Eterno Retorno

Friday, July 24, 2026

Adiós Lou Koller

 

16 de febrero de 1992, Arena López Mateos de Tlalnepantla.


Nunca olvidaré aquel sábado. Tocaban los thrashers Nuclear Assault y los blasfemos deathmetaleros Deicide, pero de última hora en el cartel colaron a una improbable banda de hardcoreros neoyorquinos llamados Sick Of It All de la que no sabíamos qué esperar. En aquel entonces no era común mezclar Metal y Punk en las tocadas. Para muchos la atracción morbosa del evento era la oscura brutalidad de Deicide, pero Glen Benton y su horda quedaron como unos pobres pendejos pretenciosos frente al ciclón de adrenalina que resultó ser Sick Of It All. Aquella noche en Tlane el Hard Core ganó la batalla por goleada y todo cambió para mí. Nunca había visto semejante descarga de fuerza y energía tan positiva como la que recetaron los neoyorquinos. Sobre todo recuerdo el derroche energético de su cantante, Lou Koller, un tipo flaco y alto, de pelo muy corto, que entonces tendría 25 años. Lo recuerdo brincando sobre las bocinas, tirándose stage diving, pasándole el micrófono a la raza y y aventándose al pogo. A partir de esa noche el Hard Core se volvió parte de mi vida. A la fecha, 34 años después, la considero la música ideal para hacer ejercicio, el imprescindible soundtrack cuando requieres una dosis de energía positiva en tu vida. Letras de resistencia, de coraje, de ser tú mismo y construir tu propio camino frente a la opresión del sistema. Y sí, el Hard Core es un camino de vida, una suerte de apostolado pacifista dentro de su aparente agresividad extrema. Todo esto lo narro porque hace unas horas el cáncer se llevó a Lou Koller, aquel energético cantante que provocó el slam más extremo de la metalera catedral mexiquense. Hoy más que nunca, cuando Estados Unidos vive sus horas más pestilentes, corruptas y oscuras, hace falta la rabia contestataria y la ética del Hard Core. Sick Of It All, Hartos de Todo! We Must Fight, Injustice System! Buen viaje Lou. Sangre, Sudor pero Nunca Lágrimas!