Eterno Retorno

Saturday, November 07, 2026

Adiós Miguel Aceves


 

Podría empezar narrando que Miguel Ángel Aceves fue el contador más serio, profesional y responsable que he conocido, pero pocos saben que fue también un extraordinario contador de historias. Aunque su vida cotidiana transcurría en los kafkianos laberintos fiscales, Miguel tenía una gran vena artística. Integró grupos de teatro y talleres literarios y tenía un talento natural para narrar. Fue Laura Durán quien me lo presentó, cuando yo dejé de trabajar en nómina e inicié mi vida como profesional independiente. Miguel me llevó la contabilidad durante 17 años. Recuerdo cuando me condujo casi de la mano al SAT a tramitar la FIEL. Yo le decía que él era como mi Virgilio conduciendo a Dante a través del infierno fiscal. Solía decirle que el SAT-ánico era la verdadera Bestia del Apocalipsis y que su marca yacía en los datos biométricos. Por casi dos décadas Miguel me apoyó con todas mis declaraciones anuales, constancias u opiniones de cumplimiento. Cada cierto tiempo yo le escribía pidiendo su auxilio y su divina intervención: Contador Aceves, por favor, sálveme, la gran bestia SAT- ánica me invita cordialmente a cumplir mis obligaciones fiscales. Nuestra relación profesional era por la contabilidad, pero solíamos hablar muchísimo de libros. Era un hombre muy culto, gran lector. Alguna vez tuve el honor de que me invitara a prologar la antología Alquimia, Narrativa contemporánea, donde comparte textos con Ana Cerrillos, Laura Ruiz Esparza y María Alma Fregoso, integrantes del taller literario de Adolfo Morales Moncada. Presentamos el libro en la Casa de la Cultura de la Altamira.

“Cierra el cruce de caminos Miguel Aceves –bendito entre las mujeres- cuya narrativa encarna un compendio de toda la antología, pues en sus relatos reaparecen los elementos fantásticos de pesadilla gótica en amasiato con la leyenda urbana y algún retazo de historia regional. Aceves nos introduce a una casa hechizada de la colonia Independencia y nos invita a volar con las brujas sobre las calles de Tijuana a bordo de escobas que dan media vuelta al ver las cruces de la catedral, pero también nos sube a la máquina del tiempo para encontrarnos de frente con Juan Soldado y la niña Olga y es nuestro guía en la inflamada noche crápula del callejón Coahuila”, escribí en mi prólogo.
Recuerdo particularmente uno de sus cuentos que me pareció buenísimo, donde narra las andanzas de unas brujas repartiendo hechizos mientras vuelan en sus escobas por la Zona Norte de Tijuana, desde cuyas calles solo un pordiosero era capaz de verlas. Miguel fue una persona sumamente discreta y sencilla, pero de una nobleza descomunal. Hoy tuve mi acostumbrado despertar de madrugada a las 3:30 y al mirar rutinariamente el teléfono me encontré con un mensaje de Jaime Corrales donde me notificaba la tristísima noticia de su muerte. Solo puedo decir que en verdad me duele, pues en este mundo no sobra la gente noble y sencilla. Gracias por todo contador Miguel Aceves. Hoy toca un whisky a tu salud y mi imaginación volará contigo en una escoba de teatro y poesía recordando que siempre contaste mucho más que números