Eterno Retorno

Friday, January 24, 2003


Comunismo literario

Hoy, dando un paseo por la librería del Cecut tuve a bien pensar ¿Cómo sería la literatura si se aboliera la personalidad del escritor y las editoriales? Sería fantástico, vivir en un mundo de libros anónimos que fueran leídos por puro placer. Imaginen un mundo donde existieran todos los libros que existen y han existido en la historia de la humanidad, pero sin firmas y sin sello editorial que los distinga. Todos tendrían la misma fisonomía, negros, blancos, rojos, como ustedes quieran, pero sin autor y sin sello editorial. Un mundo de total comunismo literario en donde uno no sabría si una obra es publicada por Tusquets o Alfaguara o por las ediciones de la Universidad de Hualahuises o si la edición fue pagada por el mismo escritor. Físicamente los libros tendrían absolutamente misma calidad. El papel sería el mismo, las pastas serían idénticas y no tendrían prólogos ni mucho menos frasecitas rimbombantes en la contraportada. Y nunca nadie podría saber si el libro lo escribió Joyce, Shakespeare, Saramago, el preparatoriano que ganó el concurso de su escuela, el profesor amargado de una universidad de pueblo, o la favorecida ramera de una institución cultural. Al carajo, todos tendían la misma firma: Anónimo. Ese sería un buen pacto entre literatos. Renunciar al nombre. Pero los escritores son peor que unas putitas concursando en un certamen barato de belleza. ¿Renunciarían a su nombre? ¿Lo harían? Creo que el pacto es la mayor utopía. Tendría que haber un régimen estalinista que prohibiera a los autores firmar sus obras.
Así se acabaría el conoces a tal o las leído la obra de tal o yo soy tal. Al carajo. El escritor como figura desaparecería de la faz de la tierra. Solo habría obras. Al carajo. El placer de la lectura radicaría en la obra misma. Se podría leer sin prejuicios y acabaríamos de una vez con esa despreciable especie de ser humano que se cree superior por haber publicado un conjunto de palabras escritas.
Yo mismo acabaría con mis prejuicios sobre ciertos escritores. Desde hace algún tiempo he tenido curiosidad de leer a Alberto Ruy Sánchez. Los labios del agua y Los nombres del aire se me hacen títulos sugerentes. Ayer ví al tipo en la tele y me causó repulsión. El típico chilanguito culto que habla como puto y tiene actitud de parásito de institución cultural
Miras las fotos de gente como Jorge Volpi, Ignacio Padilla, Pablo Soler Frost y te das cuenta que tienen el rostro del nerd más repugnante de tu salón, al que con gusto le habrías rajado una patada en el culo, le habrías dado un zape o le pondrías un letrero de pégame en la espalda (con excepción de Soler Frost, que me agrada, el resto me da hueva). O escuchas a Mario González Suárez criticar el gusto de los mexicanos por el futbol y el pisto barato ¿quien se cree el pendejo? Diciéndote que la neta de la literatura mexicana son Salvador Elizondo, Guadalupe Dueñas. A tomar por culo. Paisajes del Limbo me aburrió horrorosamente. Ven como soy de prejucioso. Tal vez si los libros no tuvieran firma ni foto ni vestigio alguno de su autor, leería muchos libros que hoy en día no leo por prejuicio. En fin, ya lo he dicho antes. Suelo amar los,libros, pero odio a los escritores.