Eterno Retorno

Friday, June 05, 2026

El infierno está encantador esta noche, lleno de pájaros de la noche que oímos cantar y nunca vemos


 

Empezamos a dimensionar el tamaño y la trascendencia del culto en la primavera porteña del 2005, la primera vez que Carol y yo viajamos a Argentina. Nos quedábamos en un hotel llamado Mayflower en pleno centro, en la calle Paraná y en el lugar se estaba quedando un road crew algo grande. Son los músicos y los técnicos del Indio Solari, nos dijeron. Nosotros ya habíamos escuchado Patricio Rey y los Redonditos de Ricota en un canal argentino llamado Much Music, pero no le habíamos puesto demasiada atención. En ese mismo viaje, acabamos pisteando Quilmes en un lugar llamado Don Satur, en plena calle Corrientes, que era el equivalente ponerte a beber en un Oxxo con rockola. Ahí conocimos unos cordobeses que esa noche nos presentaron a La Renga (desde entonces no dejo de escucharla) pero también pusieron bastante música de los Redondos y de los Ratones Paranoicos. Después descubriríamos a las Viejas Locas y al Pitty Álvarez. Fue en ese primer viaje cuando empezamos a dimensionar la profundidad del rock barrial porteño en donde el Indio Solari funge como sumo sacerdote. En Argentina la banda Ricotera es el equivalente a una gran iglesia cuyos feligreses viajan cientos de kilómetros y acampan para poder ver a sus ídolos. Creo que necesitas ser argentino para dimensionar la profundidad litúrgica de sus conciertos, pero con todo el dolor del ego de Cerati y Soda Stéreo, el récord absoluto de los recitales de rock en español con mayor asistencia en toda la historia lo tienen los Redondos y el Indio Solari. Este fenómeno del rock argentino lo veo como el equivalente literario a lo que en los años 30 fueron los grupos Florida y Boedo. En el grupo Florida estaban la revista Sur de las hermanas Ocampo, Bioy, Borges y todos los fresitas exquisitos, mientras que en el Boedo estaban los proletarios callejeros discípulos de Roberto Arlt y Elías Castelnuovo. En rock argentino el grupo Florida sería Spinetta, Cerati, Fito, mientras que el Boedo tiene como sumos pontífices a los Redondos y al Indio, pero sus cardenales son la Renga, los Ratones, Viejas Locas, la 25 y una vastísima pandilla de rollingos que en México nunca sonaron, pues aquí nos fuimos de nalgas con Soda y los Enanos. En fin, todo este chorote viene al caso porque hace unos minutos me acabo de enterar de la muerte de Carlos Alberto Solari, El Indio, el patriarca mayor de la Iglesia Ricotera. Casualmente y contra todo pronóstico hace unos días sonó en el gym la Bestia pop. “Voy a bailar el rock del rico Luna Park y a atomizar la butaca y brillar, como mi héroe la gran bestia pop”

Veremos si el infierno está verdaderamente encantador esta noche y si vas a robarle el gorro al diablo así… adorándolo… como quiere el… engañándolo mientras vas en la oscura multitud desprevenido… tiranizando a quienes te han querido. Y se escucharán los pájaros de la noche, que oímos cantar y nunca vemos y seremos como ese diablo que mea en todas partes y en ningún lado hace espuma, pues en el camino a la cueva del perico todos somos tipos que no duermen por la noche.