Eterno Retorno

Tuesday, December 09, 2003

Bueno, me he decidido a publicar mi primera disertación odiosa y políticamente incorrecta. Por fortuna, el blog es un foro de debate y libre expresión. Ayer pensé que no valía la pena hacerlo, pero hoy he cambiado de opinión.

Primera disertación políticamente incorrecta-

Los indigenistas y yo

I- Sobre la superioridad de las culturas europeas

Con los indigenistas a menudo tengo desencuentros ideológicos y salvajes esgrimas intelectuales que deforman en riña navajera de improperios.
La rimbombante glorificación y mitificación de las culturas prehispánicas y la necesidad de construir en torno a su recuerdo una suerte de patrioterismo barato siempre me ha causado gracia.
Su visión idílica y romántica de los pueblos precolombinos me recuerda a esos espantosos y ridículos murales chicanos que muestran a un Cuauhtémoc tan gallardo y musculoso como un Tarzán del Popo, cargando a una princesa morenaza tan tetona y culona como una Jennifer López de Mesoamérica
Los indigenistas quieren ver el México Prehispánico como una suerte de nación unida, poderosa y atiborrada de sabios que fue destruida por una cultura bárbara y sanguinaria que se valió de su superioridad en armamento para vencerlos.
No tengo nada en contra de las culturas prehispánicas, de las cuales, sin duda alguna, la Maya fue por mucho la más grande, seguida de la Tolteca. Estamos hablando del Horizonte Preclásico y Clásico. Es decir, unos 700 años antes de la llegada de los europeos. Me gusta su mitología y admiro su arquitectura. Pero no por ello me taparé los ojos y diré las que los indigenistas llaman nuestras culturas (nuestras, háganme el favor, como si eso fuera la nación mexicana) fueron muy superiores a los embrutecidos europeos medievales.
Aquí viene la primera idea que les recaga y reenputa a los indigenistas: Digan lo que digan, las culturas europeas del Siglo XV eran infinitamente SUPERIORES a las culturas precolombinas.
Según el historiador Luis González de Alba, el avance de una cultura lo medimos: A) Por su desarrollo- B) Minería C) Pensamiento y arte- Pues bien amigos indigenistas, siento informarles que en Europa y Asia, la agricultura y la ganadería fueron descubiertas 4 mil años antes que en América.
En minería, nos dice González, medimos las culturas por edades. De piedra, de bronce, de hierro, según el material empleado por la cultura. Pues bien hijitos de Cuauhtémoc, les informo que todos los pueblos americanos sin excepción permanecían en la edad de piedra cuando llegaron los europeos a América. ¿O acaso recuerdan ustedes que tuvieran armas de hierro o bronce? Este considerable nivel de atraso contribuyó en gran medida a su derrota militar.
Ahora bien, en materia de pensamiento y expresión, resulta clave una cosita que en mi pueblo llaman escritura y ningún pueblo americano desarrolló nada ni medianamente comparable a la escritura china, asiro-caldea, fenicia o griega, ni nada que se acercara a la numeración romana.
Sí, nadie cuestiona la grandeza incomparable de su arquitectura, pero únicamente como diseño de paisaje, pues a diferencia de griegos y romanos, las culturas precolombinas no fueron capaces de espaciar las columnas.
Se habla de un gran avance en materia astronómica, que en el caso de la cultura Maya del Horizonte Clásico fue muy superior al europeo. Desgraciadamente no se puede hablar de observación astronómica, pues lejos de una explicación científica, su contemplación de los astros tuvo una razón teológica y supersticiosa. Baste recordar los funestos presagios que asaltaron a Moctezuma antes de la Con-quista, basados en la obervación de los astros.
O sea amigos indigenistas, que mientras aquí en América estábamos en la vil edad de piedra, en Europa ya había imprenta, (Viva Gutenberg) universidades (Salamanca y Bolonia) armas de bronce, hierro e incluso pólvora y grandes navíos capaces de recorrer enormes distancias. Ya se había escrito el Mío Cid, el Amadis de Gaula, el Cantar de Roldán, Tirante El Blanco, solo por hablar de textos literarios medievales y no de la enorme tradición lírica greco-romana. Digan lo que digan, la absoluta superioridad de la cultura europea sobre la mesoamericana es incuestionable.


