Eterno Retorno

Tuesday, October 27, 2026

Enfermo del Mal de Montano

 


 

Plantearse escribir es adentrarse en un espacio peligroso, porque se entra en un oscuro túnel sin final, porque jamás se llega a la satisfacción plena, nunca se llega a escribir la obra perfecta o genial, y eso produce la más grande de las desazones. Antes se aprende a morir que a escribir”, afirma el narrador catalán Enrique Vila Matas, que hoy recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas.
Encasillar en un género a este obseso de la literatura sería una tarea harto difícil por no decir un sacrilegio.

Creo que para clavarte en Vila-Matas debes estar contagiado del Mal de Montano, es decir de Literatosis, lo cual  significa estar bien pinche enfermo de literatura,  como si sólo a través de ella nos fuese posible pensar en la supervivencia o crear un sentido nuevo para la existencia propia.
Quien padece el Mal de Montano, explica Vila-Matas,  “está tan enfermo de literatura que la ficción inicial acaba transformándose en una realidad cuando el autor decide convertirse en carne y hueso en la literatura misma, encarnarse en ella, transformarse en la memoria de la Biblioteca universal, entrar a formar parte de una sociedad secreta de conjurados contra los enemigos de lo literario”.
Definitivamente, hace mucho que Vila Matas padece este “mal” y desde su trinchera se ha transformado un defensor a ultranza de la de la literatura en su estado más puro.

No siempre estoy de ánimo y humor para leer a este catalán, pero en algunos momentos de mi vida me he transformado en Shandy, lo que acarrea consigo temporadas muy vilamatianas. Vaya, mi Réquiem por Gutenberg en 2010 estuvo profundamente inspirado por Samuel Riba, el personaje de Dublinesca. Si tuviera que elegir, me quedo con Bartleby y compañía, París no se acaba nunca, Suicidios ejemplares e Historia abreviada de la literatura portátil. En 2015 me tocó estar presente en Guadalajara en la ceremonia en que le entregaron el premio FIL en Lenguas Romances

“Los callejones sin salida han sido el motor central de mi obra. Por eso no me extraña que ahora quiera complicarme la vida y hablarles del futuro”, dijo en su discurso

“Los escritores somos tipos complicados, gente de un coraje tan antiguo como el coraje mismo, gente zumbada, trastornada si ustedes quieren; gente esencialmente obsesiva, fascinantemente obsesiva” .

Recuerdo que en la mesa principal, junto con Raúl Padilla, estaba Jaime Rodríguez “El Bronco”, quien recién se estrenaba como gobernador independiente de Nuevo León. No le entendí ni madres, me dijo el Bronco al final de la ceremonia. Me estaba durmiendo.

Yo llevaba bajo el brazo mi ejemplar de París no se acaba nunca, pero obviamente tras la ceremonia me fue imposible acercarme a Vila-Matas, sin embargo la conspiración Shandy estaba de mi parte. Por la noche en el hotel Hilton me lo tope de frente saliendo del elevador y ahí voy como vil groupie a pedirle una dedicatoria. Para mi sorpresa no hubo palabras. Solo el dibujo de una silueta con sombrero y un garabato como firma. A la fecha lo atesoro como si dijera Para Paula de Parma.