Eterno Retorno

Friday, June 12, 2026

En qué momento dejó de emocionarme la Selección Mexicana?

 


¿En qué momento dejó de emocionarme la Selección Mexicana? En el Siglo XX un gol del Tricolor podía prenderme tanto como un gol de Tigres. Lo sentía como un equipo mío cuyo destino me importaba. El México vs Alemania del Mundial 86 se jugó el día de mi graduación de sexto de primaria. Fue un día feliz. Por la mañana me tocó dar el discurso a nombre de mi generación en el teatro Lope de Vega, celebramos a lo grande en un rancho, pero por la tarde la eliminación en los penales contra los germanos nos puso de luto a todos. Recuerdo la rabia por el gol anulado al Abuelo Cruz por el árbitro colombiano Jesús Díaz Palacio, los inocentes penales de Quirarte y Servín entregados a las manos de Schumacher, la hecatombe absoluta. Fue mi primera gran tristeza futbolística.  Ni hablar del 94 contra los búlgaros, el planteamiento ratonero de Mejía Barón en los tiempos extras y los infames penales contra Mihailov (que acaba de morir hace poco). La del 98 fue la última selección que me emocionó en serio. Yo era reportero de El Norte y estaba en la Macroplaza, cubriendo el ambiente del fan fest (que aún no se llamaba fan fest) frente a la pantalla gigante que había en la Explanada de los Héroes y recuerdo cómo gritamos eufóricos el gol de Matador Hernández y el coraje que hicimos con los goles de Klinsmann y Bierhoff.

En mis primeros años en Tijuana yo no faltaba cada que el Tricolor jugaba un amistoso en Los Ángeles o San Diego. También acudía gustoso a verlo en torneos moleros como la Copa Oro (me acredité para cubrir voluntariamente un par). Pero poco a poco la Selección me empezó a aburrir. Me encabronó la forma tan miserable en que los gringos nos eliminaron del Mundial oriental del 2002 (ni la pinche desvelada en lunes de madrugada) y la selección del 2006, pese a que calificó caminando, ya no me entusiasmaba. Los mundiales fueron pasando y cada vez me interesaba menos ver a México. Las fechas Fifa las veía como una odiosa interrupción a la liga. Dejé de ir a las copas Oro y a los amistosos moleros en Los Ángeles (desde 2008 no voy a uno, cuando antes iba a todos). La Selección se volvió ante mí como una expresión de lo tedioso y anodino, un producto artificial, prefabricado, forzado, un vil patrioterismo de escaparate impuesto por Televisa como un zapato a la fuerza, una versión futbolística de los grupitos pop que Raúl Delasco te chutaba en siempre en domingo. Yo sigo gozando y sufriendo con mis Tigres, el único equipo en la faz de la tierra capaz de involucrarme y afectarme emocionalmente, pero el Tricolor simplemente pasó a valerme madre y a serme absolutamente indiferente.

Les juro que ayer quise emocionarme, tenía la voluntad y las ganas de volver a sentirme prendido y motivado con el Tricolor, pero nomás no pude. Cuando cayó el gol de Quiñones pensé que podíamos vivir una jornada histórica. Desde los primeros minutos se notaba que Sudáfrica no traía nada, nadita de nada. Inocentones, torpes, cansadísimos, sin condición física. Le dije a Ikercho: me late que hoy se va a romper el récord de la mayor goleada de México en un Mundial, que a la fecha sigue siendo el 4-0 contra El Salvador en México 70. La mesa estaba puestísima. Sudáfrica jugando a nivel de equipo caribeño marca San Vicente o Martinica y con dos jugadores menos. Caray, tres puntos son tres puntos y se agradecen, pero ayer era para batir récords, era para que Quiñones y Jiménez se discutieran con un triplete que los llevara a pelear el título de goleo. No volverán a tener tan fácil. Corea los va a poner a parir chayotes y veo difícil que les ganemos y los checos, aunque son torpes y tozudos (me decepcionaron terriblemente anoche) son muy peligrosos a balón parado con sus saques de banda mortales.

Lo que más gusto me da es el debut de Gil Morita, pura hechura tijuanense, lo mejor que han hecho los Xolos y los Hank desde que existe la franquicia.

En fin, me quisiera volver a enamorar de la Selección, de verdad quisiera emocionarme, gritar un gol, pero en el amor no se manda.

Thursday, June 11, 2026

Puerca, trompuda, bellaca y culerísima



 En este mundo se vale ser puerco pero no trompudo. El problema es que la fifa es puerca, trompuda, marrana, corrupta, bellaca y lo que le sigue a hormonalmente culerísima. Una estafadora descarada que te roba sonriendo, la gran ramera experta en aliarse con lo más pestilente de la humanidad. El futbol es la religión universal y la fifa es su sucio sínodo.

