...y yo seguí aferrado al arte de ser decadencia
La Copa del Mundo, como era de esperar, puso muy
cachondo al país. Banderas, banderas, emociones a tope, cara al Sol, Non plus
ultra, no pasarán. España era campeón del Mundo, pero la burbuja inmobiliaria
seguía reventada y hecha mierda. Supongo que Zapatero lo agradeció, aunque poca
renta pudo sacarle a la repentina subida en el termómetro
patriotero. La Copa del Mundo es el sueño húmedo de cualquier mandatario
impopular y que le pregunten sino a Mussolini y a Videla. No cualquier
presidente puede gozar de unos cuantos días de gracia en que parados,
especuladores, yonquis, arribistas, PSOE y PP se fundan en
fraternal abrazo como si Lepanto hubiera vuelto a ganarse una y
mil veces y Trafalgar se peleara nuevamente con saldo favorable. Y España va
bien, decía Aznar y Vicente del Bosque para presidente. España campeón del
Mundo y mi vida siguió igual de jodida que en los últimos dos años y yo seguí
aferrado al arte de ser decadencia, empeñado en aparentar que no pasaba nada,
que seguía siendo tan pijo y aristócrata como toda la puta vida, sin atreverme
a confesar en público mis miserias, sin tener los huevos para contarle a mis ex
colegas, tan desempleados, jodidos y carentes de futuro como yo, que pasaba la
vida bebiendo whisky barato, contemplando mi teléfono móvil de última
generación yaciente en sepulcral silencio, sin recibir la mágica llamada
salvadora que me devolvería a mi estatus de pequeñoburgués tan bien
instalado en mi zona de confort. Pero carajo, tampoco es que hubiera nada
nuevo en la nevera de nuestra historia, tan llena de muertos de hambre empeñados en
parecer aristócratas. Y que le pregunten a los miserables hidalgos
del Siglo XVI, tan letrados, tan atiborrados de heráldica y rimbombancia y sin
un maravedí partido por la mitad en el bolso. Mucha lectura, mucha caballería andante, mucho latinajo
y en la olla sólo había huesos sin carne. Puedo ahorrarme la descripción
de mi descenso a los fangos del lumpen con complejos de grandeza. Acaso no haga
falta puntualizar que el coche hace tiempo que dejó de estar en mi cochera y a
estas alturas doy por hecho que yace en un remate donde ha sido adquirido por
un árabe o por un chino o por el banco, que con crisis o sin crisis nunca
pierde.


