Santiago y cierra, España. Duro contra los gabachos y mamelukos
El término gabacho no fue inventando en México para referirse a los estadounidenses, sino en España para nombrar a los invasores franceses. Napoleón invadió la Península Ibérica en 1808 y puso en el Palacio Real a su borrachín hermano, Pepe Botella, pero los españoles le respondieron con levantamiento popular y guerra de guerrillas. El 2 de mayo de 1808 fue un día rabia en Madrid, cuando el pueblo salió a las calles a enfrentar con herramientas de labranza a las tropas francesas de Murat, mientras que la guerra de guerrillas en los Pirineos y la Sierra Morena fue la táctica de desgaste con que la resistencia española pudo mantener a raya a más de 300 mil soldados franceses. Mi úlcera española, llamaba Napoleón a su fallida guerra ibérica. Esa táctica de guerra de guerrillas y operación desgaste es lo que tendrá que obrar hoy la Furia Roja si quiere resistir a la evidente superioridad francesa. Por cierto, yo no sé de qué se sorprende Rajoy con el origen étnico de Les Bleus. Ya en 1808, el grueso de las tropas napoleónicas que invadieron España estaban compuestas por Mamelucos, (mamlūk en árabe) una tropa mercenaria de esclavos libertos conformada en su mayoría por soldados musulmanes del norte de África o del Imperio Otomano. También la tropa napoleónica era tan diversa como la selección francesa y en la guerrilla española combatía el joven navarro Xaver Mina, que después lucharía por la independencia de México alentado por mi paisano Fray Servando. Yo no sé por qué los políticos derechistas están tan obsesionados con el origen étnico de los representativos nacionales. ¿Qué es un español? Un español es un fenicio, un cartaginés, un visigodo, un celtíbero, un romano, un mozárabe, un sefardí. Hasta yo, que soy una mezcla de mil sangres y chingadera y media, soy un español. ¿Qué es hoy en día un francés? Un galo celta, un arverno, un bretón, un normando, un magrebí, tan argelinos o tan franchutes como Camus o Zidane. En su novela Sumisión, Michel Houellebecq profetizó el triunfo democrático de un partido musulmán. Lo que el gran iconoclasta de la Isla Reunión no supo ver, fue que antes que el Palacio del Eliseo los hijos de Alá conquistarían algo mucho más importante: el idioma universal del futbol, porque hoy Les Blues son casi en su totalidad musulmanes. ¿Argumentarán que los valores franceses son cristianos? Yo, desde mi atea óptica, podría decirles que los dioses originarios de la Galia eran Tutatis y Belenos y antes de Notre Dame, los druidas oficiaban bajo los dólmenes con coronas de muérdago. En fin colegas, hoy toca morir con dignidad. Este 14 de julio no caerá la Bastilla ni sonará la Marsellesa. ¡Desperta Ferro! ¡Santiago y cierra, España!