Sí, a veces me apena aceptarlo, pero yo soy devoto y feligrés de esta gran religión universal. El futbol ha sido omnipresente en mi vida. Lo siento, no puedo evitarlo ni hay rehabilitación posible para este vicio. Para mí ese juego es una de las creaciones más sublimes de la raza humana. Sí, amo el futbol pero odio cada vez más a su iglesia, la fifa. Claro, no me chupo el dedo, yo sé que esto ha sido siempre un negocio, pero a estas alturas es ya un robo en despoblado, un asalto chido.
Si a mi me preguntas ¿pagarías 55 mil pesos para ir a ver un México vs Sudáfrica? La respuesta es NO. Punto. Ni aunque me sobrara ese dinero lo pagaría. Como diría el buen Georgie B, parafraseado por el Indio Solari: en todo lujo palpita un soplo de vulgaridad. Tirar 55 mil pesos en un boleto es algo sumamente vulgar, obsceno. Cada quién gasta su dinero como quiere, pero a mí me parecería sumamente irresponsable. Con 55 mil pesos pago más de un año de colegiaturas en la prepa de Ikercho. Con 55 mil pesos pago tres boletos de ida y vuelta a Japón y hasta me sobra para ir a ver unos cuantos partidos de la liga nipona. Con 55 mil pesos apoyarías a gente que se la está pelando por una cirugía de urgencia como mi amigo el Octa. Y más rabia me daría saber que ese dinero tan útil va a acabar en el sucio y corrupto bolsillo de la fifa. Me sentiría estafado, robado, defraudado. Carajo, yo acudí al Mundial 86 y les juro que no éramos ricos. Vaya, eran boletos un poco más caros que uno de Tigres o rayados, pero perfectamente costeables para una familia de clase media.
Además, más allá del “valor histórico” de acudir a la tercera inauguración en el Azteca, tenemos que aceptar que en lo meramente futbolístico un México vs Sudáfrica es un espectáculo menos que mediocre.
Miren colegas, yo practico y seguiré practicando el turismo futbolero. He acudido a partidos en once diferentes países, pues vivir el ambiente de un estadio en una ciudad lejana es una forma inigualable de adentrarte y fundirte en su cultura. El futbol es mi esperanto, mi lenguaje universal que me hace entenderme e identificarme con personas que en apariencia no tienen nada en común conmigo. A diferencia de la literatura y el metal que son pasiones bastante sectarias, el futbol es una enfermedad que comparto con millones de personas en el planeta.
Por unas cuantas semanas, decenas de millones de seres humanos pondremos un caudal de emociones en perfecta sincronía. En Tijuana y en Río de Janeiro; en Sydney y en Tokio; en Buenos Aires y en Argel; en Cabo Verde y en Viena, miles de personas estaremos haciendo exactamente lo mismo con la mirada fija en una pelota que cual Flautista de Hamelin, hipnotiza y enloquece a las masas. Yo soy parte de esa hipnosis y me da mucha pena aceptarlo, más ahora, pues al menos en ese campo de concentración llamado Estados Unidos, este mundial tiene la esencia y el espíritu de las olimpiadas de Berlín 1936. Es feo sentirse colaboracionista de una burda estafa, pero como dice el gran Diego Armando: la pelota no se mancha y el futbol es bello pese a las toneladas de basura que le rodean.

Tuesday, June 09, 2026

sublime y hechizante como una galaxia fumada


 

Lo escribí hace algunos años, cuando aún no intuía la irrupción del infanticide IA: La cómoda apuesta por la escritura automática del poseso. Un demonio se apropia de mi mano y mis ideas. La narrativa fluye en torrente, como una catarata. Yo soy solo un médium, un cable trasmisor.  Al final del desvarío el demonio en cuestión me cede los derechos de autor. En la portada yace mi firma y no la suya.  Cada maldito párrafo me resulta hechizante, sublime como una galaxia fumada, alucinante como las palabras que mi mente ordinaria jamás podrá parir. 
Me gustaría afirmar que cada maldito párrafo del Grok o el GPT me resulta sublime y hechizante como una galaxia fumada (sabes cómo es exactamente una galaxia fumada?), pero son ordinarios, patéticos, pretenciosos, predecibles, pero están ahí y para mil lectores utilitarios cumplen con ser efectivos.

