Tuesday, June 09, 2026
Friday, June 05, 2026
El infierno está encantador, lleno de pájaros de la noche que oímos cantar y nunca vemos
Empezamos a dimensionar el tamaño y la trascendencia del culto en la primavera porteña del 2005, la primera vez que Carol y yo viajamos a Argentina. Nos quedábamos en un hotel llamado Mayflower en pleno centro, en la calle Paraná y en el lugar se estaba quedando un road crew algo grande. Son los músicos y los técnicos del Indio Solari, nos dijeron. Nosotros ya habíamos escuchado Patricio Rey y los Redonditos de Ricota en un canal argentino llamado Much Music, pero no le habíamos puesto demasiada atención. En ese mismo viaje, acabamos pisteando Quilmes en un lugar llamado Don Satur, en plena calle Corrientes, que era el equivalente ponerte a beber en un Oxxo con rockola. Ahí conocimos unos cordobeses que esa noche nos presentaron a La Renga (desde entonces no dejo de escucharla) pero también pusieron bastante música de los Redondos y de los Ratones Paranoicos. Después descubriríamos a las Viejas Locas y al Pitty Álvarez. Fue en ese primer viaje cuando empezamos a dimensionar la profundidad del rock barrial porteño en donde el Indio Solari funge como sumo sacerdote. En Argentina la banda Ricotera es el equivalente a una gran iglesia cuyos feligreses viajan cientos de kilómetros y acampan para poder ver a sus ídolos. Creo que necesitas ser argentino para dimensionar la profundidad litúrgica de sus conciertos, pero con todo el dolor del ego de Cerati y Soda Stéreo, el récord absoluto de los recitales de rock en español con mayor asistencia en toda la historia lo tienen los Redondos y el Indio Solari. Este fenómeno del rock argentino lo veo como el equivalente literario a lo que en los años 30 fueron los grupos Florida y Boedo. En el grupo Florida estaban la revista Sur de las hermanas Ocampo, Bioy, Borges y todos los fresitas exquisitos, mientras que en el Boedo estaban los proletarios callejeros discípulos de Roberto Arlt y Elías Castelnuovo. En rock argentino el grupo Florida sería Spinetta, Cerati, Fito, mientras que el Boedo tiene como sumos pontífices a los Redondos y al Indio, pero sus cardenales son la Renga, los Ratones, Viejas Locas, la 25 y una vastísima pandilla de rollingos que en México nunca sonaron, pues aquí nos fuimos de nalgas con Soda y los Enanos. En fin, todo este chorote viene al caso porque hace unos minutos me acabo de enterar de la muerte de Carlos Alberto Solari, El Indio, el patriarca mayor de la Iglesia Ricotera. Casualmente y contra todo pronóstico hace unos días sonó en el gym la Bestia pop. “Voy a bailar el rock del rico Luna Park y a atomizar la butaca y brillar, como mi héroe la gran bestia pop”
Wednesday, June 03, 2026
El adiós del señor K
Hace 102 años, el 3 de junio de 1924, la tuberculosis acabó de matar a Franz Kafka a quien le faltaba exactamente un mes para cumplir los 41 años. He estado leyendo esta novela del francés Laurent Seksik llamada Kafka no quiere morir, que narra los últimos días de Franz internado en un sanatorio a las afueras de Viena. Aunque el tema podría parecer denso, la novela se deja leer y es de fácil digestión. La historia se centra en tres personajes que acompañan a Kafka en sus últimos días: Roberto Klopstock, el pasante de médico que lo atiende cuando la garganta se le ha cerrado casi por completo; Dora Diamant, la actriz polaca y militante comunista que fue su compañera en sus últimos meses de vida y su hermana Ottla, la única integrante de su familia que lo comprendía y que moriría 20 años después asesinada en un campo de concentración nazi. Médico de profesión, Laurent Seksik es más conocido como dramaturgo (hizo una adaptación de El mundo de ayer de Stefan Zweig que en verdad me gustaría ver). Asumo que su libro tiene muchas licencias ficcionales, pues nadie puede penetrar en los pensamientos de un tuberculoso moribundo en sus últimas horas de vida, aunque los detalles sobre el sanatorio, los síntomas y las personas que visitaron a Kafka son reales.
