Assilah bajo la lluvia
Mi Abuela solía decirme que desde la costa malagueña podía mirar África en las mañanas soleadas. Oye Nani, y cómo sabías que aquello era tierra africana? Porque podías ver el cuello de las jirafas, me decía y yo, por supuesto, le sigo creyendo. Atravesamos el Estrecho de Gibraltar y aunque la distancia es corta, hemos cruzado el umbral a otro mundo. Primera incursión al continente africano y al mundo árabe. Tánger, como Tijuana, es una ciudad anfibia, ciudad ajolote, una interzona. Nos habían dicho que aquí más o menos masticaban el español, pero en nuestras primeras 24 horas hemos comprobado que no es así. Solo árabe y algo de francés. Imaginamos Marruecos con palmeras borrachas de sol, pero hoy nos ha recibido una tormenta invernal de aquellas. El camello Jorobita clama por una bufanda. Está helando en el desierto.