Friday, June 05, 2026

El infierno está encantador, lleno de pájaros de la noche que oímos cantar y nunca vemos


 

Empezamos a dimensionar el tamaño y la trascendencia del culto en la primavera porteña del 2005, la primera vez que Carol y yo viajamos a Argentina. Nos quedábamos en un hotel llamado Mayflower en pleno centro, en la calle Paraná y en el lugar se estaba quedando un road crew algo grande. Son los músicos y los técnicos del Indio Solari, nos dijeron. Nosotros ya habíamos escuchado Patricio Rey y los Redonditos de Ricota en un canal argentino llamado Much Music, pero no le habíamos puesto demasiada atención. En ese mismo viaje, acabamos pisteando Quilmes en un lugar llamado Don Satur, en plena calle Corrientes, que era el equivalente ponerte a beber en un Oxxo con rockola. Ahí conocimos unos cordobeses que esa noche nos presentaron a La Renga (desde entonces no dejo de escucharla) pero también pusieron bastante música de los Redondos y de los Ratones Paranoicos. Después descubriríamos a las Viejas Locas y al Pitty Álvarez. Fue en ese primer viaje cuando empezamos a dimensionar la profundidad del rock barrial porteño en donde el Indio Solari funge como sumo sacerdote. En Argentina la banda Ricotera es el equivalente a una gran iglesia cuyos feligreses viajan cientos de kilómetros y acampan para poder ver a sus ídolos. Creo que necesitas ser argentino para dimensionar la profundidad litúrgica de sus conciertos, pero con todo el dolor del ego de Cerati y Soda Stéreo, el récord absoluto de los recitales de rock en español con mayor asistencia en toda la historia lo tienen los Redondos y el Indio Solari. Este fenómeno del rock argentino lo veo como el equivalente literario a lo que en los años 30 fueron los grupos Florida y Boedo. En el grupo Florida estaban la revista Sur de las hermanas Ocampo, Bioy, Borges y todos los fresitas exquisitos, mientras que en el Boedo estaban los proletarios callejeros discípulos de Roberto Arlt y Elías Castelnuovo. En rock argentino el grupo Florida sería Spinetta, Cerati, Fito, mientras que el Boedo tiene como sumos pontífices a los Redondos y al Indio, pero sus cardenales son la Renga, los Ratones, Viejas Locas, la 25 y una vastísima pandilla de rollingos que en México nunca sonaron, pues aquí nos fuimos de nalgas con Soda y los Enanos. En fin, todo este chorote viene al caso porque hace unos minutos me acabo de enterar de la muerte de Carlos Alberto Solari, El Indio, el patriarca mayor de la Iglesia Ricotera. Casualmente y contra todo pronóstico hace unos días sonó en el gym la Bestia pop. “Voy a bailar el rock del rico Luna Park y a atomizar la butaca y brillar, como mi héroe la gran bestia pop”

Veremos si el infierno está verdaderamente encantador esta noche y si vas a robarle el gorro al diablo así… adorándolo… como quiere el… engañándolo mientras vas en la oscura multitud desprevenido… tiranizando a quienes te han querido. Y se escucharán los pájaros de la noche, que oímos cantar y nunca vemos y seremos como ese diablo que mea en todas partes y en ningún lado hace espuma, pues en el camino a la cueva del perico todos somos tipos que no duermen por la noche.

Wednesday, June 03, 2026

El adiós del señor K


 

Hace 102 años, el 3 de junio de 1924, la tuberculosis acabó de matar a Franz Kafka a quien le faltaba exactamente un mes para cumplir los 41 años. He estado leyendo esta novela del francés Laurent Seksik llamada Kafka no quiere morir, que narra los últimos días de Franz internado en un sanatorio a las afueras de Viena. Aunque el tema podría parecer denso, la novela se deja leer y es de fácil digestión. La historia se centra en tres personajes que acompañan a Kafka en sus últimos días: Roberto Klopstock, el pasante de médico que lo atiende cuando la garganta se le ha cerrado casi por completo; Dora Diamant, la actriz polaca y militante comunista que fue su compañera en sus últimos meses de vida y su hermana Ottla, la única integrante de su familia que lo comprendía y que moriría 20 años después asesinada en un campo de concentración nazi. Médico de profesión, Laurent Seksik es más conocido como dramaturgo (hizo una adaptación de El mundo de ayer de Stefan Zweig que en verdad me gustaría ver). Asumo que su libro tiene muchas licencias ficcionales, pues nadie puede penetrar en los pensamientos de un tuberculoso moribundo en sus últimas horas de vida, aunque los detalles sobre el sanatorio, los síntomas y las personas que visitaron a Kafka son reales.

