Eterno Retorno

Thursday, January 13, 2022

Artificio descafeinado e ilusión plástica, vil delirio de nuevo rico

 


 

Me sucede que todos los estadios nuevos me parecen el mismo pinche estadio. Carecen de espíritu y personalidad propia. Todos lucen como una  suerte de moles amorfas wanabe galácticas destellando siempre un pretencioso y ridículo brillo metálico. Todas esas “arenas” con nombres de bancos,  compañías multinacionales o aerolíneas árabes están manufacturadas con la misma aburrida maqueta. Pueden ser los estadios de Qatar, de Emiratos Árabes  o el estadio de la Pastora y a mí me saben a lo mismo: artificio descafeinado e ilusión plástica, vil delirio de nuevo rico. Todos se ven igualitos. De hueva total. Ahora mis Tigres entran la modita de los bodrios disque futuristas. Se supone que debo estar feliz porque al fin mi queridísimo equipo tendrá un templo de primer mundo y sí, qué bueno, me da gusto que se mantenga en San Nicolás y en la Universidad, pero no puedo evitar sentir tristeza. El Universitario fue el primer estadio que conocí en mi vida y al que más veces he ido. He pasado cientos de tardes en sus gradas y muchas de mis más extremas emociones las he vivido ahí. Sí, ya sé que no puede ser eterno ni es coherente para un equipo rico y poderoso seguir jugando en una casa vieja. Además, la esencia y mantra sagrado de la sociedad regia se resume en una máxima: “Yo la tengo más grande que tú”. El regio siempre y en todo momento  está compitiendo. El regio compite hasta cuando está dormido o en coma y para muchos aficionados es intolerable que el odioso vecinito tenga un estadio moderno y nosotros no. No es mi caso. Yo me sentía muy feliz con mi equipo jugando en el Universitario. Era propio de los vecinos y su esencia tener un estadio con nombre de banco, un sitio artificial, frío, hueco, falso,  frígido e hipócrita  como es la personalidad del rayado promedio, pero entiendo que  no puedes detener el tren bala de la Historia. Dentro de tres años el estadio más pasional, energético y auténtico de México será puro y vil polvo en el viento e irá morar al purgatorio donde yacen nobles templos como el viejo San Mamés, Boleyn Ground, Vicente Calderón, White Hart Lane, el Wembley de las cuatro torres,  Delle Alpi, Highbury, Sarriá, el Parque Asturias y próximamente San Siro. Es preciso construir un estadio acorde con los nuevos tiempos, dicen y sí, lo entiendo. Sucede que los nuevos tiempos no me gustan y el espíritu de la época apesta. Para nada me extrañaría que el nuevo templo Tigre se llame Arena Bitcoin o Estadio Bitso o una mamufada por el estilo, pero en fin… Es el Zeitgeist, el omnipresente Zeitgeist, el pestilente Zeitgeist que todo lo corroe.