Clubes de Toby y clubes de Lulú
Y de pronto, el espíritu de la
época que todo lo pudre transformó la literatura en una ridícula guerrita entre
el club de Lulú y el club de Toby. Las nenas con las nenas, los nenes con los
nenes, como en las épocas de colegio de monjas y de padres. En el mundo actual
pasan cosas bien chistosas, por llamarles de alguna manera. Como respuesta a mi
post sobre Parra, alguien dijo que es el resultado del “pacto patriarcal”. Eso
sí que tiene gracia. ¿En qué momento firmé yo ese pinche pacto? Uno de los
señalamientos que más veces nos hacen a los “patriarcal estirpe”, es que nosotros no
leemos mujeres y yacemos en nuestro club de búfalos mojados leyendo a puros
machitos discípulos de Hemingway. Literatura pa hombres. Como respuesta, hay no
pocas mujeres que se ponen en el plan de “yo solo leo morras y el patriarcado
no tiene cabida en mi biblioteca”.
Cuando tu lectura se torna
excluyente mi única conclusión es que te estás perdiendo de algo. Quien segrega
se ata. Nunca he caído en la ridícula ociosidad de hacer un inventario por
cuota de género en mi librero. Eso déjaselo a los congresos o los cabildos.
Vaya, mi criterio para elegir una lectura es que me despierte genuina
curiosidad, que me emocione, que por alguna razón haga clic conmigo. No voy y
elijo un libro porque lo haya escrito una mujer o un hombre o el representante
de una minoría étnica. Pero aún así, haciendo un repaso mental, concluyo en que
mucha de la literatura contemporánea que he leído en los últimos años está
escrita por mujeres.