Eterno Retorno

Wednesday, August 25, 2004

Estadios del Mundo. Mi primera vez.

Los estadios son los templos del presente. Son santuarios con arquitectura, personalidad, vibra y filosofía propia. Conocer un nuevo estadio siempre es penetrar a un Universo. Hay estadios a los que he acudido cientos de veces, como el Universitario de San Nicolás de los Garza, al que considero como mi casa.
Hace poco, leía en el tag un mensaje de Andrés en el que me narraba que él también recuerda el primer juego al que fue en su vida, un Pumas vs Tampico. También me pregunta si mi narración del Tigres vs Tampico es de memoria. La respuesta es sí, sí es de memoria. Después me puse a hacer un ejercicio mental y me di cuenta que puedo recordar con absoluta precisión todas las primeras veces que visité un estadio, con todo y los detalles del juego y las impresiones que me causó. Reconozco padecer una obsesión por visitar estadios nuevos. Cada vez que visito una ciudad, no pierdo la oportunidad de visitar su estadio. Algunos sólo los veo por fuera o entro a sus gradas, como me ha sucedido un par de veces en el Santiago Bernabeu, en donde es fecha que no se me hace ver un juego del Real, pese a que he estado en Madrid en dos ocasiones diferentes o con la Arena Amsterdam, donde no pude ver al Ajax. Pero si me toca la suerte de que haya juego, pues compro boleto.

Ya narré la historia del Estadio Universitario, que fue el primer estadio que conocí en mi vida y al que más veces he acudido. Ahora narraré brevemente todos los demás. Lo juro, son de memoria y no hay falla en los datos y marcadores.

Estadio Tecnológico de Monterrey- Partido Monterrey 2-1 Atlas- Noviembre de 1986.

Sí, lo confieso, el estadio que pertenece a los Borregos del Itesm y que un mediocre equipo de futbol renta cada 15 días (pues los miserables no son capaces de ser dueños de su propia cancha) fue el segundo estadio que conocí en mi vida.
Mi padrino José Manuel Basave también se encargó de apadrinar esa primera visita. Aquella vez yo le iba a los rojinegros, pero los rayaditos de Francisco Avilán, con Bahía y el Abuelo, se impusieron. Debo confesar que después del de Tigres, es el estadio al que más veces he ido en mi vida, aunque siempre para apoyar al equipo visitante que vaya contra las mierdozas rayas. Ahí me tocó cubrir como reportero a nivel de cancha la Final de 1993 cuando los Potros Atalntistas de LaVolpe, (con Miguel Herrera en la defensa por cierto) apalearon 3-0 a las rayitas. También fue en el tecnológico donde acudí a ver a Bon Jovi en febrero de 1990.

Estadio Azteca- Partido América 2-0 Tecos- mayo 1988-

Estaba de visita en el DF para una boda y me puse terco de visitar el Coloso de Santa Úrsula. Mi tío Agustín Basave apadrinó esa primera visita en donde las Águilas de Jorge Vyeira, con Zague, Santos, Hermosillo y compañía, dieron cuenta de los Tecos del austriaco Zenecowitch. Muchas veces he ido al Azteca desde entonces y tal vez el partido más memorable al que he acudido sea un Tigres 3-3 Necaxa en 1990.


Estadio Azulgrana. Partido: Atlante 2-0 Necaxa. Enero 1989.

Otra vez fue mi tío Agustín quien apadrinó esa visita. Yo estaba recién desempacado como habitante de la Ciudad de México y me di a la tarea de conocer todos sus estadios. El de la Ciudad de los Deportes es el estadio más viejo de México que continúa en funcionamiento. Tiene una vibra especial, no puedo negarlo. Un sobreviviente de la época del amor a la camiseta en el futbol.

Estadio Olímpico México 68. Partido UNAM 1-2 América. Febrero 1989.

