Eterno Retorno

Saturday, July 02, 2011


Muchos años antes de que la familia Hank ubicara a Tijuana en el mapa, el Hipódromo Agua Caliente era ya un sitio histórico. En una ciudad adolescente donde las más antiguas efemérides ni siquiera cumplen un siglo, el primer hipódromo, construido en 1916, es casi un mito fundacional que se anticipó a los idílicos años veinte, cuando Tijuana, como el París de Hemingway, era una fiesta. Aquella mítica Tijuana escenificada en el bucólico Patio de las Palmeras y el Salón de Oro del Casino Agua Caliente donde pasearon Rita Hayworth, Bing Crosby y Clark Gable. El sitio donde Dolores del Río filmó In Caliente y donde, según las malas lenguas, Al Capone apostaba su fortuna.

El primer hipódromo, con gradas de madera, se ubicaba en las inmediaciones del Río Tijuana, cerca de la garita, en donde actualmente se ubica el centro comercial Pueblo Amigo, paradójicamente propiedad de Hank. Este viejo hipódromo fue echado a andar en 1916 por el estadounidense James Coffroth y su apertura representó el primer gran golpe a los comerciantes y cantineros de la Avenida Olvera, para entonces llamada Avenida A, pues las carreras de caballos absorbían a la totalidad del turismo. El hipódromo estaba apenas a unos metros de la línea fronteriza y para llegar a él no era preciso atravesar el Río Tijuana, misión de lo más peligrosa. Los comerciantes de la Avenida A veían con horror como el hipódromo les robaba la totalidad de sus clientes, por lo que idearon un tranvía que aguardaba a los turistas justo en el cruce fronterizo y los llevaba a las puertas del Tijuana Fair, donde el juego, el alcohol y las mujeres les daban la bienvenida en la puerta. El pequeño problema es que los turistas, ya alcoholizados, debían cooperar con la fuerza de sus brazos para voltear al tranvía y ponerlo en la ruta de regreso a la línea internacional desafiando al crujiente y tambaleante puente de madera que cruzaba sobre el río.

Cuando el censo de 1921 contó mil 228 habitantes en Tijuana, el mojigato presidente estadounidense Wilson ya había sometido a su pueblo a una sobriedad forzada que se tradujo en los años de oro de la antigua Tijuana, que ofreció a los estadounidenses las bebidas que en su país le prohibían. La de los 20 fue la década de mayor bonanza en la historia de una Tijuana que hervía de sedientos turistas que dejaban sus dólares en las cantinas. Por once se multiplicó la población tijuanense en sólo diez años pues al llegar a 1930, la ciudad sumaba 11 mil 271 habitantes que habían llegado atraídos por las historias de ese cuerno de la abundancia. Fue la década del Foreing Club, de la Cervecería Mexicali, del Jai Alai y del mítico Casino Agua Caliente, non plus ultra del tijuano glamour. Mientras las apuestas corrían y las botellas se vaciaban, en la cocina del Hotel Cesars Palace nacía para el mundo la Ensalada César, improvisada por Cesar Cardini y Livio Santini, mientras los primeros aviones mexicanos eran fabricados más allá de la colonia Libertad. Muy lejos de ese mundo de jugadores y turistas sedientos, a más de 3 mil kilómetros de distancia, nacía en Santiago Tianguistenco el profesor Carlos Hank González mientras el nacionalismo revolucionario arrojaba sus últimos escupitajos de fuego y pólvora antes de institucionalizarse.

El Hipódromo Agua Caliente se estableció en su actual ubicación en 1932, cuando aquella zona de Tijuana era un vasto paraje campestre alejado de todo centro habitacional. Las casas y los comercios llegaron mucho después. El antecedente histórico de Jorge Hank en Tijuana fue un personaje igualmente polémico y seductor, cuya vida genera aún controversias. Para algunos fue un empresario modelo cuya creatividad y nivel de compromiso trajeron la época de mayor esplendor en la historia del hipódromo. Para otros, fue un delincuente de cuello blanco, un mafioso que se dedicó a lavar dinero y que acabó su vida en una prisión de California. Juan Salvatore “Johnny” Alessio se llamaba ese personaje cuyo nombre va asociado a los años dorados del Agua Caliente. Había nacido en Claksburg, West Virgina, la noche de San Juan de 1910, hijo de de empobrecidos inmigrantes italianos, que probaban fortuna en América. Domenico Alessio y su esposa Rosa Massa emigraron a San Diego en 1920. A diferencia de Jorge Hank Rhon, Johnny Alessio no nació entre pañales de seda y debió sortear una infancia muy difícil como lustrador de zapatos y vendedor de periódicos en las calles sandieguinas. A los 19 años el joven Johnny era mensajero del Banco del Pacífico en donde fue escalando rápidamente al puesto de cajero, jefe del departamento de cambio de divisas extranjeras, subgerente y finalmente gerente. Alessio no nació con la vida resuelta como Hank, pero sus años en el banco le permitieron ir tejiendo una envidiable red de relaciones públicas con comerciantes y empresarios. Del banco brincó a la subgerencia del Hipódromo Agua Caliente en 1947 y en 1953, justo en el año en que Braulio Maldonado se convertía en el primer gobernador constitucional de Baja California, que apenas había sido erigido como el Estado 29, Johnny Alessio era nombrado director ejecutivo del centro hípico. Los años dorados del Hipódromo Agua Caliente estaban por comenzar. Innovador y revolucionario por naturaleza, Alessio impulsó algunas novedades como el casco protector marca Caliente para los jockeys, la pista móvil para las carreas de galgos y el sistema de apuestas 5 y 10, punto de referencia de Tijuana para el mundo hípico, adoptado en Estados Unidos, Japón, Sudáfrica y Canadá entre otros países, que registraron bolsas de apuestas de estratosféricas cantidades con este sistema. Un nuevo milagro tijuanense se gestaba entre las patas de los caballos mientras Alessio expandía sus inversiones hasta Ciudad Juárez en donde empezó la construcción de un nuevo hipódromo en 1965. Al igual que Hank, Alessio también jugó el rol de benefactor y filántropo aunque con mayores alcances, pues construyó al menos diez escuelas, además de donar despensas y juguetes cada Navidad. Alessio no sólo fue presidente del Club Rotario de Tijuana, sino que también recibió cantidad de reconocimientos como Caballero de la Distinción, Señor San Diego y Señor Tijuana. Pero al igual que Hank, Alessio también tejió una interesante leyenda negra. El bondadoso empresario fundador de escuelas y generador de sonrisas infantiles, era considerado un criminal por el Gobierno Federal de los Estados Unidos. Mientras el ex presidente Miguel Alemán Valdés, como cabeza del Consejo Nacional de Turismo, le entrega un reconocimiento por haber hecho crecer tan significativamente el turismo gracias al Hipódromo, el gobierno estadounidense lo investiga y le embarga sus hipódromos de Ruidoso y Sunset Park por supuesta evasión de impuestos, antes de aprehenderlo y meterlo en prisión. Una época de bonanza y glamour que acabó reducida a cenizas cuando las llamas consumieron al Hipódromo Agua Caliente. ¿Un incendio provocado por el propio Alessio para escapar de sus deudas y tratar de tapar sus corruptelas? El fuego siempre ha dado lugar a sospechas en Tijuana.