Eterno Retorno

Wednesday, January 28, 2026

Toscana y sus alfaguaridad

 


Con David Toscana empecé por el principio. El 21 de abril de 1993, día de mi cumpleaños 19, alguien (creo que mi tía Rocío Lozano, pero no estoy tan seguro) me regaló su primera novela, Las Bicicletas, recién publicada entonces en Tierra Adentro. Así comencé a recorrer su sendero narrativo. Conservo ese primer libro de Tierra Adentro, hoy con la firma de David, sobrio y escueto en sus dedicatorias.

 No tengo su obra completa, pero todo lo que he leído, desde las Bicicletas hasta El peso de vivir en la tierra, me ha dejado huella profunda y me hace caer en la tentación de la relectura. El último lector inspiró incluso un capítulo en mi Estrella muerta y hace poco volví a entrarle a Olegaroy y al Duelo por Miguel Pruneda. Hace 32 años, Juan Carlos Martínez, entonces reportero de El Norte, le hizo su primera entrevista extensa a Toscana. Mi tocayo Daniel de la Fuente compartió dicha entrevista en 2018 y hoy puedo decir que es histórica. Me permito robarle una foto de entonces. Un documento imperdible.  Yo tardé algo en saberlo, pero las primeras novelas de David Toscana se escribieron a unos metros de en donde yo entonces vivía, en Colinas de San Jerónimo.

“Hay un ermitaño imprudente en una de las puntas de la sinuosa Colinas de San Jerónimo: Encerrado en su "cueva'' construida con páginas de Golding y Faulkner, David Toscana teclea su silenciosa voz en una computadora personal”, escribe Martínez. Pues bien, yo vivía entonces en esas sinuosas colinas, en la muy literaria calle Francisco Petrarca.  Hace ya un buen rato que no me tomo el tiempo de leer al Premio Alfaguara, pero obvia decir que el libro de Toscana lo leeré con deleite apenas lo publiquen. Por primera vez en años veremos Literatura con mayúsculas en el Alfaguara. Además, independientemente de que sea Toscana, el tema del libro es uno de los pasajes más crueles y bizarros de la ya de por sí cruel y bizarra  historia bizantina,  como fue la batalla de Clidio o batalla de Belásica el 29 de julio de 1014. Como ustedes saben colegas, a mí me apasiona la historia balcánica y en el pueblo búlgaro de Klyuch se enfrentaron las tropas del emperador bizantino Basilio II y el búlgaro Samuel. Los bizantinos hicieron pedazos a los búlgaros. Las crónicas de la época dicen que los bizantinos tomaron más de 15 mil prisioneros de guerra, pero en lugar de matarlos, Basilio ordenó sacarles los ojos. Los dividió en grupos de cien, de los cuales 99 eran cegados, mientras que a un solitario soldado solo le sacaban un ojo para que en su calidad de tuerto (en el reino de los ciegos el tuerto es rey) condujera al resto de regreso a Bulgaria. Dicen que la cruel medida fue en represalia por el asesinato de Botanites, el lugarteniente favorito de Basilio. El búlgaro Samuel murió de un ataque cardiaco el 6 de octubre de 1014 cuando frente a su palacio irrumpió el ejército ciego. Recuerdo con claridad cuándo y en dónde estaba cuando leí por primera vez ese pasaje en la revista española Historia y Vida, en una solitaria sobremesa en una fondita china de Mexicali en 2011. Escribiera quien escribiera la novela yo la leería con emoción, pero siendo de Toscana, apuesto doble contra sencillo a que será simplemente chingona.

Tuesday, January 27, 2026

Des Colonnes Tánger


 

Desafiando la tormenta invernal, mis errabundos pasos me llevaron hasta el número 54 de la calle Louis Pasteur, en donde sobrevive una de las librerías más extrañas e improbables con que me he topado en la vida: la mítica Des Colonnes, el legendario templo libresco del Tánger de posguerra en donde se refugiaban Paul Bowles, Samuel Beckett, William Burroughs, Marguerite Yourcenar, Juan Goytisolo, Jean Genet, Tennessee Williams, Truman Capote y otras tantas almas furtivas que hicieron de este puerto un oasis. Fundada en 1949 por la familia Gerofi, Des Colonnes es una reliquia de un Tánger mítico. Ha estado varias veces a punto de cerrar e incluso tuvo una muerte o un coma temporal tras la pandemia, pero reabrió sus puertas y resiste ahora y siempre al implacable Zeitgeist. Es pequeña, con esencia de buhardilla y en sus anaqueles se encuentran libros en francés, árabe, español e inglés. Abrir su pesada puerta fue atravesar un umbral hacia un silencio monacal sin resquicio del bullicio marroquí. En la helada mañana yo era el único cliente y aquello fue tomando tintes de cuento borgeano. No alcancé a llegar para ver con vida a Tipos Infames en Malasaña, pero me siento afortunado de haber podido refugiarme de la tormenta en Des Colonnes.



