Idus de Marzo, mentadísimas, cacareadísimas, invocadísimas hasta el hartazgo y la saciedad en la historia de esta cuna porquerioza. Será que es mi destino como Julio César morir en marzantes y marzópicas Idus?
Un vicio jamas redimido, una botella arrojada al Pacifico con un Aleph adentro. Literatura, metal, futbol, buenos vinos y una dosis alucinante de vida diaria encontraras en este changarro. Quieres pasar?