Remontada matadora
Aunque suelo ser un pesimista hormonal, confieso que en esta ocasión siempre tuve fe en la remontada, si bien no imaginé un guion tan en extremo cardiaco. Esta es la mejor manera de despedir el invierno y con excelentes augurios para la primavera que comienza. A veces necesitas un juego así para que tus emociones y endorfinas se transformen en lava volcánica y hagan erupción. En cualquier caso, aunque la concachaforrya suela valerme un carajo, el golazo de Gorriarán a pase de Gignac ya está inscrito en los instantes inmortales de la épica Tigre.


