Eterno Retorno

Wednesday, April 01, 2026

Sueles acudir a clase luciendo un raído saco de cuadros

 


Hasta hace un par de semanas eras el profesor de introducción a la historia del arte en una prepa patito,  una vil maquiladora de certificados exprés  y refugio  para una caterva de juniors reprobados y corridos de otras escuelas. Un profesor gordinflón y sudoroso que navega por la vida con su bandera de alivianado y buena onda, aferrado a demostrar a sus alumnos que los 54 años de edad y la calvicie en expansión no han hecho mella en su espíritu rebelde. Desde el primer día te encargas de dejarle claro a tus alumnos que no eres solamente el mal pagado maestro de una prepa venida a menos, sino un artista contestatario y vanguardista que da clases en sus tiempos libres por puro y simple compromiso artístico. Por supuesto, no les dices que tu magro sueldo de profe constituye (o constituía) la totalidad de tu ingreso y que hasta ahora son poquísimos los centavos que has podido exprimirle a tus creaciones artísticas, pues tu última venta ocurrió hace más de dos años y se limitó a un par de cuadritos que por caridad te compró el instituto municipal de cultura a precio de saldo, pero lo que puedas perorar da lo mismo, pues  tus alumnos jamás te escuchan. Podrías decirles que tu obra se subasta en Nueva York e igual a ellos les valdría un carajo como les vale cuando empiezas a hablarles de la importancia de saber mirar e interpretar el arte.  Digas lo que les digas sus ojos jamás se apartan de las pantallas de sus celulares. Claro, algunas veces te dedican una mirada para viborear tu atuendo y echar carrilla. Sueles  acudir a clase luciendo un raído saco de cuadros que hace un buen tiempo dejó de cerrarte ante la prominencia de la panza. El toque chic lo dan las deslavadas camisetas artísticas  que a ti te parecen de lo más cool. Una de ellas muestra la imagen de una Gioconda con lentes y cigarro y la otra una borrosa estampa de la Guernica. Tienes también por ahí una de Frida Kahlo que ya no te queda.  Unos jeans cuyo botón logras cerrar con mucho trabajo y unos Converse rojos solían completar el atuendo, hasta que el prefecto te amonestó y te recordó que el personal docente de la preparatoria Tercer Milenio debe usar camisa de botones,  zapato de vestir y preferentemente corbata.