Eterno Retorno

Saturday, July 04, 2026

Cuatreros de juliano el apóstata

 


 

1-               El 4 de julio de 1776 era un día sumamente caluroso en Filadelfia. En salón de la Casa de Pensilvania yacían sudorosos John Hancock, Samuel Adams (el que inspiró la deliciosa chelita) Benjamín Franklin, John Adams y Thomas Jefferson. Era tal el bochorno, que estos caballeros optaron por abrir las ventanas pero como a un lado estaban unos corrales de vacas, la salita pronto se infestó de moscas panteoneras. Obligados a optar entre el bochorno y el enjambre,  eligieron darle fast track al documento y firmarlo sin peroratas ni discursitos. El papelajo en cuestión había sido redactado por Jefferson y entre otras verdades espetaba que todos los hombres son creados iguales y tienen derechos inalienables. Los derechos en cuestión son la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Por supuesto, lo de ser creados iguales y tener derechos inalienables no aplicaba para los más de 500 mil esclavos de origen africano que trabajaban en aquellas colonias. Que ni lo mande su protestantito dios tan blanco.  Lo que realmente repateaba a estos señoritingos, es que el rey británico Jorge III no los dejara comerciar y enriquecerse libremente, pues la corona británica era más pinche cobrona y voraz que el SAT. Por cierto, lo del 4 de julio fue una suerte de pre aprobación en comisiones, pues la firma oficial y definitiva de la Declaración de Independencia en pergamino por los 56 delegados, se dio hasta el 2 de agosto, pero todas las mitologías nacionales están llenas de detalles como estos (por estos rumbos tampoco se gritó un viva México el 15 de septiembre).

2-             Creo que de todos los personajes de 1776,  el que me parece más admirable es Thomas Paine, el ideólogo más liberal y laico del movimiento. Inglés de nacimiento, este incendiario gacetillero creó un panfleto llamado Common Sense que encendió la antorcha libertaria y provocó que toneladas de té fueran arrojadas al mar. Thomas Paine era de los míos, pues fue un radical del laicismo y el libre pensamiento. Rechazó las religiones institucionalizadas y exigió la separación estricta entre iglesia y Estado. Fue un crítico feroz de la biblia y defendió el uso de la lógica y la ciencia, abogando porque la razón guiara a la sociedad, buscando proteger la libertad civil del control eclesiástico. Hoy, 250 años después, me pregunto dónde quedaron esas sabias ideas expresadas en Common Sense porque si algo les falta a los gringos hoy en día es elemental Sentido Común.

3-             ¿Cuándo se jodió USA Zavalita? Caray, creo que una parte ya nació jodida. Siempre han sido un país muy bipolar. Sus valores fundacionales honran la libertad, la democracia, el albedrío individualista, el progreso material, pero al mismo tiempo tienen un complejo mojigato y persignado y un odioso delirio supremacista. Aunque el 4 de julio es hijo de las ideas de la Ilustración francesa, al final acaba brotando el espíritu de los puritanos misóginos que cazaban guajolotes y ahorcaban mujeres en Salem.

4-             Yo mismo tengo una relación contradictoria con esa nación. Mal que bien, me guste o no, es después de México el país que más he recorrido y en donde he pasado más tiempo. Vaya, incluso he vivido ahí en dos periodos de mi vida y confieso que fui feliz. También fui becario de la Embajada para un viaje de estudios a Washington y Arizona. He estado en la Casa Blanca y en el Capitolio, caminé los escombros de las Torres Gemelas en septiembre de 2001 y subí a la cumbre más alta de las Montañas Rocallosas.   Soy norteño, fronterizo y ese pinche vecino a veces tan odioso ha formado parte de mi vida, aunque muy a menudo lo deteste y la verdad es que con el trumpismo lo detesto cada vez más.