Siempre pienso que hizo falta muy poco para que la obra de Kafka se perdiera para siempre y fuera polvo de noche. Si su amigo Max Brod hubiera accedido a cumplir su última voluntad, entonces tendería que haber quemado todos sus manuscritos y de Kafka no sabíamos hoy absolutamente nada. Bendita traición a su testamento. Max cometió la más provechosa desobediencia de la literatura universal. Por supuesto, a menudo pienso que en este mundo matraca y deshumanizado, cada vez más absurdo y divinamente kafkiano, hay más de un Franz K que morirá sin que de él sepamos nada.
Pd- De mi kafkiana pepena, mi objeto más preciado es el retrato de Franz en tinta china que me hizo Luis Scafati dedicado para Ikercho en el ejemplar de La Metamorfosis que ilustró (con traducción del mismísimo César Aira

Tuesday, June 02, 2026

All about Georgie B

 


Si mi biblioteca fuera un congreso, el autor con más escaños es por mucho Jorge Luis Borges y no solamente por los libros de su autoría (tengo muchos de ellos repetidos hasta en tres versiones), sino por los ensayos y biografías que ha inspirado. Este año han entrado en mi biblioteca dos nuevos representantes: el Álbum Borges de la Pléiade francesa publicado en su centenario que me regaló mi amigo Diego Arellanes y la monumental biografía Jorge Luis Borges- Un destino literario del millenial Lucas Adur.

Ignoro si haya una estadística que certifique cuál es el autor latinoamericano que ha inspirado más estudios, tesis, ensayos y biografías. Muchos pensarían que el Gabo, pero yo apuesto a que es Borges. Aunque su vida no fue un derroche de aventuras, quiebres, romances y situaciones límite, Borges sigue inspirando a cientos de ensayistas y biógrafos que saltan a la palestra a decir algo sobre él que suponen nadie ha dicho o a reproducir charlas, entrevistas o conferencias. Uno pensaría que a los jóvenes la obra de Borges ya no les dice nada y de pronto te topas con  Lucas Adur que nació en 1983, tres años antes de la muerte de Georgie y le dedica un mastodonte biográfico de casi 750 páginas. Entre los que más quiero están El humor de Borges y Diálogos esenciales con Jorge Luis Borges que me regaló el gran Roberto Alifano, su amanuense. Estos últimos, editados por Proa, son inconseguibles en México y rescatan riquísimas charlas de Georgie y Alifano. Claro, un buen punto de partida para un no iniciado es Jorge Luis Borges. Una invitación a su lectura de José Emilio Pacheco. Borges y los clásicos de Carlos Gamerro (a quien tuve el honor de tener como jurado en el Premio de la Fundación El Libro) destaca por su erudición al hablar de la influencia de Dante, Shakespeare y clásicos grecolatinos en la obra borgeana. Borges en México: un permanente diálogo, de Rafael Olea Franco, que profundiza en la relación del argentino con la obra de Alfonso Reyes, Rulfo o Juan José Arreola. Destaca por su brutal honestidad En voz de Borges de Waldemar Verdugo Fuentes, en donde Georgie hace afirmaciones que en la era de la inquisición woke serían absolutamente cancelables. Atípico y sorprendente es Los dos Borges del radical comunista chileno Volodia Teitelboim, pues bien sabido es que a los marxistas no les cae nada bien Georgie. Experimental y desafiante El factor Borges de Alan Pauls y sui generis Borges. El laberinto infinito, la novela gráfica escrita por Óscar Pantoja y dibujada por Nicolás Castell. Destaca por sus extraordinarias fotografías el libro de Alejandro Vaccaro (a quien tuve la oportunidad de conocer en la Feria de Buenos Aires). El grandísimo faltante, el imperdonable ausente es el mastodóntico Borges de Bioy Casares (solo lo tengo en Kindle) y El Aleph engordado de Pablo Katchadjian, censurado y demandado por la inflexible María Kodama. Ya les platicaré qué me pareció el de Lucas Adur. Eso sí, el campeón en belleza, ni duda cabe, es el francesito Álbum Borges. Como pieza editorial es insuperable. En fin colegas: hay muchos más libros que espacio, muchos más libros que vida y yo aún siento que no he acabado de descubrir a Georgie B.

 

Monday, June 01, 2026

Junípero juneiforme junante

 


Junípero, juneiforme, junante. Arrancó el sexto mes y sin decir agua va llegaremos a la primera mitad del 26. Libros, libros, librajos insolentes, gordinflones, ladrones de espacio, acuchilladores de cartera, compañeros de esta road novel to devastation en Junento Juniantazgo