Tuesday, June 02, 2026
All about Georgie B
Si mi biblioteca
fuera un congreso, el autor con más escaños es por mucho Jorge Luis Borges y no
solamente por los libros de su autoría (tengo muchos de ellos repetidos hasta
en tres versiones), sino por los ensayos y biografías que ha inspirado. Este
año han entrado en mi biblioteca dos nuevos representantes: el Álbum Borges de
la Pléiade francesa publicado en su centenario que me regaló mi amigo Diego
Arellanes y la monumental biografía Jorge Luis Borges- Un destino literario del
millenial Lucas Adur.
Ignoro
si haya una estadística que certifique cuál es el autor latinoamericano que ha
inspirado más estudios, tesis, ensayos y biografías. Muchos pensarían que el
Gabo, pero yo apuesto a que es Borges. Aunque su vida no fue un derroche de aventuras,
quiebres, romances y situaciones límite, Borges sigue inspirando a cientos de
ensayistas y biógrafos que saltan a la palestra a decir algo sobre él que
suponen nadie ha dicho o a reproducir charlas, entrevistas o conferencias. Uno
pensaría que a los jóvenes la obra de Borges ya no les dice nada y de pronto te
topas con Lucas Adur que nació en 1983,
tres años antes de la muerte de Georgie y le dedica un mastodonte biográfico de
casi 750 páginas. Entre los que más quiero están El humor de Borges y Diálogos
esenciales con Jorge Luis Borges que me regaló el gran Roberto Alifano, su
amanuense. Estos últimos, editados por Proa, son inconseguibles en México y rescatan
riquísimas charlas de Georgie y Alifano. Claro, un buen punto de partida para
un no iniciado es Jorge Luis Borges. Una invitación a su lectura de José Emilio
Pacheco. Borges y los clásicos de Carlos Gamerro (a quien tuve el honor de
tener como jurado en el Premio de la Fundación El Libro) destaca por su
erudición al hablar de la influencia de Dante, Shakespeare y clásicos grecolatinos
en la obra borgeana. Borges en México: un permanente diálogo, de Rafael Olea
Franco, que profundiza en la relación del argentino con la obra de Alfonso Reyes, Rulfo o Juan José Arreola. Destaca por su brutal honestidad En voz de Borges de Waldemar
Verdugo Fuentes, en donde Georgie hace afirmaciones que en la era de la
inquisición woke serían absolutamente cancelables. Atípico y sorprendente es Los
dos Borges del radical comunista chileno Volodia Teitelboim, pues bien sabido
es que a los marxistas no les cae nada bien Georgie. Experimental y desafiante
El factor Borges de Alan Pauls y sui generis Borges. El laberinto infinito, la
novela gráfica escrita por Óscar Pantoja y dibujada por Nicolás Castell. Destaca
por sus extraordinarias fotografías el libro de Alejandro Vaccaro (a quien tuve
la oportunidad de conocer en la Feria de Buenos Aires). El grandísimo faltante,
el imperdonable ausente es el mastodóntico Borges de Bioy Casares (solo lo
tengo en Kindle) y El Aleph engordado de Pablo Katchadjian, censurado y
demandado por la inflexible María Kodama. Ya les platicaré qué me pareció el de
Lucas Adur. Eso sí, el campeón en belleza, ni duda cabe, es el francesito Álbum
Borges. Como pieza editorial es insuperable. En fin colegas: hay muchos más
libros que espacio, muchos más libros que vida y yo aún siento que no he
acabado de descubrir a Georgie B.