Rock the Kasbah



 Ya saben colegas, soy y he sido un compulsivo cazador de amaneceres en ciudades improbables, pero no exagero si les digo que este amanecer tiene todos los elementos para ser considerado el más hostil, anti climático y desapacible que se recuerde si es que podemos medir la hostilidad en lo helado de las ráfagas de viento y lluvia que azotan con rabia y mal querencia. Oye Marruecos, qué carajos te pasa, tú eres una tierra de sol, pero aquí me siento en un puerto escocés del Mar del Norte. Aún así, el amanecer, donde el sol brilla por su absoluta ausencia, tiene su magia. A veces me pongo a rabiar por estar en sitios infestados de turistas, pero creo que esta mañana he sido el único ser vivo caminando por la Kasbah. Tan solo me acompañan los gatos que se refugian en los portales de las mezquitas y en maullidos arábigos se preguntan qué chingados le pasa a este mexicano pirata o qué recarajos se le ha perdido en la Medina para desafiar este clima de mil perros. Me he refugiado en el café Gibraltar. Bebo un café rudo y un té de menta mientras garabateo las últimas páginas de mi cuaderno de Tacayama, pero hoy hasta la pluma azul está asustada y la tinta ha empezado a achicopalarse. A mi alrededor hay solo hombres, casi todos mayores. Hablan árabe en voz alta y fuman tabacos rudos. Aunque no soy fumador, me da gusto que sobrevivan reductos en donde se desafíe a la hipocresía anti tabaquista que pusieron de moda los gringos. Hora de volver a la calle. Ya les platicaré.

Monday, January 26, 2026

Assilah bajo la lluvia


 

Mi Abuela solía decirme que desde la costa malagueña podía mirar África en las mañanas soleadas. Oye Nani, y cómo sabías que aquello era tierra africana? Porque podías ver el cuello de las jirafas, me decía y yo, por supuesto, le sigo creyendo. Atravesamos el Estrecho de Gibraltar y aunque la distancia es corta, hemos cruzado el umbral a otro mundo. Primera incursión al continente africano y al mundo árabe. Tánger, como Tijuana, es una ciudad anfibia, ciudad ajolote, una interzona. Nos habían dicho que aquí más o menos masticaban el español, pero en nuestras primeras 24 horas hemos comprobado que no es así. Solo árabe y algo de francés. Imaginamos Marruecos con palmeras borrachas de sol, pero hoy nos ha recibido una tormenta invernal de aquellas. El camello Jorobita clama por una bufanda. Está helando en el desierto.

Saturday, January 24, 2026

Catedral de Málaga


 

Se llama Basílica de la Encarnación y es la joya renacentista de Andalucía. Es la Catedral de Málaga y comenzó a construirse en 1528 sobre el solar de la antigua mezquita Aljama. Más allá de su innegable belleza, esta Iglesia juega un papel importante en la historia familiar? Por qué? Porque fue aquí donde el 22 de julio de 1948 contrajeron matrimonio Emilia Benítez Jiménez y Agustín Basave Fernández del Valle, mis abuelos. El Arzobispo de Málaga los casó. Una historia empezaba a escribirse.

Tigre Boquerón


 

Padre e Hijo en el mítico Estadio la Rosaleda apoyando al Málaga bajo un diluvio andaluz de proporciones bíblicas que en nada enfrío el ambientazo. El cuadro boquerón despedazó 3-0 al Burgos. Barcelona? Madrid? Par de pijos inflados, son la misma mierda. Soy Tigre y Boquerón!!!

Friday, January 23, 2026

Mare Nostum


 

Que en la piel tengo el sabor amargo del llanto eterno, que han vertido en ti cien pueblos de Algeciras a Estambul, para que pintes de azul largas noches de invierno y a fuerza de desventuras, tu alma es profunda y oscura. Nací en el Mediterráneo”. A mi abuela le encantaba esa canción de Serrat, pues extrañaba su mar. Creo que la mayor evocación de Málaga era su mar que había dejado atras. Nació en el Mediterráneo y fue a vivir a una (hostil) ciudad de montañas. Mare Nostum le llamaron los romanos y por este Mar nuestro navegaron fenicios, griegos, genoveses, piratas berberiscos y exploradores suicidas en galeones y carabelas. Hasta qué punto define tu personalidad el mar que acompaña tu infancia? Yo nací y crecí lejos del mar, pero Ikercho ha pasado toda su vida mirando el Pacífico y su helada furia.

Cómo narrar el mar que te habita?



Thursday, January 22, 2026

Amanecer malagueño

 

Siempre he cazado amaneceres pero el de este afilado invierno andaluz desde la cima de Gibralfaro ha sido particularmente bello. Aún estaba muy oscuro cuando vimos la Alcazaba coronada de gaviotas. El sol malagueño es algo holgazán y le da por asomarse hasta las ocho. Cuántos amaneceres como este vio mi abuela desde aquí? Cuántas veces vio iluminarse el Mediterráneo con la primera luz?

Monday, January 19, 2026

De la Obispado descendió ...

 


La escalera del Obispado ¿o era acaso el elevador? La calle cuesta arriba y curveada, la cantera de los muros y las casas. La Obispado,  el ascenso, los muros de cantera, cierta curva, cierta pendiente, un camino extraño y vedado, el presagio de algo más en las alturas, todo para arribar al final a una cabina de radio pobre estilo Imer. De la Obispado descendió el viejo Galaxy rumbo a las bocas de los fusiles guerrilleros.

Del magro juguetero de sus hermanos integrado por carritos sin llantas y monos percudidos de Star Wars, sólo le interesaba aquello susceptible de hundirse en sus túneles. Por años su único juguete insustituible fue la palita amarilla de jardinera con la que desafiaba yermos terrones en tiempo de sequía o moldeaba esculturales pasteles de lodo tras lalluviade primavera.