II- En torno a la Conquista

Los indigenistas me suelen considerar un hispanófilo enamorado de la Conquista, precisamente a mí que soy anticristiano. Carajo, simplemente soy crudo y realista en mi interpretación. En la historia no hay buenos ni malos ni hay justicia o injusticia (más bien se podría decir que la injusticia es la norma, pero la historia de la humanidad es la historia de la guerra y en la guerra no gana nunca la justicia)
¿Cómo explicar que menos de 300 soldados españoles puedan superar a cientos de miles de guerreros aztecas? Lo siento amigos indigenistas, pero Hernán Cortés fue más inteligente. Saber utilizar los odios de los tlaxcaltecas a favor de tu ejército, convertirlos en aliados y devastar en cuestión de meses al imperio más poderoso de América requiere mucha astucia. No tuvieron la sagacidad necesaria para destruir a la expedición de Cortés, seamos realistas. Lo mismo le sucedió a los Incas con Pizarro. No me digan que fue una guerra injusta y cruel pues los aztecas, un pueblo guerrero por naturaleza, fueron un tanto cuanto malditos con sus enemigos tepanecas, tlaxcaltecas, cempoaltecas etc. con quienes no tenían la menor piedad a la hora de sacrificar a los vencidos. Los pueblos prehispánicos guerreaban entre sí, se sojuzgaban, cobraban onerosos tributos y eran tan o más crueles que los españoles. Murieron como vivieron y como guerreros deben aceptar las reglas del Dios Marte. Injusta hubiera sido la guerra si los españoles vinieran a dominar a un pueblo pacífico e inocente, pero la realidad es que un grupo de apenas 300 aventureros y 16 caballos pudo acabar con un Imperio bélico y sanguinario. Ser inteligente para sembrar la cizaña también tiene su mérito en el arte de la guerra.
Pero en este país, si quieres ser cool, políticamente correcto y apreciado en la UNAM, debes decir que los españoles fueron unos hijos de puta, que los europeos hicieron mierda a tu país, gritar No al Quinto Centenario, pugnar por la eterna grandeza de las culturas prehispánicas e identificar a México con el Imperio Azteca, como si hubiera sido una nación organizada. Por cierto ¿en que idioma se expresan los más radicales indigenistas? ¿En que lengua pronuncian su ridículo no al Quinto Centenario? Fuera de León Portilla, un hombre que merece todo mi respeto y cuya obra admiro, no conozco ningún intelectual que hable en nahuatl. Porque hablamos español, procedemos de España y nos debemos a España y me puede mucho más el Mío Cid que los cantares de Nezahualcoyotl.
En lo personal me siento mucho más identificado con España, de donde provienen mis raíces, mi idioma y toda mi carga genética.

III- En torno al México independiente

¿Quiénes lograron la independencia de las colonias en América? No fueron por cierto indígenas y mestizos, mucho menos esclavos (salvo en el caso de Haití cabe aclarar. Leer el Reino de Este Mundo de Carpentier) Fueron criollos, hijos de españoles. Bolívar, San Martín, Sucre O,Higgins e Iturbide (que les guste o no, es el verdadero consumador de la Independencia en México ) fueron militares educados en el ejercito realista.
La independencia de los virreinatos y capitanías españolas es un producto natural de la ilustración criolla. Las rebeliones indígenas que hubo en la Nueva España como la de Canek en Yucatán y la de los negros de Yanga en Veracruz, fueron brutalmente sofocadas. Incuso la insurrección popular de Hidalgo tuvo escasos meses de duración y fue rápidamente extinguida por Calleja. La Independencia se consumó, amigos míos, con el Plan de Iguala y los tratados de Córdoba, impulsados por el criollo Iturbide, que combatió salvajemente a Morelos e Hidalgo. La independencia resultó rentable a los criollos cuando les resultó inconveniente someterse al absolutismo de Fernando VII, quien desconoció la Constitución de Cádiz. Es mentira, como pretenden los patrioteros, que el pueblo mexicano se haya liberado del yugo español, pues el pueblo mexicano no existía como tal. La conciencia e identidad de nación mexicana se empezó a conformar lentamente a partir de 1821.
Ahora, pasando a otros temas, los patrioteros indigenistas tienden a creer que Juárez reivindicó sus supuestos derechos. Yo admiro demasiado a Juárez, a Ocampo y a la generación liberal, sin duda la generación política e intelectual más grande de toda nuestra historia. Los que le rompieron la madre a la Iglesia y por cierto, sépanlo ustedes indigenistas, al trato especial a los indígenas. A los in-dígenas no les gustó que les dieran el trato de todo ciudadano mexicano y preferían la condición de eternos menores de edad que les daba el virreinato. Cuenten ustedes cuántos caudillos indígenas se sublevaron contra Juárez.