Monday, June 01, 2026
Sunday, May 31, 2026
Un verdejo con forma de pez espada
A
veces un libro inesperado que no estaba en tus planes ni en tu radar puede
resultar una gratísima sorpresa y desbancar a aquellos en los que tenías
puestas tus expectativas. En esta casa el cartero no llama dos veces. El ladrido
puntual de Pappo nos indica cuando alguien se acerca al jardín. Así ocurrió la
semana pasada cuando llegó un mensajero con una caja de la editorial Océano. Nunca
pido libros en línea, pero cada cierto tiempo llegan sorpresas a casa. Le di
las gracias, abrí el paquete y ahí dentro estaba Principio, medio, fin, el
nuevo libro de Valeria Luiselli. La verdad es que yo difícilmente habría
comprado ese libro por mi iniciativa. De Valeria yo había leído Los ingrávidos hace
unos doce años y me quedé (parafraseando al Santi Motorizado) con un “más o
menos bien”. No es que me molestara, pero no sentía que conectara conmigo. Tal
vez demasiado millenial y demasiado intelectualita para mis estándares. Vaya,
habiendo tanto que leer, difícilmente la volvería a poner en mi ruta de lectura.
Sin embargo como su nuevo libro llegó a mi puerta, empecé a leerlo y de pronto,
sin darme cuenta, ya llevaba 50 páginas y
la obra dejándose leer muy bien. Como esos vinitos blancos suaves que los
sirves con el frescor adecuado en el momento exacto y te caen de maravilla. No sé si es, como dice
Samanta Schweblin, “un animal del futuro con cinco corazones latiendo a la vez”,
o si es, como dice Enrique Vila-Matas, “asombrosa, genial, conmovedora destinada
a ser un clásico instantáneo”. Para mí es un como una copa fresca de Pinot
Grillo o Verdejo que hace química en tus entrañas. Y sí, Valeria Luiselli es bastante
vilamatiana pensándolo bien. Su libro, al que cuesta trabajo encasillar como
novela, tiene ese rejega esencia de pez enmantequillado que resbala entre las
manos de quienes quieren clasificarlo. Y a todo esto ¿de qué trata el libro? De
una madre y una hija que por aleatoriedades de un divorcio y unos cuantos
quebrantos emocionales acaban en Sicilia bajo el acecho del Etna y sus
fumarolas, entre furtivos vestigios grecorromanos y la cabeza de un pez espada
que apenas cabe en su refrigerador. Subrayé algunas frases: “Nuestros cuerpos
son casas, espacios físicos en donde los rastros de quienes vinieron antes
siguen viviendo y rebotando”; “bajo la sombra de un árbol con ramas como trapos
exprimidos vemos una estatua borbónica descabezada”; “una danza afantasmada,
extraña, un encuentro de dos en absentia”. El libro, por cierto, lo edita
Feltrinelli, el sello italiano que le compró Anagrama a Herralde. Yo pensaba
que Feltrinelli solo publicaba en italiano y que para el mercado de habla
hispana estaban los anagramos, pero al parecer ya le van a entrar con fe a la lengua
cervantina y su trío debut, además de Luiselli, lo completan El doctor Zhivago de Borís Pasternak, En
palabras sencillas del gringo Richard Ford y el mega clásico Doctor Zhivago
de Boris Pasternak (que yo tengo en la bellísima edición de Galaxia Gutenberg).
Como detalle coqueto, los italianos incluyen una linda postal que funge como
separador con la imagen del pez espada. El principio cayó bien. Yazco en el
medio y veremos qué tal el fin.
Friday, May 29, 2026
Entre balones y barricas
La irrupción de la Copa del Mundo en la gran conversación global suele notarse en las mesas de novedades editoriales. Nunca se publican y publicitan tantos libros futboleros como en la primavera previa a un Mundial. Sin embargo, dentro de este variopinto universo, ningún libro tan sui generis y original como Entre balones y barricas, Crónicas de futbol, vino y salud del doctor Homero Fuentes. El Doc ha unido en una misma obra dos de las creaciones más sublimes paridas por la raza humana desde que habitamos en planeta: El futbol y el vino. Dentro de las piezas de literatura futbolística, el libro de Homero es bastante atípico. Futbol, vino, salud. Una historia sabrosa y coloquial de los mundiales en donde además se narran detalles de la cultura vitivinícola de cada país sede y cada campeón. El engranaje ha funcionado a las mil maravillas. El maridaje es real.