5-             Claro, hay cosas suyas que me agradan. Me gusta mucho Boston, me gusta todo Nueva Inglaterra, me gusta Nueva York, me gusta Colorado y a fuerza de convivencia y vecindad le tengo harto cariño a San Diego. Me gusta un chingo la cerveza Samuel Adams, adoro el Jack Daniels y el Wild Turkey, las Barbecue Ribs del Phillies y la langosta estilo Maine y el Clam Chowder. Adoro a Edgar Allan Poe y a Hermann Melville. Me maman Slayer, Testament, Exodus y Pantera (aunque estos últimos sean unos pinches rednecks). Me gusta un chingo Paul Auster, Philip Roth, Don de Lillo y Cormac McCarthy. Me fascinan Social Distortion, Bad Religion y Dead Kennedys, de la misma forma que me encanta Carson McCullers, Joyce Carol Oates, Lucia Berlin, William Faulkner y Hemingway. La mejor música para hacer ejercicio es el Hard Core neoyorquino  empezando por Agnostic Front, los Cro Mags y Sick Of It All, pero la mejor música para beber Jack Daniels es Black Label Society, Johnny Cash, Down y todo el Southern Rock, que es la musicalización del espíritu de Faulkner y Flannery O Connor.  Me prende su Noir empezando por Chandler, Hammet y hasta el Perro Ellroy (aunque sea un pinche redneck igual que Pantera) y me gusta su ciencia ficción y su horror, empezando por Philip K. Dick y Lovecraft (aunque también fuera un racista acomplejado).

6-             Me gusta todo eso y muchas cosas más, pero también hay demasiadas cosas que detesto, empezando por esa sensación de estar entrando a la Alemania nazi de 1936 cada que cruzo la garita o llego a un aeropuerto, sabiendo que estás a merced del mal humor de un migra para que tus derechos y garantías se vayan al carajo. Detesto su brutal ignorancia, su rampante incultura, su actitud de llegar a todas partes creyendo que todos estamos obligados a hablarles en perfecto inglés y hacer las cosas a su manera. Detesto su nula hospitalidad y cultura de servicio, su vulgaridad absoluta, su miedo, su desprecio o su caricaturización de todo lo que es foráneo (un Alien es para ellos un freak, una aberración incomprensible). Su visión del mundo es tan ñoña como el Small World de Disney. Detesto sus odiosos deportes con mención honorífica a la nfl, pero sobre todo detesto su manera de vivir el deporte como un show y detesto sobre todas las cosas que le digan soccer al FUTBOL. Detesto su cultura del espectáculo, su ceremonia de los óscar, sus mil y una figuritas de bisutería marca taylor swift o las kardashian y otras tantísimas basuras por el estilo. Pero sobre todo detesto su mojigatería hipócrita y su aferre a masturbarse con las biblias y las armas (siempre he sospechado que utilizan las ametralladoras como consoladores). Ante mí todas las religiones monoteístas son dañinas y nocivas, pero si hay una que me parece particularmente destructiva es el protestantismo gringo (que se lleva de cachete y nalgada con el sionismo israelí, pues son la misma cosa). Y lo peor de todo es que sus fuerzas progresistas, quienes deberían enarbolar la bandera de resistencia en estos tiempos oscurantistas, son unos pinches wokes. El wokismo es el cáncer de las luchas libertarias. El Partido Demócrata se pudrió cuando se infestó de wokes y en lugar de luchar por derechos sociales, se obsesionaron con el lenguaje incluyente y consideran un gran triunfo que Helena de Troya sea negra en una película. Nunca podrás derrotar al fascismo desdela trinchera de la ñoñería woke.

7-               Más que el Fuck the USA de Exploited yo pronuncio el I'm So Bored With The USA de The Clash. Me aburren profundamente. Creo que hoy en día lo mejor que tienen para ofrecerme es que de sus aeropuertos puedes brincar a lugares muy lejanos y muy diferentes, mucho más divertidos e interesantes que ese aburrido país que hoy celebra 250 años de libertad.

En fin colegas, estos son mis sentimientos hacia el vecinito. Feliz 4 de julio.