formas de animales, flores u objetos mediante una secuencia de dobleces. Alguien al otro lado del Pacífico, se toma el tiempo de doblar un papel y crear un pájaro con sus manos. Algo tan sencillo puede ser algo tan lleno de significado. La diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario es a menudo pequeño detalle.







