Eterno Retorno

Friday, November 25, 2022

El Mundial se jugará y se irá rápido, como arena entre las manos mojadas

 

 

Hay actitudes humanas que sólo podemos ver cada cuatro años. De entrada, veremos muchos futboleros de ocasión. Para los que padecemos una incurable adicción por este juego, el futbol es omnipresente los 365 días del año y estamos tan pendientes de la Champions y la Libertadores como del último resultado de los Tigres (en realidad yo no siento interés en ningún otro deporte más que por el futbol). Pero muchas personas sólo son futboleras durante estas mágicas semanas que dura el Mundial, donde hasta los que profesan una sacramental indiferencia por este deporte se vuelven aficionados.

Veremos también un repentino fervor patriótico y las calles se llenarán de potenciales Juanes Escutias dispuestos a inmolarse envueltos en la bandera tricolor y retiemble en sus centros la tierra al grito de gol, que mañana no se trabaja.

El Mundial se jugará y se irá rápido, como arena entre las manos mojadas y la vida seguirá, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Habrá, por supuesto, un caballo negro y una revelación y una gran catástrofe y un ridículo enorme, una figura, un campeón goleador, una triste despedida y al final de todo, un nuevo campeón alzando su copa frente a los aburridos jeques qataríes. El mundo seguirá girando con la cruz del absurdo de sus “cosas importantes” a cuestas y no faltarán los intelectualoides (tan cultos ellos), siempre dispuestos a criticar lo pueril y estúpido que resulta perder la cabeza por este juego elemental y cavernario. Sí mi Georgie Borges, ya lo sé: el futbol es popular porque la estupidez es popular, pero yo soy y he sido muy feliz inmerso en esta divina forma de estupidez. De hecho, al único intelectual del mundo que le tolero su proclama antifutbolera es a Borges y solo porque Georgie es y será el más grande. El resto se ven ridículos con su superioridad moral. He leído miles de libros y he visto miles de partidos de futbol. Cientos de veces he ido al estadio con un libro para leer al medio tiempo. Una cosa no está peleada con otra y la realidad es que maridan de maravilla si las sabes combinar. El futbol es mi absurdo favorito, pero basta con echar un ojo a la historia humana para darnos cuenta que todo el tiempo perdemos la cabeza por cosas absurdas: millones de seres concretos han sido sacrificados en altares de ideas abstractas; infinitas generaciones de hombres han sido inmolados en guerras religiosas en nombre de un dios que no existe. Ejércitos enteros de infortunados soldados se desangran en nombre de políticas macroeconómicas cuyos alcances e intereses jamás alcanzarán a comprender y miles de enajenados, devotos de la liturgia redonda, gritamos los goles anotados a miles de kilómetros de distancia, en un desierto donde truena sus chicharrones un odioso dios sin sentido del humor que castiga a los bebedores y libertinos.