Vaya forma de conocer el Estadio Olímpico, con un clásico de garra y bronca. Mi padrino en esa ocasión fue Hilario, un jardinero que trabajaba en casa y que es por cierto una de las personas más nobles que he conocido en mi vida. Nos fuimos en metro desde Cuatro Caminos a Universidad y conforme nos acercábamos los vagones se atascaban de porras agresivas. Las Águilas de Zague y Hermosillo dieron cuenta de los Pumas de García Aspe y un jovencísimo Luis García. Esquivar botellazos, huevazos y banderas quemadas fue parte del folklore. El México 68 fue el estadio que más visité mientras vivía en México, pues tenía muchos amigos Pumas. Dos años después, en ese mismo estadio, acudí a la mítica final que la UNAM le ganó al América el 7 de junio de 1991 con aquel inolvidable golazo del Tuca.

Estadio La Bombonera de Toluca (entonces no se llamaba Nemesio Diez) Partido Toluca 0-0 Tigres. Marzo 1991.

No tuve padrino. Fui solo y mi alma a ver a mis Tigres empatar con los Diablos que en aquel entonces eran un equipo mediocre y ratonero, lejos todavía de convertirse en esa máquina de goles que fue el equipo de Cardozo y Estay. Recuerdo que nos anularon un gol a los Tigres, creo que de Gasparini y los porritas perros bravos me estuvieron jodiendo la madre todo el juego pues yo iba con mi bandera y camiseta Tigre.


Estadio Corona de Torreón. Partido Santos 0-0 Tigres. Noviembre de 1993.

Viajé en camión de Monterrey a Torreón con mi colega Tigre Felipe Sarabia. Imposible que lo dejan a uno en paz con camiseta Tigre en ese infierno lagunero donde la afición es brava como ella sola. Mal partido. Tigres ratonero de Avilán echado atrás contra el Santos dirigido por Pedro García con Adomaitis, Apud y Daniel Guzmán que esa temporada sería subcampeón.


Estadio Foxboro de Massachussets. Partido Final MLS DC United 3-2 Galaxy LA. 20 de octubre 1996.

Imposible olvidar ese juego, primera gran final en la historia de la MLS, bañada por un diluvio y azotada por heladísimos vientos. Nunca en mi vida había acudido a un juego en condiciones atmosféricas tan desafortunadas. Mi tío Lee Davy y mi primo Cristopher fueron los padrinos de esta primera visita al mítico estadio de los Patriotas. El Galaxy de Jorge Campos se puso arriba 2-0, pero el DC del Diablo Etcheverri remontó y con un gol de oro acabó con las esperanzas angelinas. Una noche inolvidable.

Estadio Parque de los Príncipes de París. Partido París Saint Germain 3-0 Le Havre. Abril 1999

En plena luna de miel, Carol y yo fuimos a conocer el precioso y elegante estadio parisino, ubicado a un costado del Bosque de Bolonia. Fue mi primera visita a un estadio europeo. El Paris Sain Germain de Simone, Okotcha y Lama, dio cuenta de un débil Havre. Como dato adicional, comentaré que yo llevaba mi camiseta de Tigres, pues suelo llevarla a todos los estadios juegue quien juegue y resulta que la camiseta del Havre era amarilla, por lo que la gente pensaba que yo iba apoyando al visitante. Público ordenado y elegante el parisino.

Estadio Cerro Colorado Tijuana Partido Chivas Tijuana 1-0 Zacatepec. Mayo de 1999

Recién llegado a Tijuana, acudí a ver su equipo que jugaba los cuartos de final contra los cañeros. Mi primera visita al Cerro Colorado fue también mi primera visita a la Zona Este de la Ciudad. Ahí me enteré que había más Tijuana más allá de la 5 y 10. Gradas, cerro y hoyos en la cancha. Este fue a la poste el último juego de la historia de Chivas Tijuana en casa, pues el partido de vuelta en Zacatepec los cañeros golearon 5-0 y la siguiente temporada el equipo se transformó en Nacional Tijuana.

