...pero whisky ya no tanto como antes
Escribir con café y leer
con whisky. Escribir en la mañana y leer en la noche. Café sigo bebiendo
muchísimo, pero whisky ya no tanto como antes. Suelo trabajar en la mañana y
siempre en el mismo lugar, justo en donde estoy en este preciso momento, la cabecera
de la mesa del comedor, de espaldas al patio, mirando a la sala, junto a un
baúl que funge como librero. Es mi oficina, mi línea de producción desde hace
casi 15 años y de este rinconcito ha brotado más del 90% de lo que he
publicado. Mi primer ritual matutino, después de beber el primer café del día y
antes de encender la computadora o mirar el teléfono, cuando aún no ha
amanecido, es escribir a mano, siempre a mano. La primera escritura del día
siempre es a mano y trato de postergar en la medida del posible el inevitable
momento de entrar en contacto con las pantallas y empezar a recibir dosis de
mierda y contaminación.