IV Zapatistas, unamitas y fauna similar

Sobre la condición indígena actual prefiero ni hablar. Marcos fue un buen intento, una alucinación de mal gusto, un buen toque al surrealismo de este país. Sirvió para darle una patadita a la conciencia de los mexicanos y despertarlos del sueño primermundista del salinismo. Paren ustedes de contar.
La perorata de los indigenistas de café, el mentado derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas y la constitución de regiones autónomas pluriétnicas con personalidad jurídica, gobiernos y cuerpos de seguridad propios, con capacidad de celebrar acuerdos y tratados con el Estado Mexicano me parece un absurdo absoluto. Vaya caótica Babel que construiríamos en este país con semejantes separatismos y privilegios para las minorías. Una cosa es respetar usos y costumbres, a lo cual nadie con un mínimo de sensatez se opone, pero otra es crear ínsulas separatistas con mínima representación poblacional. Pues los problemas de marginación, represión e injusticia social, que yo sepa, no son exclusivos de las minorías indígenas y digamos que más de un 90% de mexicanos no indígenas que hablamos español, padecemos de alguna manera las consecuencias de vivir en un sistema a todas luces inequitativo.
Marcos, un tipo que nada tiene de indígena, pretende definir el futuro de las etnias de este país, mientras que Juárez, un tipo que era absolutamente indígena, definió la consolidación y el futuro de toda una nación haciendo a los ciudadanos mexicanos iguales ante Ley, exterminando fueros y privilegios de las castas y minorías eclesiásticas, militares e indígenas. La República liberal y secular de Juárez, es absolutamente antagónica al proyecto de Marcos. En ella había igualdad jurídica entre los mexicanos y no zonas autónomas privilegiadas donde rigiera un estado de derecho fundado en las supuestas diferencias de las minorías. Yo, por supuesto, me quedaré siempre con Juárez.


PD- Por supuesto, no faltará quien piense que soy un burgués insensible que nada sabe de las culturas indígenas. Es difícil comprender o penetrar en el alma de una cultura, lo reconozco, pero al menos me he preocupado por vivir y conocer en carne propia, en la medida de mis posibilidades, la realidad de algunos grupos étnicos. En 1995, pasé más de un mes en la sierra de los Tepehuanes en el sur de Chihuahua y norte de Durango viviendo en el pueblo de Baborigame. Durante la Primavera de 1996, pasé varios días en la Mesa del Nayar con los Coras y tuve la oportunidad de vivir su alucinante ritual de Semana Santa. He presenciado la peregrinación de los huicholes al desierto potosino y he viajado por muchas regiones de Chiapas, Oaxaca y la Sierra Tarahumara. Grandes experiencias, inolvidables enseñanzas me llevo de aquellos viajes y una profunda admiración por esos pueblos, principalmente el cora.
Pero creo que la digna vida de estos pueblos trabajadores y sus naturales ambiciones de progreso, nada tienen que ver con la perorata anacrónica, patriotera y rimbombante de esos seres criollos y mestizos que se autoproclaman redentores de los indígenas.