Estadio Qulacomm de San Diego. Partido México 0-0 Colombia. Octubre de 1999.

Mi primera visita al estadio sandieguino con un partido de la Selección Mexicana, todavía dirigida por Lapuente y con la alineación del 98, léase Luis Hernández, Cuauhtémoc, Claudio y compañía, que no pudieron contra la Colombia del Bolillo Gómez. Primera gran odisea en Trolley hasta el mítico Jack Murphy Field. Desde que vivo en Tijuana nunca me he perdido un solo juego de México en el Qualcomm y he acudido además a algunos juegos de los Chargers, pues he de confesar que la NFL también me gusta, más nunca y ni por error o invitación, a ver a los pinches Padres de mierda, pues como sabrán odio el beisbol con toda mi alma.


Estadio Teresa Rivero de Vallecas Partido Rayo Vallecano 1-1 Deportivo La Coruña. Mayo 2001.

Pues no se me hizo ver al Real Madrid en vivo, pero sí pude ir a ver al hermanito menor de los madrileños, el humilde Rayo Vallecano. Su pequeño estadio, ubicado a las afueras de Madrid en el barrio de Vallecas, es un pequeño escenario rodeado de edificios departamentales y a donde acuden files rayistas, habitantes todos del barrio. Esa ocasión recibían al poderoso Depor que le peleaba la punta al Real Madrid. Los gallegos necesitaban ganar para ponerse a dos puntos de los merengues, pero los rayistas, que peleaban el descenso, sacaron el orgullo y les empataron a uno. por lo demás, siento más cariño por el Rayo que por pijos mamones de La Castellana.


Estadio Olímpico de Roma. Partido. Roma 1-0 Atalanta. Mayo 2001.

Vaya experiencia inolvidable. Que ambiente el que se vive en el futbol italiano. El estadio a reventar, la pasión al rojo vivo. Ese año la Roma de Fabio Capello ganó el Scudetto. El partido al que acudimos Carol y yo era el penúltimo en casa y la Roma estaba por coronarse (se coronó en la última jornada contra Parma)
Vaya equipazo el de Capello: Batistuta, Cafú, Totti, Samuel. Peleado el partido a morir. La Roma ganó 1-0 con gol Vicenzo Montella y la euforia se desató. Bufandas, banderas, luces de colores en el mítico estadio que albergó la final de Italia 90 y las Olimpiadas de Roma. Nunca había visto tantos y tantos miles de minimotos zumbando como avispas al llegar y salir del estadio. Desde entonces, soy hincha declarado de la Roma.

Estadio Rose Bowl de Pasadena. Partido México 1-0 Salvador. Enero 2002

Se inauguraba la Copa de Oro y la selección de Javier Aguirre, recién clasificada al Mundial de Corea-Japón se impuso 1-0 en peleadísimo partido contra los juscatlecos. Después de ese partido, jugaron en la misma cancha Estados Unidos contra el invitado Corea del Sur y los gabachos gana. Aquella ocasión me ofrecí para cubrir toda la Copa de Oro pensando que México llegaría a la final, pero Corea del Sur nos eliminó en cuartos de final en penales bajo una lluvia torrencial.

Estadio Memorial Coliseum de Los Ángeles. Partido México 0-1 Argentina. 4 de febrero de 2003.

Desafortunado debut de Ricardo LaVolpe. Los argentinos nos ganaron por 1-0 con un autogol. El árbitro se comió un penal claro a favor nuestro. El de LaVolpe fue el segundo debut de técnico nacional al que asistí. Años antes acudí a ver el debut de Ojitos Meza en San Diego, que arrancó ganando 2-0 a Ecuador despertando falsas esperanzas. Por primera vez conocí lo que es el tráfico vehicular hard core de Los Ángeles. Más de dos horas atrapados en las afueras del estadio.


Los estadios que más deseo conocer el Mundo

Bombonera de Boca, Old Trafford de Manchester y Arena Amsterdam. Ya los visitaré algún día, lo juro.