MEXICANIDAD AL PALO
Reflexiones mundialistas
1- Gilberto Mora es lo mejor y lo más trascendente que le ha pasado al futbol tijuanense en toda su historia. Entre los mil y un jugadores que han chutado pal monte entre olvidadas franquicias - del Inter a Chivas Tijuana, pasando por Nacional, Trotamundos y ese gran chiste llamado Xoloitzcuintles- Morita es lo único que marca un antes y un después en la historia del futbol mexicano. Por supuesto, no volveremos a verlo en canchas tijuanenses ni mexicanas. Algún día, dentro de diez o doce años, cuando Morita esté en el cénit de su carrera jugando finales europeas con Mánchester City o PSG, me costará trabajo creer que algún día lo vi jugar en la perrera xoloitzcuintla con 16 años anotándole un golazo a un Nahuel casi cuarentón. Vaya, para acabar pronto, el niño futbolista es el mayor (o acaso el único) aporte que el hankismo y su grupo Caliente han hecho a la nación.
2- Siento rabia cuando veo a Quiñones en plan de crack matón. Se me retuercen las tripas porque Tigres lo trajo, lo formó y lo desechó. Me da coraje recordar que en Tigres le llamábamos patas de raqueta y cuando fue vendido casi regalado al Atlas, lo festejamos sintiendo que estafábamos a los rojinegros con bisutería chafa. Lo que daríamos hoy por tenerlo en la delantera, lo que nos costaría comprar lo que un día tuvimos gratis. Nadie sabe lo que tiene hasta que…
3- Pienso que el modo party de Samuel García y su patética caravana de burócratas vestidos de naranja obligados a apoyar a los holandeses, pasará a la historia como una de las anécdotas más ridículas y esperpénticas de un político en un mundial (y mira que hay varias).
4- El futbol es hoy en día la única religión realmente universal, el único fenómeno capaz de poner en sintonía a la humanidad entera y de hacer que millones de seres en los más diversos rincones del planeta estén hablando de lo mismo. En Berlín cagados de calor y en Asunción enchamarrados hay multitudes congregadas en la plaza danzando como los ratones del Flautista de Hamelin
5- Creo que el mejor Mundial será siempre el que se jugó en tu adolescencia. El Mundial 86 marcó un antes y después en mi vida. Fue mi umbral entre la infancia y la adolescencia, mi entrada a un nuevo mundo de sensaciones, emociones e intensidades hasta entonces desconocidas. Es muy fácil caer en la tentación de idealizarlo, de ponerlo en un altar y decir que nadie lo igualará nunca, de la misma forma que hay tantos señores que consideran a México 70 y al Brasil de Pelé como el pico más alto del arte futbolístico, pero yo sé bien que la nostalgia es terriblemente mentirosa. Dejando a un lado el latrocinio corporativista de la siempre puerca y trompuda fifa y su afán de convertir el futbol en un parque temático estilo Disney, lo cierto es que en 2026 se juegan extraordinarios partidos con un nivel futbolístico supremo. Vaya, duele tirar este facto, pero creo que si se enfrentaran el Brasil de Pelé contra la Francia de Mbappé, les Blues les andan poniendo una chinga. Se tenía que decir y se dijo.
6- Pienso en el caleidoscopio de recuerdos que el verano del 26 creará en miles de niños y adolescentes y la forma en que lo recordarán cuando sean adultos. Por ejemplo, me imagino que mi sobrino Jorge Eugenio, devoto futbolista de nueve años de edad, recordará por siempre este Mundial porque el primer Mundial, como el primero amor, nunca se olvida.
7- Después de generar más dudas que certezas contra sudafricanos y coreanos, creo que los juegos contra checos y ecuatorianos pasarán a la historia como dos de las más sólidas y redondas exhibiciones de una selección mexicana en toda su historia. Hay cierta magia en eso de mantener la portería inmaculada, aunque a veces esa virginidad se vuelve una obsesión y pienso que cuando el Tala vaya finalmente a recoger un balón al fondo de las redes se puede venir la maldita debacle. Le sucedió a Walter Zenga en Italia 90.
8- Me extraña lo poco que hemos enfrentado a los ingleses en mundiales. Solo una vez en Wembley hace 50 años. Vaya, hemos enfrentando no pocas veces a Brasil, a Alemania, a Argentina pero con los ingleses no tenemos historia. Aunque es mucho más rival que cualquiera de los cuatro anteriores, el primero realmente serio que toca enfrentar, creo que México es favorito. Le doy un 60% por 40%. Nuestra tragedia se consumará al salir del Azteca.
9- En estos días es muy fácil ponerse en plan Borges y decir que los futboleros somos unos simios descerebrados, unas bestias primitivas enajenadas por un juego básico y cavernario. Tienes toda la razón Georgie: “el fútbol es popular porque la estupidez es popular”, pero resulta que yo asumo conscientemente esa estupidez y me entrego a ella gozando mi condición de estúpido. Muchas de las cosas que más felices nos hacen en la vida son estúpidas e innecesarias, divinamente inútiles, empezando por la literatura.


